Menos confianza en las instituciones
En las instituciones, sobre todo en las públicas, se han invertido millones de recursos colectivos. No le ayudan a una democracia en construcción tan bajos niveles de confianza, esa virtud tan difícil de ganar y tan fácil de perder.
Por Lado B @ladobemx
17 de abril, 2013
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Roberto Alonso*

La confianza es un valor supremo en toda relación humana. Si se funda en ella, cualquier vínculo puede prosperar toda vez que encuentra tierra firme y fértil. Es en las relaciones interpersonales donde la confianza adquiere mayor significado; se aprende y se valora a temprana edad, antes de que el sujeto tenga contacto con una comunidad más amplia. La convivencia pública, no obstante, es la esfera donde esta virtud se pone a prueba y tiene mayor impacto.

De acuerdo con Victoria Camps, una sociedad es virtuosa cuando ejercita la solidaridad, la responsabilidad y la tolerancia. Estos valores son principios fundamentales de la ética pública y son resultado, en buena medida, de relaciones cruzadas por la justicia, pero también por la confianza. Se es o se puede llegar a ser solidario, responsable y tolerante cuando se procede con familiaridad, esperanza y seguridad, cuando se actúa confiadamente.

La confianza es un termómetro social y revela no sólo el estado de ánimo de un colectivo sino sus expectativas y dolores frente a las reglas del juego que se han construido como mediaciones de la vida pública: las instituciones. Si bien no es un indicador definitivo conviene tenerlo en el radar y prestarle atención pues de su justa comprensión depende su mejora.

Del 15 al 17 de marzo, el periódico Reforma realizó una encuesta nacional a mil 515 mexicanos de las 32 entidades federativas. A partir de una muestra delimitada con base en secciones electorales previamente estratificadas por criterio urbano-rural -como lo advierte la nota metodológica del estudio- en cada hogar se seleccionó a una persona y se le hizo una entrevista, siendo de 21 por ciento la tasa de rechazo y de 95 por ciento el nivel de confianza en los resultados.

De un total de 18 instituciones que fueron medidas, 15 fueron reprobadas. Únicamente tres reflejaron una confianza superior a 60 por ciento: la Marina en primer lugar con 72 por ciento de confianza, seguida del Ejército con 69 por ciento y de las escuelas con 65 por ciento. Las instituciones en las que los mexicanos tienen menos confianza son los partidos políticos con 25 por ciento, y las cámaras de diputados y senadores con 29 por ciento.

En medio se ubican, de mayor a menor confianza: las iglesias, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), los medios de comunicación, el Instituto Federal Electoral (IFE), las televisoras, la Presidencia de la República, el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), las grandes empresas, las organizaciones no gubernamentales, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la Procuraduría General de la República (PGR) y la policía.

Es de resaltar que los medios de comunicación y las televisoras generan más confianza entre los mexicanos que instituciones como el IFAI, la SCJN y las organizaciones no gubernamentales. Asimismo, sobresale que los mexicanos confían lo mismo en estas últimas que en las grandes empresas. El porcentaje que confía ‘mucho’ o ‘algo’ en ambas es de 44 por ciento.

Por otra parte y en razón de que esta encuesta se llevó a cabo en marzo de 2007, a escasos meses del comienzo del gobierno de Felipe Calderón, los resultados de este año son susceptibles de comparación. El análisis, sin embargo, no es positivo ya que la confianza disminuyó en términos generales. De las 18 instituciones 15 fueron evaluadas en 2007 y en 2013, registrándose bajas de entre uno y ocho puntos porcentuales en 13 de ellas. Los casos más serios son la Presidencia de la República, la SCJN, la Cámara de Senadores, las escuelas, el IFE y la Cámara de Diputados, cuyo porcentaje de confianza pasó de 54 a 46 por ciento, de 49 a 42 por ciento, de 36 a 29 por ciento, de 71 a 65 por ciento, de 55 a 50 por ciento y de 34 a 29 por ciento, respectivamente.

Por el contrario, las instituciones que ganaron confianza entre los mexicanos, aunque haya sido de manera marginal fueron la CNDH y las organizaciones no gubernamentales. Sus porcentajes de proyección de confianza subieron un punto.

Un dato preocupante de la encuesta es que se invirtió la relación entre quienes están ‘muy’ o ‘algo’ satisfechos con el funcionamiento de la democracia y los que no. Mientras en el arranque del sexenio de Calderón 50 por ciento de los mexicanos manifestó estar ‘muy’ o ‘algo’ satisfecho con la democracia y 40 por ciento declaró encontrarse ‘muy’ o ‘algo’ insatisfecho, la administración de Peña Nieto inicia con menos optimistas -41 por ciento- y más desencantados -52 por ciento-.

En las instituciones, sobre todo en las públicas, se han invertido millones de recursos colectivos. No le ayudan a una democracia en construcción tan bajos niveles de confianza, esa virtud tan difícil de ganar y tan fácil de perder.

* @rialonso es secretario del Capítulo Puebla de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI). Tiene estudios en Comunicación, Derecho de la Información y Políticas Públicas.

 

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