¡Llegaron Los Vega!

¡Llegaron Los Vega!

Es un son que está en el cruce entre el son porteño y el son de la sierra,

ni tan rápido ni tan valseado o lento. El son que Los Vega tocan,

es un son que está hecho para la tarima: Armando Chacha

Xavier Rosas

@wachangel 

“En mi pueblo dicen que el son se mama, y en la agudeza de esta frase, de esta palabra, hay mucha sabiduría, hay historia. No es el hecho de mamar, sino de aprender desde el seno materno. ¡Ya imagino a Martha Vega embarazada, arriba de la tarima!”, el público escuchó las palabras de Armando Chacha, secretario técnico del Programa Regional de la Huasteca, y encargado de la presentación de un grupo de soneros oriundos de Boca de San Miguel, poblado perteneciente a Tlacotalpan, Veracruz.

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

Tan sólo algunos asientos vacíos podían apreciarse en los palcos del Teatro de la Ciudad de Puebla. La gran mayoría del público sólo esperaba a que iniciara el concierto de Los Vega, agrupación musical de Son Jarocho Tradicional, herederos del son por su abuelo, Don Andrés Vega Delfín,  y que desde hace 16 años se ha dedicado a la interpretación, difusión y promoción de este género musical, y que la noche de este martes se presentó en esta ciudad por vez primera, para dar a conocer su nuevo disco titulado “En Tonos muy Diferentes”.

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

El requinto de Claudio Naranjos Vega, el zapateado de Rosario Cornejo y el sonido de la Leona en las manos de Enrique Palacios, abrieron el concierto. El sonido agudo que nacía de las pisadas del requinto, instrumento nacido de la mezcla de la raza negra y la criolla, daban la sensación a los oyentes del Teatro Principal que había iniciado una fiesta parecida a las que acostumbran en la zona de Tlacotalpan, en las que suelen juntarse varios invitados, entre ellos las bebidas conocidas como toritos, ya sean de limón, cacahuate o guanabana, así como versadores y  bailadores alrededor de una tarima para hacer el fandango.

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

La mano derecha de Enrique Palacios sostenía un hueso delgado y curvado, artefacto  con el que suele tocarse la Leona, instrumento que marca el bajeo de aquella música de sotavento.

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

No tardaron mucho en escucharse los instrumentos que faltaban para que aquella fiesta diera inicio. La Jarana Tercerona de Freddy Naranjos Vega, así como la Segunda de  Raquel Palacios, entraron en aquella armonía que el requinto, la Leona  y el zapateado marcaban, manteniendo un rasgueo a contratiempo, rápido, anunciando a los oyentes que sólo faltaba un instrumento para que el son estuviera completo. Fue entonces que la voz de Fredy Naranjos Vega y la contestación de los versos de Enrique Palacios, inundaron el escenario y el Teatro de la Ciudad.

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