Una jornada electoral a cuentagotas

Una jornada electoral a cuentagotas

  • A pesar del triunfo de la Coalición Puebla Unida, la poca participación ciudadana refleja la precariedad política que se vive en la entidad, coinciden catedráticos
Foto: Qu3tzal
Foto: Qu3tzal

Xavier Rosas

@wachangel

Las filas fueron incrementándose conforme se acercaba el “deadline”. Muchos salieron a aprovechar el último minuto haciendo caso a los estatutos que establece la Ley Electoral. Los más conocedores de los procesos democráticos en el país, incluso esperaron más de 20 minutos haciendo “cola” con el único objetivo de no quedarse sin reservas de bebidas “embriagantes” durante el fin de semana de los comicios electorales.

Luego de 60 días de campañas políticas en la entidad, en las que salieron a relucir irregularidades en los manejos financieros de los candidatos Antonio Gali Fayad, por la Coalición Puebla Unida, y Enrique Agüera Ibáñez, por la Alianza 5 de Mayo; así como de una intensa guerra sucia que inundó las redes sociales en las que diferentes grupos, avocados a cada uno de los aspirantes a la alcaldía, mostraban sus aspectos negativos, las casillas electorales de la capital poblana lucieron el ausentismo de sus votantes, contrario a lo observado el viernes por la noche en diferentes bares y tiendas de autoservicio de la capital poblana, donde las largas filas fueron la constante.

A pesar que los procesos electorales intermedios suelen atraer a menor número de electores a participar en los comicios, la falta de propuestas claras y el desdén a los candidatos del Revolucionario Institucional por parte de la figura presidencial, dieron como resultado la debacle del PRI en esta jornada electoral, consideraron los catedráticos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el antropólogo Gustavo López, y el politólogo Diego Velásquez Caballero.

La baja participación ciudadana, de menos del 50% de la lista nominal, reflejaron que “más bien fue solamente el voto duro el que llevó al triunfo de Antonio Gali. La sorpresa es que, en el caso del PRI, que siempre le convenía votaciones bajas, precisamente por el voto duro, por el voto corporativo, esta vez éste no se vio expresado, no tuvo ese impacto que en anteriores procesos”, señaló Gustavo López.

Por su parte, Diego Velásquez consideró que los resultados obtenidos podrían confirmar la “hipótesis de la concertasesión”.

“Finalmente fue una elección de Estado y el PRI ha de estar esperando alguna posibilidad para negociar o tratar de judicializar la elección, pero creo que la ventaja de todas maneras es manifiesta”, indicó.

Y a pesar que el Revolucionario Institucional logró algunas pocas diputaciones, para el politólogo Diego Velásquez es importante considerar que “en los diputados que aparentemente van a quedar como posiciones del PRI, también hay morenovallistas. Creo que si bien es cierto no hubo carro completo para la coalición del gobernador, viendo con detenimiento los personajes, creo que el gobernador sí tiene carro completo con los diputados al final de cuentas”.

En esta jornada electoral no importó que el órgano encargado, el Instituto Estatal Electoral (IEE), hubiera solicitado a la Secretaría de Finanzas que se ampliara el presupuesto asignado para 2013 (inicialmente de más de 255 millones de pesos aprobados) y en específico para esta contienda, debido a que emplearían a alrededor de 2 mil personas, entre capacitadores y consejeros estatales y municipales.

Tampoco importó que la campaña mediática del IEE inundara redes sociales como Youtube o Facebook para incentivar el voto, así como los spots de los candidatos recordaran a los poblanos sus logros o proezas laborales. Al final del día, este domingo, a cuentagotas se dio la elección en la capital poblana, logrando tan sólo un 44.5% de participación ciudadana, que contrasta con el más de 55% que se obtuvo en la elección pasada a la alcaldía y queda muy por debajo de la presidencial del año pasado.

“El mensaje será decirle a la clase política que sus mensajes, la parafernalia electoral, la estrategia de campaña, no es suficiente para convencer a la ciudadanía, indicó Velásquez Caballero.

La “tranquilidad” fue el adjetivo que sobró en esta contienda electoral en Puebla. Ya fuera en radio, televisión o medios digitales, una sobrada pasividad reflejó el ausentismo de los electores y dejó entrever que los ciudadanos no encontraron opciones en los candidatos que se postularon a la alcaldía, hecho que también lo refleja el casi 5% de votos nulos, que contrastan con los obtenidos por Movimiento Ciudadano (1.58%), el Partido del Trabajo (3.15%) o incluso el Partido Pacto Social de Integración (.78%).

Ruptura de una catapulta priista a la alcaldía

Enrique Doger Guerrero fue el primero en la lista en llegar a la alcaldía de Puebla, luego de su paso por la rectoría de la BUAP; sin embargo, el escenario cambió para Enrique Agüera Ibáñez, ya que los más de 13 puntos porcentuales que lo separan de Antonio Gali Fayad, rompen con la catapulta que servía para el priismo en la entidad para acceder a la alcaldía.

Así lo consideró el antropólogo Gustavo López, al resaltar que con los resultados de los comicios de este domingo “se rompe esta racha que había vinculado la Universidad como catapulta para acceder al Ayuntamiento de Puebla, que ya parecía que se iba a construir en una tradición: la plaza que se podría conceder a la universidad por lo menos del PRI. Se rompe esta lógica y que además creo que va a generar una serie de cambios dentro de la Universidad, a nivel de alianzas y de viejos compromisos políticos de la clase política universitaria”.

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