Infoxicados

Infoxicados

Hugo León Zenteno

@hugoleonz

Asoleados y víctimas de algunos inmisericordes terratenientes. Potencialmente polvosos, ciudadanos de nuevas naciones y empujados a tomar nuevas profesiones. Así nos hallamos como público, como receptores de mensajes, en el devenir de la sociedad actual. Todas las consideraciones previas, emanan de las discusiones del XVI Encuentro Nacional del CONEICC (Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación). Pensado como uno de los eventos de corte académico más relevantes en el campo de la comunicación, el evento se llevó a cabo la semana pasada en Monterrey, N.L. con una concurrencia mayor a los tres mil asistentes.

De esta forma, interactuamos con diversos expertos a nivel mundial, como Ignacio Ramonet (Le Monde Diplomatique y Media Watch Global), Santiago Tejedor (Universidad Autónoma de Barcelona), o Wenceslao Castañares (Universidad Complutense de Madrid). También escuchamos a personalidades del ámbito académico y periodístico nacional como Ramón Alberto Garza (Reporte Índigo), Guillermo Orozco (Universidad de Guadalajara), Javier Esteinou (UAM Xochimilco) y un larguísimo etcétera.

Así, hoy nos asumimos como pobladores de Facebookland o Twitterland, naciones con más habitantes que cualquier país de América, Europa o África, y cuyos elementos de unión pueden ser más íntimos en comparación con los lazos nacionalistas tradicionales, toda vez que el estandarte de ciudadanía (es decir, el artefacto de consulta de dichas redes) lo llevamos siempre, a todas partes, en todo momento.

Además, reconocimos la imparable transición de los medios soles a los medios polvo, en tanto, como personas que quieren -y requieren- de una voz pública, podemos dejar atrás la insolación causada por los medios heliocéntricos, verticales e impositivos. Todo ello para dar paso a la infinimedialidad de los conceptos: cada persona, un medio;  y cada persona, un corresponsal; ciertamente una polvareda de mensajes con la que ganamos en diversidad, aunque de momento no necesariamente en calidad. Pero, eso sí, tal tendencia se configura como el adiós a los grandes latifundios mediáticos que nos han dominado a partir de sus discursos hegemónicos.

Y en un conveniente ejercicio de comprensión en el estudio de las audiencias, aprendimos que las mismas cada vez demandarán propuestas más inteligentes (porque tienden a ser precisamente así), recordamos que el valor -como siempre ha sido- está en los contenidos, y visualizamos que los públicos sí estarán dispuestos a pagar por dos cosas esenciales: entretenimiento y entendimiento. Lo primero ha sido una constante en la historia de los medios de comunicación, pero lo segundo implica un cambio sustancial, sobre todo en términos periodísticos. Decir lo que ha pasado ya no es suficiente, hay que explicarlo; de manera que estas argumentaciones, prospecciones y demás informaciones inteligentes, contribuyan a curar nuestra actual infoxicación (intoxicación por el exceso de información).

*Académico en las áreas de Periodismo y Comunicación. Docente universitario en la Universidad de las Américas y en la Universidad Iberoamericana Puebla. Analista y conferencista de Media y News literacy; consultor en gestión de información para cibermedios y en Calidad académica; editor y productor de contenidos en deporte, cultura y viajes. Su línea de investigación académica es historia del deporte y del olimpismo.

Vive en la ciudad de Puebla; gusta del beisbol, el chocolate y la lluvia.

Correo electrónico: hugoleonz@gmail.com

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