La Pesera, un colectivo de arte
Circulando entre la fotografía análoga, el grabado y las herramientas digitales
Por Ernesto Aroche Aguilar @earoche
15 de agosto, 2013
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Cianotipia01

Cianotipo hecho con una fotografía de Agnija impresa sobre papel. Foto: La Pesera

Ernesto Aroche Aguilar

@earoche

Haces la parada. La pesera se detiene. Subes al colectivo y te encuentras arriba a dos mexicanos: Adriana Bonilla y Nereo Zamitis, y una mujer letona, Agnija Anča, que desde hace un año decidieron comenzar a viajar en conjunto sobre una sola ruta, la del arte.

Para su trabajo más reciente, estos tres creadores aprovecharon las visitas de infantes a la Capilla del Arte de la Universidad de las Américas y los invitaron a dibujar en papel y crayolas su propia reinterpretación a uno de los Vestidos intervenidos que la artista regia Miriam Medrez montó en ese espacio museográfico.

Armados con varias decena de estos dibujos La Pesera tomó una cámara de video y comenzó a darle vida y movimiento a los trazos, agregó una animación propia que discurre sobre la mujer y su papel social; y se lanzó a intervenir lo ya intervenido, la re-resignificación del objeto, su post-revisión estética y discursiva bajo una premisa: Adopta/Adapta.

Así, la noche del 25 de julio pasado el colectivo al que decidiste hacerle la parada te condujo a la sala de exposiciones ubicada en la esquina de la 2 norte y la 2 oriente y te puso de frente a un vestido que digitalmente se insufló de vida y la mujer ausente de la pieza original transmutó su carne en cera y del papel saltó a la proyección en 3d.

Peseritas

–¿Porqué La Pesera? –le preguntas a Agnija Anča, maestra en Estética y Arte por la BUAP.

— Queríamos un nombre vinculado con los asuntos urbanos, estábamos entre la terraza y la no sé qué, y checando en internet encontramos que los nombres que nos gustaban ya existían, y entonces miramos a “La Pesera”,  que es un símbolo muy urbano. Y, por ejemplo, si buscas en youtube la palabra pesera solo salen puros accidentes automovílisticos, peleas, cosas como muy negativas y dijimos: “ah podríamos darle otro enfoque a la palabra, y darle un significado positivo de otra manera”, y entonces decidimos llamarnos La Pesera.

Y en ese año que lleva operando ese colectivo de artistas gráficos ya han participado en dos de las ediciones de Adopta/Adapta –la iniciativa que impulsa Alonso Fragua coordinador de la Capilla del Arte para retomar piezas expuestas en alguno de sus tres montajes anuales–, en la iniciativa Orgasmo Colectivo y han ofrecido tres talleres que retoman técnicas básicas de la fotografía analógica como la estenopeica —que parte de los principios básicos de la captura de la luz con elementos tan básicos como una caja de zapatos–, la cianotipia –una técnica de impresión de imágenes monocromáticas con base azul— pero también del grabado sobre materiales de reciclaje.

Peseritas

–Hay tres ejes principales en los que se mueve La Pesera –explica Nereo–, aunque no lo hemos formalizado como tal, uno es el participar en eventos artísticos a los que nos inviten (Adopta Adapta, y otros más); otro son los talleres, una parte que elegimos hacer como motivación para acercar a la gente al arte, y la otra es la creación propia en dos ramas principalmente, la fotografía, analógica sobre todo, y el grabado. En mi caso ya estoy clavando cosas en video, y tecnologías digitales.

Cianotipo sobre papel que Adriana realizó con recortes. Foto: La Pesera

Cianotipo sobre papel que Adriana realizó con recortes. Foto: La Pesera

Y si hubiera duda de ello, recuerdas, ahí está el trabajo Totalmente Capilla que presentaron en el edificio art nouveau de enormes columnas de metal expuesto que a principios del siglo pasado albergó la tienda departamental Fabricas de Francia.

— Pero la idea es conjuntar la tecnología pero usando todo el acervo analógico, por ejemplo el videomapping que se hizo para Adopta/Adapta parte de dibujos en crayolas, completamente analógicas, todos las usamos en el kínder, pero lo llevamos al proyecto y el ensamblaje digital para hacer algo en 3d. Más o menos en esa línea nos movemos vamos de usar el lápiz, el papel, la cámara de rollo, el laboratorio, y cuando se pueda usar una tecnología, pero solo como un apoyo, no como el fin en sí como Instagram o la foto digital al 100%, si no nada más como una herramienta para llegar a una meta común. Tratamos de conjuntar la fotografía analógica con la digital, hacer impresiones en placas que ahorita está como en un auge esa veta. Y aunque estamos trabajando en trabajo seriado todavía no está cuajado, pero para el próximo año ya habrá seguramente producción propia.

Y apunta: “Uno de nuestros intereses es que la gente participe e interactúe con lo que hacemos, y demostrar que para hacer ciertas creaciones de calidad no se necesita la cámara de veintitantos mil pesos, no necesitan una mac de última generación, o alguno otro artefacto costoso, basta con una buena idea”.

Peseritas

Para cuando comienzas a entender que la tecnología digital si bien facilita ciertos procesos también uniforma los resultados el colectivo con Nereo, Agnija y Adriana ya dio la vuelta en la esquina siguiente, de camino a su próxima parada tal vez para proponer otro taller con alguna técnica de impresión o fotografía analógica sepultada por los años, o alguna mezcla entre los bit y los atómos, entre el pixel y el grabado, o tal vez en alguna otra actividad grupal artística que permita que la línea entre públicos y autores se difumine.

Más información: Colectivo La Pesera

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Ernesto Aroche Aguilar