Cien días de gobierno de EPN: política de vivienda ambigua

Cien días de gobierno de EPN: política de vivienda ambigua

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Ilustración: Mr Power

José María Wilford Nava Townsend*

Si el amable lector me lo permite, voy a iniciar este artículo con la inquietante pregunta que un día mi hijo Pablo, de 13 años recién cumplidos, me hizo cuando regresábamos un día de Malinalco: “Papá, ¿por qué en México casi todos los pueblos son grises?”. La inquietud causada por la pregunta empieza porque, como una herencia de mis padres, y de común acuerdo con mi esposa, hemos puesto un énfasis especial por mostrar cuando es posible la extraordinaria diversidad geográfica, climática, ecológica y cultural del territorio que les acoge como lugar de nación.

A pesar de nuestro esfuerzo por mostrar la mejor parte de estos conceptos, el viaje mismo aporta a su conocimiento realidades inevitables, por ejemplo, que en el trayecto del pueblo mágico mencionado a la ciudad de México, atravesamos varios poblados que han crecido a partir de la necesidad y la autoconstrucción, con el material universalizado del block de concreto (da igual, clima, latitud o cuenca cultural) y eso en el mejor de los casos, pues en el peor podríamos mencionar, aunque no grises de color, los sí grises en diversidad, desarrollos de vivienda social que repiten una única casa tipo (o dos), multiplicada por miles de unidades sin respeto a la complejidad sociocultural de las familias, en un territorio tan heterogéneo como el actual nacional.

Las respuestas son complejas, sobre todo si la pregunta viene de un niño, pero fundamentalmente están focalizadas a la imposibilidad de los municipios, para pagar un plan de desarrollo urbano decentemente hecho. A la utilización de la vivienda y la especulación del valor del suelo como herramienta de enriquecimiento a corto plazo, tanto para autoridades, desarrolladoras inmobiliarias e intermediarios participantes. A concepciones excesivamente funcionalistas y hace ya tiempo obsoletas de la planificación urbana, cuando llega ésta a existir. A la falta de una visión holística sobre el territorio, sus cuencas climáticas y culturales, sus redes económicas, su traslape con las tendencias globales, y su interacción como sistema complejo en una federación, a la que la subdivisión tradicional administrativa, por estados y municipios, se le ha quedado envejecida e inoperante ante urbanizaciones de emergencia, conurbaciones y competencia entre administraciones gubernamentales colindantes.

Ante esto, el gobierno de Enrique Peña Nieto plantea cuatro estrategias que vinculan el desarrollo urbano con la vivienda, ante lo cual y de entrada, sin fanatismos y con plena objetividad, hay que decir que ya era hora de que se evidenciara lo obvio, y se entendiera como una sola cosa y no como situaciones separadas. Quitando toda la verborrea sobrante en el discurso, las estrategias se resumen en:

1.- “…lograr una mejor coordinación interinstitucional, transitar hacia un modelo de desarrollo urbano sustentable e inteligente, reducir el rezago de vivienda y procurar un lugar digno para los mexicanos…”.1

Para ello se crea la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) como coordinadora de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) y Fondo Nacional de Habitaciones Populares (Fonhapo) y como gestora de convenios con los gobiernos estatales, municipales y con el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit).

La medida puede ser positiva desde la perspectiva de generar una visión más sistémica y menos fragmentada de lo que es el manejo espacial del territorio, pero entonces queda incompleta pues no se señala la corresponsabilidad con la Secretaría del Medio Ambiente y la Comisión Nacional del Agua, por ejemplo, como si el desarrollo urbano y la vivienda no tuvieran un impacto directo en el manejo de estos recursos (si considero al ambiente como un recurso que puede ser degradado o regenerado a partir del desarrollo urbano sostenible, según el caso). Es decir, la desfragmentación es sólo parcial y el riesgo es que sigan estorbándose unas con otras como ya ha sucedido en otras administraciones.

2.- “…transitar hacia un modelo de desarrollo urbano sustentable e inteligente. Por lo que en adelante, el gobierno de la República hará uso del financiamiento de viviendas para orientar el desarrollo territorial y urbano del país…”2.

Más allá de la repetición de la frase sobre el tránsito hacia un desarrollo… etc., la estrategia plantea desde la parte financiera, la importancia de la planificación del espacio urbano y su desarrollo sostenible, como elemento base para la correcta generación de la vivienda, y no al revés, que es lo que venía sucediendo con los modelos que a la fecha aún se aplican.

Para ello es necesario cambiar la traducción directa que se hace de “vivienda=casa” a “vivienda=entorno habitable”, en donde para el segundo, hay que prever las dinámicas de relación y tránsito con otros espacios intrínsecos del vivir cotidiano, como el espacio laboral, el de interacción pública, el de intercambio comercial, cultural, etc.

3.- “…pretende reducir el rezago de vivienda, por lo que el gobierno federal impulsará más de un millón de acciones de lotificación, construcción, ampliación y mejora de hogares, tanto en el campo como en la ciudad, de este millón de acciones más de 500 mil corresponden a nuevas construcciones…”3.

En este punto comienza a diluirse el sentido de las buenas intenciones, con el clásico discurso político de las cifras, pues apunta nuevamente a mantener un modelo que busque el lote barato, para desarrollar barato y vender caro, fórmula con la que se han producido los nefastos e interminables desarrollos horizontales, de vivienda mal llamada de interés social, con la cual se han depredado sin planificación los territorios de conservación (y muchas veces de protección ambiental), desestructurado comunidades ejidales completas y expandido la mancha urbana interminablemente.

Sería necesario poner el costo real de transformar el suelo productivo agrícola, o ambiental en terrenos con casas. Habría que apostar por la densificación medida de las zonas ya urbanizadas, la reconversión del suelo a usos mixtos no sólo por lote, sino por estratos verticales, y la integración de comunidades económicamente heterogéneas… ¿será? Claro que incluye a las fuerzas armadas y a la policía en los créditos, como referencia en el discurso de la seguridad social… pero es la inclusión de

todos lo que realmente genera la seguridad, faltan entonces sectores por mencionar.

4.- “…procurar una vivienda digna para todos los mexicanos, la cual se convierta en un mejor hogar con los servicios básicos…”4.

La cuarta estrategia conlleva un mensaje particularmente social, pues va enfocada, según se explica, a orientar recursos y acciones hacia los sectores más frágiles del tejido. Principalmente se habla de las comunidades rurales más desfavorecidas, pero se podría correr un riesgo grave, si no se atienden con la misma atingencia los corredores urbanos de miseria.

Es importante también en este punto, no proponer fórmulas que interpongan estilos de vida urbanos a rurales… ya se habla en la estrategia de dos espacios y dos recámaras para la vivienda, en lugar de hablar de número de usuarios, climas y costumbres. Esto puede conllevar a forzar espacios preconcebidos y prejuiciados por la cultura urbana, en las estructuras de vida que tiene una comunidad rural, generando espacios poco útiles, por falta de comprensión en las necesidades reales.

Como conclusión podemos decir que existen elementos sumamente positivos en las estrategias planteadas como borrador de proyecto respecto a vivienda y desarrollo urbano; sin embargo, se encuentran aún en un estado demasiado ambiguo y por lo tanto, escoltadas por las sombras de prácticas comunes del pasado, que podrían fácilmente desviar las buenas y correctas intenciones de las estrategias, hacia caminos tortuosos con resultados turbios.

1,2,3,4: http://www.conavi.gob.mx/pnv-secretario

 *Coordinador de la Licenciatura en Arquitectura, Universidad Iberoamericana

 

2 COMMENTS

  1. La política nacional de
    vivienda es un nuevo modelo enfocado a promover el desarrollo ordenado y
    sustentable del sector; a mejorar y regularizar la vivienda urbana, así como a
    construir y desarrollar la vivienda rural. El Gobierno de la República continúa trabajando, pues 100 días no son suficientes para alcanzar los objetivos, se requiere ir trabajando constantemente y coordinadamente con la Sedatu y los gobiernos locales y municipales, sector privado y la sociedad.

  2. lamentablemente incluso siguiendo esa linea de acciones mas o menos bien intencionadas, mientras no se les dote de dientes a esos organismos para castigar y/o detener no solo a especuladores y corruptos sino a invasores-paracaidistas la mancha urbana seguira creciendo

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