La simulación del periodismo: monopolios informativos (I)

La simulación del periodismo: monopolios informativos (I)

comillotasSi bien antes Televisa era el soldado del PRI, ¿en qué momento se volvió general y empezó a mandar en el país? / Está muy relacionada la lucha de la democracia electoral en México con el tema de la apertura de los medios de comunicación / Televisa ha terminado definiendo muchas de las elecciones en nuestro país siendo cómplice: o por acción o por omisión 

Imagen: Cortesía.
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Xavier Rosas

@wachangel

“El arrodillamiento del poder político frente al poder de las televisoras -señala Aleida Calleja, presidenta nacional de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi)- es un claro indicador de la débil democracia que en México se ha construido”.

Y puntualiza: “Derecho a la información no solamente significa acceder a la información, sino que tengas una pluralidad de fuentes que te permita formarte una opinión libre. Si ese pluralismo no está asegurado, no está asegurada tu calidad democrática”. Las aseveraciones de la académica son parte de la charla que ofreció como parte de la serie de entrevistas que Lado B inició con consejeros electorales, ciudadanos, investigadores y periodistas para analizar el papel de los medios de comunicación y su relación con los poderes políticos, especialmente en periodos electorales.

Foto: <b>Joel Merino</b>
Foto: Joel Merino | Archivo

Reportero (R): ¿Cuál ha sido el papel de los medios de comunicación, a nivel nacional, cuando se dan los periodos electorales?

Aleida Calleja (AC): Lo pondría distinto en función de si son medios electrónicos o si son medios escritos. Obviamente la mayor influencia ha tenido que ver con la televisión y existe para mi un binomio ineludible entre los procesos de democracia electoral y la concentración de medios, propiamente la historia de Televisa.

Lograr la apertura, en general, de los medios de comunicación para todos los procesos de democracia electoral fue una batalla de mucho tiempo. Si hay algo que caracterizó al Partido Revolucionario Institucional (PRI), fue precisamente el férreo control informativo.

Me parecería interesante que hablaras con Jacinto Rodríguez Munguía, tiene un libro que se llama  “La Otra Guerra Secreta”, una investigación que trabajó en el Palacio de Lecumberri cuando se abrieron los archivos y empezó a ver todas las comunicaciones que había entre la prensa y los presidentes del PRI y cómo se negociaban las primeras planas; o sea, es una cosa muy interesante porque vienen los memorandos de los dueños de periódicos de El Universal, Excélsior, viendo cómo se manejaba la agenda.

Lo último que sacó Wikileaks, que además Raymundo Riva Palacio hace un artículo muy bueno en La Razón, donde plantea que realmente Julio Scherer jamás tuvo tal independencia del gobierno, lo que pasa es que se da una desavenencia y entonces Scherer sale en defensa de la libertad de expresión, cuando realmente nunca fue el caso.

Digamos, esa relación simbiótica y muy perversa se fue generando dentro de la lucha electoral porque, además, el problema no era solamente el asunto de quién manejaba y contaba los votos, sino también el acceso a los medios.

Las grandes batallas que emprendió el Partido Acción Nacional (PAN), en su momento, tenían que ver mucho con que le dieran tiempo al resto de los partidos políticos para que pudiera haber una pelea electoral más o menos pareja.

Me parece que toda esa parte de apertura de los medios tuvo mucho que ver, sí a una demanda de los partidos políticos, pero también a los trabajos sistemáticos y metodológicos que empezaron a hacer los grupos ciudadanos con los observatorios de medios. Como lo que empezó a hacer Alianza Cívica, todo lo que empezó a hacer en aquel momento Raúl Trejo, donde planteaban la Academia Mexicana de Derechos Humanos cuando estaba ahí Sergio Aguayo, y empezaron a hacer el monitoreo y a mostrar claramente cuáles eran las inequidades tan brutales en aquel tiempo en términos de medios electrónicos: o sea, era 24 Horas  o era 24 Horas, y todo era el PRI.

Destacado_03Está muy relacionada la lucha de la democracia electoral en México con el tema de la apertura de los medios de comunicación. Todo lo que revisas hasta antes de la reforma de 1997, que es de las más importantes, en realidad todo el gran problema tenía que ver con el tema de las coberturas y de cómo empezaron a darse coberturas de «sí vamos a darla a otros partidos, pero vamos a hablar mal de ellos».

El 97’ es uno de los quiebres donde se planteó ya el acceso equitativo, por decirlo de alguna manera, de todas las fuerzas políticas partidistas en los medios de comunicación y que, además, fue utilizado por las empresas televisivas y en general por todos los medios, de una manera muy perversa. Es cuando el propio Emilio Azcárraga dice ‘la democracia es muy buen negocio’, porque empezaron a lloverles carretadas de dinero: quien pagaba más aparecía más en la tele o aparecía más en la radio, o tenía una buena cobertura en la prensa.

Me parece que eso siguió peleándose, pero el quiebre fue en 2006, en las elecciones del 2006, y a pesar que López Obrador se queja mucho del cerco informativo, lo cierto es que él también gastó muchísimo dinero para aparecer en la televisión; o sea, López Obrador también contribuyó a este modelo perverso de ‘quien tenga más lana es quien más sale’.

Del quiebre de la reforma en 2007, que es producto de toda la crisis que tuvimos con las elecciones de 2006, hay quien dice que se inaugura el nuevo modelo de comunicación político-electoral. Yo digo que no se inauguró un nuevo modelo, el modelo sigue siendo el mismo, lo que cambia es la relación de las fuerzas políticas con los medios de comunicación al quitar el dinero de las campañas electorales y utilizar los tiempos de Estado para sacar todas las campañas de los partidos políticos.

Pero en esencia el esquema no cambia. Todo el modelo, especialmente en radiodifusión, es un modelo de marketing político. En realidad no hay un tema de debate y discusión abierta para con la ciudadanía, lo que hay es la repetición, lo que hay es el spot de 20 o 30 segundos, en el que obviamente se empobrece y se reduce no solamente la comunicación, sino el diálogo mismo con la sociedad.

Entonces la reforma del 2007 le apuesta a ese modelo de comunicación y te salen en cada periodo electoral, especialmente en el presidencial, 40 y tantos millones de spots que producen un hartazgo, honestamente, en el resto de la sociedad.

Hasta recién ahora, con la Ley Electoral que dice que tiene que haber forzosamente dos debates  producidos por la autoridad, ahí le quitan un poder muy importante a la Cámara Nacional de la Industria de Radio y  Televisión (CIRT), porque era la instancia que organizaba los debates y era bajo las condiciones que ponía Televisa.

Destacado_06Es decir, prácticamente Televisa controlaba todo el circuito de la comunicación político-electoral, entonces todo el tiempo había que tener una muy buena relación con la CIRT, y eso fue durante mucho tiempo lo que nos dijeron era la gran aportación  de la radio y la televisión para la democracia en el país, claro, mientras siguieran llegando miles de millones de pesos a sus arcas.

Finalmente ahora se decide que debe ser el IFE el que debe organizar los debates y la verdad es que el tema de los debates me parece un proceso muy interesante, porque le dice a varios expertos «vengan y díganme cómo hacer un formato de debate que realmente genere un proceso de debate en serio y no solamente de exposición de ideas en micrófono», y bueno, nosotros damos una serie de propuestas de formato, sin embargo, el IFE no supo mantener su autoridad y cedió a las presiones de los partidos políticos que cuidan a su candidato que no se equivoque en lo más mínimo, que salga todo acartonado, y la verdad es que el primer debate fue producto de esa flexibilización del IFE que no fue capaz de decir ‘estas son las reglas y así se va a hacer’.

En el segundo debate lo intentaron hacer de una mejor manera, pero digamos, a lo largo de este tiempo y a mí me parece que ahí está el punto de quiebre, si bien antes Televisa era el soldado del PRI, ¿en qué momento se volvió general y empezó a mandar en el país?, es la pregunta permanente que nos hacen muchos.

Jenaro Villamil y yo coincidimos en que el punto de quiebre vino en 1994 cuando empiezan a darle dinero a los partidos políticos para las campañas electorales. Entonces los partidos políticos empezaron a jugar una suerte de ‘quién tenía la mejor gracia frente a las televisoras’, las cuales les daban paquetes diferenciados, precios diferenciados, tratos diferenciados.

Entonces ahí la clase política empezó a hacer antesala con las televisoras para poder hablar con Bernardo Gómez, para poder hablar con (Alfonso) De Angoittia, con los ‘Cuatro Fantásticos’ (Emilio Azcárraga, Bernardo Gómez, José Bastón y Alfonso de Angoitia). Es decir, dependían de los favores de las televisoras para tener una buena entrevista, para tener mejores precios de la campaña.  Me parece que esa fue la parte en la que empezaron a convertirse en ‘generales’.

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Tomada de bp.blogspot.com

Luego viene la apertura que se empieza a dar con Ernesto Zedillo. El PRI deja de tener un control tan férreo de la información y luego viene el proceso de transición con Vicente Fox, y allí el tono es que Fox se presenta como un candidato mediático, es realmente mediático y le apuesta a una cantidad impresionante de dinero precisamente a los medios. Ahí es donde se construye toda la imagen y entonces, cuando Fox llega al poder, llega pensando que le debe la presidencia a la televisión y empieza a ceder y la parte que empieza a marcar el declive es el decretazo del 2002.

Es decir, teníamos dos años en una mesa de negociación, de diálogo en Gobernación, para hacer una nueva Ley de Medios que era una demanda de la transición, donde estaban partidos políticos, organizaciones, sindicatos, concesionarios de la radio; en esa discusión estábamos cuando de un día para otro nos amanecimos con el decretazo.

Y de ahí empieza el declive. O sea, va Salinas Pliego y se roba a mano armada a media noche el Canal 40, y la respuesta que tenemos del presidente para resolverlo es «¿Y yo por qué?»; finalmente ahí es donde se afianzan las televisoras como poderes fácticos por encima de los poderes institucionales.

El problema, fíjate, en el 2006, que además se estaba negociando la Ley Televisa a finales de 2005 e inicios del 2006, la parte más patética es que todos los candidatos a la presidencia de la República fueron a visitar a su casa en Valle de Bravo al señor Emilio Azcárraga Jean. Antes los concesionarios hacían fila en Gobernación, ahora los que querían ser gobernantes iban a hacer fila con el dueño de la televisora para verlo.

Ese hecho muestra ya el arrodillamiento del poder político frente al poder de las televisoras. En ese momento la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión siempre había tenido como un cierto equilibrio, o sea, la televisión siempre fue más fuerte, pero los radiodifusores, que son mucho más, tenían un cierto juego. A partir de entonces Televisa tomó el control de la CIRT, se convirtió en el instrumento de Televisa y ‘ahí todo el mundo se cuadra y lo que diga Televisa es lo que se hace’, incluso con cosas y decisiones que han afectado a los propios radiodifusores.

Destacado_09La manera en cómo Televisa fue negociando con cada candidato a la presidencia de la República el apoyo a la Ley Televisa a cambio de una mejor cobertura en televisión para las presidenciales, es algo que no ha desmentido un solo candidato, ninguno.

No lo ha desmentido López Obrador, nunca lo desmintió Calderón,  tampoco el candidato del PRI, o sea, nadie lo desmintió. Televisa encontró  la coyuntura perfecta para una ley que prácticamente les regalaba el espectro y todos le creyeron a Televisa que les iba a dar la mejor cobertura y ésta jugó con quien tuvo más lana, punto.

La reforma de 2007 sí marca un quiebre en términos de decir ‘aquí el dinero no entra’, pero desde la reforma y hasta la fecha, las Televisoras y la CIRT siguen manteniendo una estrategia de linchamiento mediático para reventar la ley.

La estrategia tiene tres patas: la jurídica, para decir que se viola la libertad de expresión y que se sobreinterpreta la Ley. La mediática para decir que es un modelo que no solamente viola la libertad de expresión, sino que podría descarrilar la elección de 2012, y la tercera que tiene que ver con una cooptación del aparato de los partidos políticos, que van al IFE, en defensa de los reflectores.

Si bien siempre los grandes directivos de Televisa han ocupado lugares estratégicos en el gobierno, en 2009 es el inicio de la Telebancada: el Partido Verde (PVEM) ya propiamente como un instrumento de las Televisoras, y todas las vueltas sofisticadas para evadir la ley, en la cual participó Peña Nieto. Ahora ciertamente Peña Nieto empezó su trato con Televisa antes de que saliera la Ley Electoral, dos años antes, cuando él era gobernador.

Entonces lograron permear totalmente todas las instituciones del Estado, hay muchos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que no tendrían por qué estar en las discusiones sobre radiodifusión o telecomunicaciones porque son grandes amigos o de Televisa o de TvAzteca. Están permeados en todos los partidos, todos sacaron telebancada, menos el PAN, pero porque ya era demasiado.

De mucho tiempo antes de la reforma del 2007, los radiodifusores y también la prensa hacían su guardadito. Ya sabían que cada elección les daba una cantidad de dinero para que los próximos dos o tres años no se preocuparan por sus finanzas, sino hasta la siguiente elección.

Es decir, hay una lógica de relación del poder con la prensa que funciona así: no le gusta a Televisa o a TvAzteca algo, pues linchan al político, o sea, le sacan algo, porque además los políticos tienen cola que les pisen, es tan fácil como chantajear con eso. Así como lo hace la prensa escrita, lo hace la radiodifusión, lo hace la televisión, es una manera de entender la relación entre el poder y el periodismo.

R: ¿Y dónde queda la información?

AC: Es que ese es el tema, es decir, lo que menos importa es la información, eso es lo que menos les importa.

Ahora casi todos son medios que se hicieron con el PRI, los fuertes, los que llevan ya presencia nacional. Pero esa relación del PRI sigue permeando los estados, así se relacionan, porque ese PRI nunca ha cambiado. Se fue un rato de la presidencia de la República, se fue un rato de algunos estados, pero ahí ha permanecido todo este tiempo, no se ha ido.

La verdad es que el tema del derecho a la información es muy reciente en el país. Desde 1976 que se quiso hacer la reforma al Sexto Constitucional del derecho a la información, que López Portillo dijo «hágase la legislación», y que terminó reventándose, fíjate, por revistas como Proceso que decían que ‘eso era censura’ y que terminó aquello naufragando porque no le encontraban la cuadratura al círculo.

De ahí vivimos un largo letargo hasta que con Fox, hay que reconocerle, dejó el camino más abierto para que por fin se empezaran a generar las primeras legislaciones del derecho a la información, que en realidad están muy acotadas a la transparencia, pero no al acceso a la información en sí misma.

Destacado_10Derecho a la información no solamente significa acceder a la información, sino que tengas una pluralidad de fuentes que te permita formarte una opinión libre. Ese es el derecho a la información. El problema es que se ha entendido, generalmente en este país, como un tema de acceder solamente a la información, de que la información sea transparente. Por eso nosotros siempre hemos dicho que el tema del derecho a la información significa garantizar pluralidad de medios y diversidad de contenidos. Si eso no lo tienes, no tienes garantizado tu acceso a la información, solamente una parte, pero no lo que conforma en sí misma.

Ahora, ¿cuál es el tema? Digamos a nivel nacional, a nivel del Distrito Federal está desde hace mucho tiempo muy clara, como lo dice la propia CIDH, la concentración o los monopolios de los medios conspiran contra la democracia. Eso es algo que en la ciudad de México está muy claro.

Tú vas a los estados y eso no es un punto de discusión pública, ni con los académicos, ni con los periodistas. Los estados están en el rollo de la Transparencia. Tienen capacidad, por lo menos ahora, para documentar esa concentración regional y local que también es brutal en este país. Conozco radiodifusores que detentan el 80% de las frecuencias en un estado, y conozco estados que en el tiempo de elecciones, en sus estaciones radiodifusoras, solamente se puede hablar bien del PRI.

Entonces se piensa en la concentración como en Televisa o en TvAzteca y esto es una realidad, pero también a nivel regional y local  los temas de control informativo con los caciques mediáticos es fortísimo.

Tomada de adnpolitico.com
Tomada de adnpolitico.com

¿Quién controla la radiodifusión en Chiapas, quién la controla en Zacatecas, quién la controla en Guerrero, quién la controla en Puebla?, que además, lo peor de todo es que ahora es propiedad cruzada: es radio, televisión, multimedia y prensa.

Por eso insistimos cuando nos decían que ‘del IFE, del modelo de comunicación política electoral’, decimos: «pueden encargarle al IFE mucho más funciones para que sea más cabrón y vigile más a los medios, pero ahí no se va a resolver. El problema estructural es el de la concentración».

Si no se rompe ese esquema de la concentración, los demás son paliativos y el IFE no lo va a resolver. Pero son muy pocas las organizaciones de la sociedad civil que realmente se ocupan del impacto que tiene en la calidad democrática, en el derecho a la información y la libertad de expresión, la concentración  de medios. O se dedican a agresiones de periodistas o se dedican a Transparencia. Es más fácil, menos complejo, digamos.

¿Por qué tiene que ver con las elecciones? O sea, Televisa ha terminado definiendo muchas de las elecciones en nuestro país siendo cómplice: o por acción o por omisión. Por eso es que el sistema de medios es tan vital a la calidad democrática. Si ese pluralismo no está asegurado, no está asegurada tu calidad democrática, como no se valdría que la mayor parte de los medios fueran de los sindicatos o de la Iglesia, porque esa es la incidencia que tienen.

Entonces, en términos de lo electoral, también hay que fincarle una gran responsabilidad a los partidos políticos,  porque todo mundo dice «pinche IFE», y los partidos políticos son de un cinismo descomunal, porque las reglas que ellos aprobaron, ellos son los primeros en darles la vuelta para violarlas. Luego se dice que el culpable es el IFE, es decir, ‘el árbitro, no el jugador, y creo que como sociedad sí tendríamos que fincarle un costo político y me parece que ahí somos muy inocentes como sociedad.

Ve el 2012, el problema no fueron las torpezas de López Obrador, el problema fue el IFE, se dice. Entonces el problema es que cuando terminas desgastando al árbitro, terminas desgastando la institucionalidad. Ver a los seguidores de López Obrador decir que desaparezca el IFE, entonces ¿quién  organiza las elecciones: Gobernación o cómo, llamamos a los marcianos?

O sea, hay mucha gente que no tiene idea del costo social, económico, político y humano que ha representado la construcción de esas instituciones. Hay como una cosa muy simplista del ‘bueno y el malo’ que es utilizado perversamente por los partidos políticos y que les funciona, y que es el juego que también hacen los medios: el del bueno y el malo.

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