La ciudad de Puebla, “tierra de nadie”

La ciudad de Puebla, “tierra de nadie”

Llamados al 066 que se atienden en 20 minutos, protocolos de atención incumplidos y en la entidad hay .0009 policías municipales por habitante, distribuidos en 5 Sectores de la SSPyTM

Foto: @wachangel
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Xavier Rosas

@wachangel

“No hablen, no griten, no se muevan y dennos todo lo que tengan”, fueron las palabras que escucharon Mariana y su amiga mientras dos sujetos las arrinconaban.

La noche del 7 de enero dos hombres entraron a The Rabbit Hole, un café que se ubicaba en la Calle 2 Sur No. 2105, en la colonia El Carmen.

–Estaba con una amiga, eran como las 7:10 de la noche y entraron dos tipos. Cuando los vi, lo primero que hice fue agarrar mi teléfono y meterlo en mi pantalón. Sentí que algo iba a pasar. Luego uno de ellos se paró junto a mi amiga, la bloqueó, mientras  el otro me arrinconó para que no nos pudiéramos parar –recuerda Mariana.

-Dame todo, apúrate, dámelo, dámelo-, me dijo.

-No por favor, por favor no- le rogué, mientras escuchaba la voz de mi compañera que decía –tranquila, tranquila Mariana. Por favor. Ya váyase, no tenemos nada, ya váyase-

Una vez que los ladrones se fueron llevándose su computadora, Mariana llamó al número de emergencia 066. Y aunque a una calle y media está el sector 5 de la Policía Municipal, la patrulla tardó 20 minutos en llegar.

Foto: wachangel
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A mediados de 2012 Eduardo Vázquez Rossainz, director del Centro de Emergencia y Respuesta Inmediata (CERI), dio a conocer a los medios de comunicación que se había mejorado el tiempo de respuesta de 7 a 5 minutos, para acudir a cada siniestro; sin embargo, la realidad es otra.

–La verdad es que yo quería que llegaran lo más pronto para que salieran a dar una vuelta. A lo mejor con la descripción que les daba los pudieran agarrar. Bueno, era muy utópico eso. Luego los policías no encontraban la calle. Vimos cómo se pasaron y ya luego hasta que dieron (con la dirección) ya nos atendieron.

La atención de una llamada al 066 se canaliza al C4 (Departamento de Cómputo, Comando, Control y Comunicación del Consejo Estatal de Seguridad Pública) si proviene de un teléfono celular; y a Policía Municipal si es de un teléfono fijo.

De acuerdo con el procedimiento de la Policía Municipal, cuando se recibe una llamada al 066 se lanza una alerta “al sector que corresponde, y si es colindante (con otros sectores) se pone en alerta a los demás; incluso pueden acudir grupos especiales que estén en la zona. Para esto las cabinas de los sectores dan conocimiento a los grupos o a las patrullas que estén en la zona, justamente para tener ese perímetro de seguridad”, asegura Alejandro Saavedra Jiménez, enlace de Alcaldía de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPyTM), en entrevista con Lado B.

Sin embargo ni esa vez, ni en las dos ocasiones anteriores que asaltaron The Rabbit Hole, los policías del Sector 5 se dieron por aludidos.

–Fuimos al Sector 5, que está calle y media del café, y le dijimos en aquella ocasión al policía que si no podían vigilar o darse sus vueltas, pero nos dijo “saben qué, nos redujeron los policías a la mitad y  tenemos que partirnos mucho, y nuestra parte es del Sector para el centro y esa es otra jurisdicción, ya no nos toca a nosotros”. El día del asalto marqué al 066, y de ahí te mandan al que te corresponde, que se me hace lo más absurdo del mundo, ya que no te mandan al que te queda más cerca –lamenta Mariana.

Al respecto, Etienne L. Velázquez Báez, encargada del departamento de Prevención del Delito de la SSPyTM, explica a Lado B: “me imagino que ven que está el sector y hay algunas patrullas, y la ciudadanía piensa ‘por qué no me auxilian’. A lo mejor es la patrulla de peritos, que no va a intervenir porque está desarrollando una función, haciendo un peritaje; o a lo mejor es una patrulla que no está funcionando, que no está en circulación porque a lo mejor no tiene una llanta”.

Para el criminalista del Colegio Libre de Estudios Universitarios (CLEU), Francisco Galván, la tardía atención de la Policía Municipal puede obedecer, también, a dos circunstancias: “al parecer les están dando arma pero no les están dando cartucho, y tampoco les están dando chaleco a muchos, por eso están llegando tarde a los llamados, para evitar la confrontación”.

Foto: @wachangel
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Después de tres asaltos entre 2011 y 2013 Mariana perdió la seguridad para continuar con su negocio y hace unas semanas prefirió cerrar The Rabbit Hole: “estamos en tierra de nadie”, comenta.

–Me da muchísima tristeza porque abres un lugar esperando muchas cosas, y que te empiecen a pasar este tipo de situaciones en las que no puedes hacer absolutamente nada… Te preguntas si en serio no hay un policía que pase a vigilar, y sobre todo que las calles están muy oscuras. La zona está súper insegura y es una verdadera burla que el sector (el 5 de la Policía Municipal) esté a una calle.

A la historia de Mariana, se suman las de muchos otros habitantes de la capital poblana que han sufrido asaltos durante los últimos tres años, como los casos de Juán y Martín, quienes al igual que la propietaria del Rabbit Hole, quedaron sin sus posesiones materiales y perdieron algo más importante: la seguridad de su ciudad.

Además, son menos

De la mano del aumento de la inseguridad en la capital poblana durante los últimos tres años, la SSPyTM ha sufrido una sensible disminución en su personal, además de la desaparición en 2011 de la Policía Metropolitana que colaboraba con la Municipal en materia de vigilancia, inteligencia y detenciones.

La corporación cuenta con casi 1500 policías, de los cuales 210 son comisionados por el Estado y el resto son completamente municipales. De la totalidad de policías, aproximadamente el 80% tiene funciones de seguridad pública y el 20% realiza funciones de tránsito (que sin embargo no lo exenta de ser competente para hacer funciones de seguridad pública).

En la capital poblana hay 1 millón 539 mil 819 habitantes (Inegi), y sólo cerca de 1500 elementos para atender a la ciudadanía, es decir 0.0009 policías municipales por habitante, distribuidos en 5 Sectores de la SSPyTM.

A la falta de elementos se suma la falta de armamento. En 2012 la dependencia perdió más de 4 millones de pesos de recursos federales que recibió por concepto de Subsidio para la Seguridad en Municipios (Subsemun), debido a la falta de licencia para la portación de arma de fuego de los agentes.

Foto: @wachangel
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Y sus funciones son varias

Seguramente desconocida para la mayor parte de la ciudadanía, la labor de la policía municipal va más allá de atender el llamado y recomendar a la víctima que se realice la denuncia correspondiente.

La atención que debe brindar un elemento de la SSPyTM está regida por el Manual de Policía Preventiva, donde se establece qué debe hacer el uniformado. Etienne L. Velázquez lo explica:

  • Presentarse, aunque “si la persona está muy alterada a veces no les da tiempo de decir –soy el oficial tal-, ni son tan corteses por la misma situación; pero dentro de sus protocolos está que ellos se presenten, es decir, darle esa confianza al ciudadano”.
  • Valorar la situación de riesgo. “Lo más importante es que el oficial en ese momento tiene que lanzar el auxilio al CERI, el oficial no puede intervenir solo,  tiene que reportar qué es lo que está haciendo, con qué persona va; ahí es donde investigamos los datos generales de la víctima y nos va a ir diciendo los generales de la persona”.
  • Valorar el llamado para atención médica. “Si el oficial ve que la persona está muy lastimada, inmediatamente deberá pedir ayuda a otras instancias, como la ambulancia”.
  • Detención. “El oficial se va a concretar a realizar su parte que es, si hay un  señalamiento directo contra una persona, ir sobre esa persona y hacer todo el procedimiento, realizar su cacheo, su aseguramiento, hacer su traslado y entregarlo al MP (…). El oficial no se manda solo, no usa su criterio, siempre está reportando a su mando y al CERI; si a él le dan la indicación de retirarse o intervenir, él lo va a hacer. Siempre va asesorado, evalúa la situación en relación a la fuerza que opone resistencia, si no puede, obviamente va a solicitar apoyo”.
  • Acompañamiento a la víctima. “El oficial se separa y hace su proceso, pero está el Departamento de Atención a Víctimas, que acompaña a la víctima hasta el último momento, después de presentar la denuncia, dar atención psicológica y programar sesiones”.

Por su parte, el enlace de Alcaldía de la SSPyTM, Alejandro Saavedra Jiménez, señala que los elementos de la policía municipal “siguen un protocolo, sirven a través de procedimientos, ya hay una estructura, una organización, una sistematización de los pasos a seguir. Ya no queda a la consideración de un elemento muchas cosas. Dependiendo de la situación lo valora y sigue un procedimiento, ya no es tanto a su criterio como sucedía antes, para evitar justamente alguna violación a sus derechos humanos”.

Si la víctima de un delito no quiere levantar la denuncia correspondiente porque “no conoce o no quiere, tampoco lo podemos obligar”, aclara Etienne L. Velázquez.

El Departamento de Atención a Víctimas de la SSPyTM está encargado de brindar asesoría psicológica y jurídica a las personas que han sufrido algún delito, el responsable, Olivier Ramírez, considera que “se tiene que marcar un antes y un después, pero se tiene que respetar lo que quiere el ciudadano. Ya te di la atención, ya te brindé la asesoría, depende de ti si quieres o no denunciar. Lo que sí no está permitido es que la víctima quede igual o peor de nuestra intervención”.

“Cuando nosotros intervenimos, siempre va una psicóloga y un abogado (…). Una vez que se hace la intervención en crisis a la persona, se le brinda asesoría jurídica y se le explica cuál debe ser el procedimiento ante el agente del Ministerio Público”.

Asimismo, tanto Atención a Víctimas como la propia policía municipal pueden trasladar a la víctima a la agencia del MP que le corresponda, y permanecer el tiempo que sea necesario para que se levante la denuncia: “¿cuál es el objetivo?, que no exista impedimento alguno de que no sepa cuál es la agencia del MP a la que debe asistir, que no sepa cómo se hace, que no la estén tratando bien (…). Ya que se hace todo el proceso de denuncia, se traslada al usuario al domicilio o al lugar en el que nos indique. Esa va a ser como la atención primaria”.

La labor de este departamento no termina ahí, en teoría se encarga de mantener un contacto permanente con la víctima para tener citas subsecuentes y que ésta reciba el tratamiento o terapia psicológica para superar la crisis que vivió; asimismo, “por parte de la situación jurídica, se le va a seguir informando que no sólo basta con presentar la denuncia, tal vez tenga que ampliar elementos de su declaración, brindar elementos”.

Foto: EEF.
Foto: EEF

Delitos al alza, nada nuevo

El centro de la capital poblana es, por mucho, la zona donde más delitos se cometieron durante 2011. El robo a vehículo  y el robo a negocio fueron dos de las tres modalidades criminales de mayor incidencia en la zona, sin embargo,  el robo a transeúnte –un ilícito que se comete generalmente con violencia – fue el de mayor incidencia, de acuerdo con cifras de la SSPyTM.

Las diez colonias que reportaron  mayor incidencia delictiva durante ese año fueron el Centro Histórico, San Manuel, Bosques de San Sebastián, La Paz, el Barrio de Santiago, El Carmen, el fraccionamiento Héroes, Loma Linda, Prados Agua Azul y San Baltazar Campeche.

Para 2012 el escenario no cambió mucho. Puebla cerró el año como la sexta entidad con el mayor número de robos con violencia de todo el país, de acuerdo al informe de incidencia delictiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), dado a conocer el pasado 18 de febrero.

Este delito estuvo focalizado en la capital poblana, la tasa de incidencia en la capital se cuantificó en 569 mil casos por cada 100 mil habitantes, según el estudio realizado por el Consejo Ciudadano para Seguridad Pública y Justicia Penal.

En lo que va de 2013 el propio titular de la SSPyTM, Amadeo Lara Terrón, reconoció que aproximadamente 58 por ciento de los delitos que se denuncian en el estado eran cometidos en la zona metropolitana.

Asimismo, en la medición hecha por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal, la capital poblana se ubica en el lugar 45 de los municipios con mayor grado de inseguridad a nivel nacional.

Recientemente la SSPyTM dio a conocer un análisis en el que reconoce que en 19 colonias de la capital poblana y 17 Juntas Auxiliares se concentran los mayores índices delictivos.

Por si fuera poco, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) dio a conocer en su último reporte que de cada 100 delitos del fuero común en el estado de Puebla, 54 se cometen en la capital.

Perfiles de la delincuencia

Para el criminalista Francisco Galván, en “Puebla ya tenemos robos especializados. Tenemos hoy en día quien se dedica únicamente a robar laptops, incluso hay quienes se dedican únicamente a Mac’s. También hay gente que se especializa en joyas, otras que se especializan en electrodomésticos de pequeño y gran tamaño”.

En el caso de robo a casa habitación, los ladrones suelen tener “pichoncitos, que son gente que está revisando” para esparcir el rumor entre los vecinos de que va a haber una mudanza, “regularmente lo hacen con matrimonios jóvenes, el día del asalto llegan, estacionan un camión de mudanzas, los vecinos ya no lo ven raro por lo mismo, y vacían la casa”.

Y agrega: “hacia el sur de la ciudad es común que llegue el camión de mudanzas y hacer robo a casa habitación. Si no son matrimonios jóvenes y las personas llevan mucho tiempo viviendo en ese lugar, suele haber mayor violencia: las amarran, las golpean e incluso llegan a matarlas”.

En el caso de robo a transeúnte o a vehículo “cuando es ocasional, regularmente van sobre ciertas cosas para las que ya tienen mercado. En el centro hay mucho cadenero y cartero, pero hacia El Carmen sí hay mucho robo con violencia. Entran de dos a tres tipos a los establecimientos y arrinconan a los dueños y clientes. Están actuando mucho con navajas y pistolas”, señala el criminalista.

“En el camión suelen arrinconar a los usuarios que van sentados en la parte posterior y suele no ser con violencia, ya que van despojando poco a poco de sus cosas a la víctima. Suelen ser dos victimarios”.

Asimismo, asegura que existen tres tipos de victimarios: “uno es el que hace el robo famélico, que roba para comer. Otro que encontramos es el que, bajo influjo de sustancias, genera sujetos más peligrosos, porque tienen un historial muy largo en consumo de sustancias y lo hacen por dos cosas: una por la alteración de la realidad y suelen ser sumamente agresivos y además están previendo que se les va a acabar la sustancia y saben que van a entrar en un periodo de crisis. Qué sustancias: alcohol, marihuana mezclada con alcohol y activos, como los solventes, cocaína, en casos de heroína son sumamente agresivos. También crack, piedra y cristal”.

Y agrega: “hay otra categoría que son los que suelen ser muy ególatras, pero también muy flojos; es decir, buscan el mayor beneficio con el menor esfuerzo. Estos no tienen un valor real de los objetos robados. Ellos no tienen un nexo emotivo con los objetos, más bien es robo para vender, y no es un precio simbólico del trabajo por robarlo. No tienen conciencia de los otros más que dentro de la pandilla. No generan lazos como ciudadanía”.

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