Estampas de una tranquila elección

Estampas de una tranquila elección

Foto: wachangel
Foto: wachangel

Xavier Rosas | Ernesto Aroche

@wachangel | @earoche

Al igual que en los comicios pasados, en donde se peleó la gubernatura, la alcaldía y diputaciones de la capital poblana, el Hotel Presidente Intercontinental volvió a ser el centro neurálgico del morenovallismo desde donde se operó la debacle priísta.

Un epicentro al que ni siquiera los tres robos de urnas que se registraron en la jornada, o la posibilidad de que grupos de encapuchados intentaran realizar actos vandálicos al interior del estado, como se rumoró en algún momento, sacaron de su aparente tranquilidad.

Pero a pesar de que se repitió el escenario, las mismas escaleras de piedra marmoleada, las mismas salas para atender a la prensa, el mismo café y los mismos bocadillos que se ofrecieron cuando Rafael Moreno Valle y Eduardo Rivera Pérez esperaban vencer a un dinosáurico PRI de más de 80 años al frente de la entidad, lo cierto es que el ánimo fue distinto.

A tres años de distancia lejos quedó aquella jornada en la que los reportes de delitos electorales, las trifulcas registradas entre grupos de jóvenes que apoyaban a tal o cual partido o la generación constante de información y de contrainformación clonando portales y portadas de periódicos que se vivió en aquel proceso, hablaban de una pelea muy competida, la antesala a la posibilidad de acabar con un marinato y de una hegemonía política.

Este domingo 7 de julio, en cambio, la tranquilidad se reflejó en todo momento. Incluso cuando el equipo de campaña de Antonio Gali recibía información de la ventaja que ya mostraban las primeras encuestas de salida.

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Foto: EsImagen.
Foto: EsImagen

Hace una hora que las casillas cerraron y en las pantallas de la sala de prensa que montó la Alianza 5 de Mayo en el hotel NH lo único que se transmite es el partido México-Panamá. En el campo, los del uniforme verde pierden por un gol. En la sala de prensa alguien irónicamente dice:
–Este día los tricolores no anotan ni por error –algunos reporteros celebran el chiste, aunque el ambiente que priva es de silencio generalizado.
20 minutos después hace acto de presencia Ivonne Ortega Pacheco, la secretaria General del PRI a nivel nacional lee un comunicado de apenas 90 segundos, en donde asegura que aún están en la pelea, que su candidato Enrique Agüera lleva una ligera ventaja, pero al fin ventaja, y acusa que el gobernador metió las manos en el proceso. La mujer y sus dos acompañantes que apenas alcanzan a colgarse unas muecas forzadas que a ratos parecen sonrisas, se levantan sin aceptar pregunta alguna.

Tras un segundo tiempo igual de desastroso, la selección mexicana perderá dos goles contra uno. El PRI en Puebla también perderá aunque por goliza. El candidato a la alcaldía quedará abajo casi 10 puntos, y de los 26 distritos electorales en juego, el PRI apenas se quedará con cinco, en el mejor de los casos (con el PREP con el 80% computado).

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Foto: Qu3tzal
Foto: Qu3tzal

Cerca de las 16 horas el rumor de la ventaja que carga consigo Antonio Gali Fayad, el candidato de la Coalición Puebla Unida, ya corre por el búnker partidista.

–Nos dan más de diez puntos de ventaja –se escucha por aquí y por allá.

Aquel rumor, con el paso de los minutos se confirma. Una intercambio de mensajes desde el hotel que el morenovallismo ha tomado como su centro de operaciones a personal del equipo de campaña de Enrique Agüera Ibáñez, ratifica los datos:

–Mal, con datos del partido en la capital vamos 10 abajo–, la respuesta llega también en mensaje de texto y abona a lo que ya se dice en las redes sociales: el priísmo, que hace un año se decía ganador tras el triunfo de Enrique Peña Nieto –aunque en Puebla perdieron ante Andrés Manuel López Obrador— hoy nada tiene que hacer.

Y a pesar de la información que circula, la tranquilidad es la característica que puede definir al búnker de la Coalición Puebla Unida, pero eso no impide que antes del cierre de las casillas, ya se supiera que el festejo por el triunfo de Antonio Gali se llevaría a cabo a las 22:00 horas en el Zócalo de Puebla.

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Foto: Qu3tzal
Foto: Qu3tzal

A media mañana algunos operadores tricolores se miran desinflados, saben que tienen enfrente el aparato estatal y que deben bregar contracorriente, justo como hace algunos años ellos hacían, reconocen entre risas.

–Pero, ya viste lo de Denise Ortiz –la diputada panista que presuntamente se reunió con un grupo de taxistas muy de mañana, con el pelo aún húmedo según se narra en alguna nota, para repartir dinero, cajas con comida e instrucciones para el acarreo de votantes. Sí, justo como hace algunos años hacía impunemente el PRI— y lo del robo de urnas a un par de calles de aquí. La cosa está complicada, pero ya en un rato sabremos cómo vamos –dice uno de ellos y el semblante se le ensombrece.

Dos calles más al sur del hotel NH, donde se ubicó la sala de prensa del tricolor, tres camionetas se detienen. Un nutrido grupo de alrededor de 20 personas desciende de los autos, se agrupa en la banqueta y toman camino a la calle 13 poniente, en el número 510 está la casilla marcada con el número 1113. El video que el Centro de Emergencia y Respuesta Inmediata (CERI) hizo circular muestra al grupo regresar corriendo con una de las dos urnas instaladas en la casilla, la otra se les cayó unos metros atrás.

Pasado el asalto los funcionarios de casilla y el personal del Instituto Estatal Electoral recogen el material electoral que quedó y se retiran, ya no regresarán. La casilla y sus votos serán anulados. ¿Y los votantes?

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Pasadas las 20:00 horas la sala de prensa respira, la cacofonía de sonidos asemeja la de un mercado con una salvedad, grupos de jóvenes vestidos con camisa polo abiertas a la altura del pecho se asoman a la sala y ocupan los espacios al lado de reporteros y fotógrafos que buscan un sitio para tomarle una fotografía al virtual ganador de la contienda. La tranquilidad de hace algunas horas se rompe definitivamente y de todos lados brotan las consignas: “Tony, Tony, Tony” y “Tony presidente”.

Finalmente Gali Fayad hace su aparición. Luego de abrazos por parte de algunos miembros de su equipo de campaña, como Fernando Manzanilla o Jorge Aguilar Chedraui, sube al podio que ya perdió los rótulos de la coalición y del propio candidato que tuvo durante todo el día para lucir una sola frase: “Ya ganamos”.

–Tony Gali 54.3% , Enrique Agüera 37.4% –las cifras se recitan desde el equipo de campaña y las porras brotan. El equipo de campaña asegura que 14 puntos lo separan del que alguna vez se pensó que era el candidato con mayor fortaleza del lado tricolor, y hoy se ve como un candidato de papel que no supo construir una campaña ganadora, porque no es lo mismo la seguridad de la universidad pública que la confrontación en un escenario no controlado.

Foto: wachangel
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Y entonces Gali Fayad toma la palabra para recetar una serie de lugares comunes:

–Siempre unidos en esta gran Puebla Unida. Este triunfo es de todos, de todos ustedes. De la gente que trabajó muy fuerte en la campaña. De los candidatos a diputados, a regidores. De los seis partidos que nos unimos (…) esta victoria es la victoria de la esperanza. Seguiremos trabajando mucho para seguir construyendo el futuro de Puebla.

Siguen diez minutos de agradecimientos, y la afirmación reiterada de que en su administración se continuará construyendo “la Puebla que queremos”.

En el olvido quedó, para el presidente municipal electo, la escasa votación alcanzada, menos del 45 por ciento de la lista nominal salió a las urnas y el 49 por ciento de ellos lo eligió. Tampoco se mencionó el uso de publicidad en diferentes revistas antes de los tiempos establecidos por el órgano electoral  que, dicho sea de paso, no lo consideró como adelanto de campaña.

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Foto: EsImagen.
Foto: EsImagen

Enfundado en un saco color arena Enrique Agüera llegó a la casilla 1447, ubicada en la colonia Azcárate. Lo acompañan su familia, la misma que resultó propietaria de departamentos en Miami, la dirigente partidista Ivonne Ortega Pacheco, el delegado del PRI, Fernando Moreno Peña y el presidente del Comité Estatal, Pablo Fernández del Campo.

El ex rector cruzó las dos boletas, la suya y la de los candidatos a diputados por su distrito, y la depositó en las urnas. Tras emitir un breve, muy breve mensaje, Agüera Ibáñez se retira. No volvería a verse en todo el día al candidato de la u con diéresis. La rueda de prensa que se tenía programada a las diez de la noche simplemente se canceló sin mayores explicaciones.

La secretaria general del PRI, la yucateca que llegó para acompañar la jornada de elecciones también desapareció, dejó la entidad luego de su micro rueda de prensa.

La sala de prensa del tricolor lentamente fue quedándose vacía.

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A las 22 horas, en el zócalo de la ciudad, Gali Fayad cerraba su mitin político tras su virtual victoria en unas raquíticas urnas cantando “Al Final”.

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