Reforma en Salud en España y su abandono a los inmigrantes irregulares
 
Por Lado B @ladobemx
07 de mayo, 2013
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Imagen: http://blogenfermeria.com

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Lado B

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A pesar que la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”, la realidad en España parece quedar fuera de la lógica de la Declaración.

El pasado 1 de septiembre la entrada en vigor de la Reforma Sanitaria cambió la vida de miles de inmigrantes irregulares en España, ya que establece que no pueden acceder a los servicios de atención médica.

Aunado a la crisis económica que continúa azotando a Europa, los recortes a Educación y Salud han representado las muestras de protesta durante 2012 y lo que va de este año. Sin embargo, en el tema de Salud, más allá de la reducción del gasto público, la justificación más repetida para la creación y aprobación de esta ley fue la de luchar “contra determinados abusos por parte de ciudadanos de otros países”. Con ese argumento, el ministerio de Ana Mato limitaba la atención sanitaria gratuita para los extranjeros irregulares a las mujeres embarazadas, los menores de 18 años y las emergencias.

Diferentes organizaciones como FERINE, Médicos del Mundo, entre otras, han documentado casos en varias comunidades autónomas de España en las que a los inmigrantes irregulares se les está negando la atención sanitaria a enfermemos de cáncer, diabetes o SIDA.

“Nadie que lo necesite se va a quedar sin un tratamiento del que dependa su vida”, aseguraba en un comunicado el Ministerio de Sanidad. A los inmigrantes irregulares que viven España se les ofrece la posibilidad de contratar un seguro público. Pero desde varias organizaciones han criticado que su coste, de 710 euros anuales sin incluir las medicinas, es tan elevado que casi ninguno puede permitírselo.

Hace tres años y medio que Graciela lucha contra un cáncer, primero de mama y que ahora se ha extendido a los pulmones. Tras la aprobación de la ley le cancelaron una revisión trimestral. Desde entonces se siente peor, más cansada. Además del tumor, se enfrenta a la incertidumbre de no saber si podrá costearse los medicamentos que le receten, imprescindibles para contener su enfermedad y aliviar sus intensos dolores. Con una duda que sobrevuela sus días, ¿cuántos meses de vida me ha quitado la reforma sanitaria?

Ella y su marido Roberto sólo tienen palabras de agradecimiento a los profesionales sanitarios. “Ninguno se negó a atenderme, todos se declararon objetores”. Saben que no pueden pedirles más de lo que ya hacen. Pero sí quieren denunciar esta ley. “Sé que mi batalla está perdida, pero seguiré luchando por los que vienen”.

Continúe leyendo el reportaje de Alberto Senante, publicado en Periodismo Humano en el siguiente link.

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