Goldfrapp: “Tales of Us”

Goldfrapp: “Tales of Us”

tales_of_us_packshot Arturo Loría

@velvet_boy

Hace 13 años, Goldfrapp irrumpió en la escena musical con Felt Mountain (2000), un disco que preparaba a uno de los estilos del momento de la electrónica, el trip hop, para el nuevo milenio. El álbum debut del dúo compuesto por Alison Goldfrapp y Will Gregory sonaba como el soundtrack de una película que aún no habíamos visto, una llena de misterio, sensualidad y que, incluso, podría haber sido protagonizada por Marlene Dietrich. Aquello no era casual, desde siempre, Gregory declaró que una de sus pasiones eran los scores compuestos para películas y que, lo que en un principio él quería hacer en este nuevo proyecto con la vocalista de Massive Attack, era hacer las canciones cinematográficas que jamás pudo. En pocas palabras, el cine está en el ADN de Goldfrapp.

Con los años, el dúo descubrió que el éxito estaba en otros caminos, e iniciaron con los primeros visos de electro en Black Cherry (2003) y culminaron en el electro glam del genial Supernature (2005), su más claro tributo a la era disco. Cuando todos pensábamos que Goldfrapp se decantaría de lleno por la música de baile, regresaron en 2008 con el incomprendido Seventh Tree, una colección de temas acústicos, casi psicodélicos, que para muchos representaron la producción más floja de la banda. El descalabro comercial los orilló a volver al electro pop y revisar la parte más fluorescente de los años ochenta con Head First (2010), el quinto álbum que, pese a no ser el más original, les dio el suficiente poder mercadológico como para emprender su primera gira mundial, pasando por nuestro país.

La explosión de colores brillantes de su anterior producción se cambió por un sobrio blanco y negro y los sintetizadores y cajas de ritmos dieron paso a las guitarras y cuerdas. De alguna manera, Alison y Will decidieron volver a sus raíces: la narrativa cinematográficaTales of Us (2013) es una colección de diez canciones que son, al mismo tiempo, diez personajes imaginarios. De nuevo, el soundtrack de una película que esta vez no es tan imaginaria, ya que cada canción lleva el nombre de un personaje, y cada uno de estos personajes tiene un cortometraje realizado por Lisa Gunning.

Como bien escribiría Matthew Solarski para Consequence of Sound, se siente como si el dúo estuviese cerrando un círculo abierto hace trece años. La pregunta es si comenzará uno nuevo. Con el paso del tiempo, Will Gregory se ha alejado del escenario, componiendo y produciendo todos los temas de este proyecto, pero dejando a Alison girar sola y ser, prácticamente, la única cara de un proyecto que ciertamente lleva su apellido.

Este alejamiento se refleja también en la música. En sus trece años de carrera, Goldfrapp nunca ha bajado la guardia de la calidad. Son, sin duda alguna, uno de los mejores actos pop de las últimas dos décadas. Sin embargo, conforme sus producciones avanzaron, y particularmente después de Supernature, la fuerza y la pasión que hicieron que el mundo se enamorara del proyecto se han desgastado, hasta llegar precisamente a una especie de blanco y negro que a ratos tiene ese contraste que tanto nos gusta y, en otros momentos, es simplemente plano.

Tales of Us es sin duda un disco preciosista: las instrumentaciones son delicadas, dignas de la campiña inglesa en la que fue grabado, con unos arreglos impecables (las secciones de cuerdas son exquisitas) y la voz de Alison es capaz de adentrarnos en cada una de las historias que cuenta, como si nos invitara a ser ese testigo silencioso que ella misma es en los dos cortometrajes que hasta ahora han salido. Sin embargo, y a diferencia de la primera producción de Goldfrapp (que es, acaso, el mayor símil), el disco se siente a ratos plano.

No obstante, estamos ante una producción de Goldfrapp y la genialidad es inevitable: “Annabel”el segundo sencillo del disco es, posiblemente, una de las canciones más hermosas que el dúo haya producido; “Drew” derrama la sensualidad del cortometraje que Gunning realizó, mientras que los arreglos de cuerdas de “Ulla” hacen pensar en lo sorprendente que resulta que un acto como éste consiga volver este tipo de canciones pop. “Alvar” y “Laurel” parecieran personajes directamente sacados del mundo de Felt Mountain y “Thea” se erige como otro de los temas más poderosos del álbum. Sin embargo, es difícil pensar en Tales of Us como un disco memorable.

Tales of Us es la muestra más clara de que o estamos ante el principio del fin de Goldfrapp o que, por el contrario, se abre un círculo nuevo en la carrera de este dúo, uno en el que no importan las convenciones de la industria y uno en el que Alison y Will Gregory pueden hacer lo que más les plazca.

Reseña publicada originalmente en Revista Esnob

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