La conferencia y los tuits sobre la prensa: ¿por qué nos odian...

La conferencia y los tuits sobre la prensa: ¿por qué nos odian tanto?

Angel Valdivieso Cervantes | Aguila o Sol

@queestweeter

¿Por qué nos odian tanto? Sin remitente y sin destinatario, la pregunta inquietó a los menos de 300 universitarios que aguardaban la llegada del periodista Jacinto Rodríguez Munguía al Centro Internacional de Vinculación y Enseñanza (CIVE), la tarde del viernes 3 de mayo, el día internacional de la libertad de prensa.

Los escasos periodistas presentes en el mismo auditorio, como Alejandro Landeros García, director del seminario Plural de Cunduacán, sí entendía la insinuación: ¿Por qué todos odian tanto a la prensa?

Convocada para las dos de la tarde, la conferencia “Los riesgos de la libertad de expresión y prensa en México” comenzó 18 minutos más tarde, casi al mismo tiempo que en Twitter la revista Emeequis, de la que Jacinto es subdirector de Planeación Editorial, publicó:


 

De eso, precisamente, vino a hablar en Tabasco el autor del libro La otra guerra secreta, los archivos prohibidos de la prensa y el poder, en total 491 páginas con respuestas a las cinco palabras y dos signos de interrogación del principio.

Jacinto Rodríguez entró al auditorio con la ayuda de sus gafas de aumento, de pantalón negro y camisa de cuadros, encapuchado con una barba no tan cuidada como la de la foto de la lona de fondo, con la que el periodista pidió ser retratado al finalizar su charla con estudiantes, profesores y periodistas.

Roberto Carrera Ruiz, director de la División Académica de Educación y Artes (DAEA), compartió su trayectoria: fundador de Eme-equis, ha trabajado para Milenio semanal, Milenio Diario, Dos Puntos, Enfoque de Reforma, Proceso, El Universal y La Revista, así como comentarista radiofónico. Cursó talleres con Gabriel García Márquez, Tomás Eloy Martínez, Alma Guillermo Prieto, Daniel Santoro, Julio Villanueva Chang y María Teresa Ronderos.

“No hay semana sin que un periodista reciba agresiones en México”, abrió su monologo el invitado del rector de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), José Manuel Piña Gutiérrez, recién designado presidente del Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo.

Jacinto puso como ejemplo las amenazas que recién recibió Darío Ramírez, quien representa en México al colectivo Artículo 19, defensor de los derechos de la prensa: “No hay día que no se viva el miedo en el periodismo. Ni en la revolución mexicana, ni en el 68, ni en la época de la guerra sucia, vamos, ni en las dictaduras militares del Cono Sur hubo tantas bajas de periodistas como ahora”.

Un retuit coincidió con el comentario de Rodríguez. Otro colectivo, Periodistas de a Pie, retomó un despacho de @revistaproceso:


 

Una pregunta más, ahora surgida desde las entrañas del reportero: “¿Qué hicimos o dejamos de hacer los periodistas para llegar a una celebración que sabe a todo, menos a celebración?”

Este tema, sugirió Jacinto, debe estar en la agenda de las universidades, no solo de los medios. No es un asunto que atañe sólo a los periodistas, porque con cada agresión a la prensa se limita la libertad de expresión de toda la sociedad.

En el Twitter abundan las noticias que cierran la pinza del discurso de Jacinto, en una especie de oda a la prensa.

El Comercio de Ecuador (@elcomerciocom):


 
Clases de Periodismo (@cdperiodismo):


 
La Silla Rota (@lasillarota):


 

Rodríguez Munguía hace una confesión de parte: “Como periodistas hemos fallado. México no se desbarrancó solo. Los periodistas no estuvimos a la altura de las circunstancias, no todos, pero en lo general hemos fallado. Las pruebas son contundentes”.

El silencio del auditorio era una afirmación a las palabras del periodista. Podían contarse cabezas que asentían en un péndulo de arriba a abajo.

Jacinto ofreció al apetito de la concurrencia un nuevo platillo: “De pronto amanecimos los periodistas siendo uno de los grupos sociales menos queridos, menos reconocidos. De pronto no tenemos el respaldo de nadie. Incluso, somos poco o nada queridos por los mismos medios de comunicación”.

Desde su asiento, la periodista Liliana Almeida filtraba cada palabra de su colega del Distrito Federal. Egresada de la licenciatura en Comunicación, la mujer regresó al campus universitario en busca de ayuda.

Esta semana fue de claroscuros para Liliana: el lunes fue despedida del diario Novedades de Tabasco, en represalia por haber reclamado el 8 de abril el salario atrasado y la normalización en el pago de las quincenas. El miércoles protestó al paso de la marcha conmemorativa del día del Trabajo y este viernes, en el día internacional de la libertad de prensa, escuchaba a un periodista hablar de las condiciones en que ejercen los periodistas su trabajo.

“Los medios han dejado solos a los periodistas. No hay buenos salarios, no hay preocupación por actualizar a los reporteros y fotógrafos, no hay incentivos para que tomen becas, aun cuando los primeros beneficiados de ello serían las propias empresas”, enumeró el conferencista.

A eso se suma la distancia con los ciudadanos, agrega Jacinto Rodríguez: “Somos ajenos a la sociedad. Cuando asesinan a periodistas, lo que menos tenemos de nuestro lado es a la sociedad demandando que no maten a los periodistas. Los ciudadanos no nos consideran sus aliados, no hemos construido una alianza con ellos”.

Más preguntas al auditorio: “¿Por qué la sociedad no sale a defender a los periodistas? Nos consumen, pero no nos creen. En credibilidad estamos por debajo de la policía y el ejército, abajo incluso de los políticos. Andamos mal”.

Han pasado 30 minutos de conferencia y el único que sigue de pie, brazo elevado, micro grabadora digital a lo alto, es Luis Miguel Maldonado, reportero del diario Avance, en uno de los pasillos del auditorio, justo debajo de una bocina.

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