A un año del asesinato de Agnes Torres…

A un año del asesinato de Agnes Torres…

Foto: Archivo / Joel Merino.
Foto: Archivo / Joel Merino.

Deseamos hacer hincapié en que el proceso sigue abierto, que uno de los asesinos, el principal está libre y que otro de ellos mediante un amparo pretende conseguir su libertad. Les agradecemos su apoyo, comprensión e interés.

Asunto: Agnes Torres

A un año del asesinato de Agnes Torres, el asesino principal está libre, el asesino menor de edad fue sentenciado a sólo tres años de prisión. El proceso legal sigue abierto, el resto de los culpables no han sido sentenciados. Por si fuera poco uno de los homicidas pretende obtener su libertad.

La vida de las personas “diferentes” sigue en peligro porque para los legisladores ellos no tienen importancia. Eso es grave, porque ellos existen para darle voz a todos los integrantes de una población. Lo que queda claro es que no entienden cuál es su trabajo, ellos tienen que generar leyes que protejan a todos, no sólo a determinados grupos. Mientras los legisladores se toman un café en el restaurante de su agrado, pueden ser brutalmente asesinadas personas transexuales, homosexuales, porque existe un estado de iniquidad para ellos, porque son los olvidados, los relegados de los legisladores, no hay sanciones para los asesinos.

Transexuales, travestis, homosexuales, se convierten en presas fáciles, su muerte es raramente denunciada y extraordinariamente se persigue a los culpables. Es muy fácil declarar “ah fue un crimen pasional”, pero cuánto desdén encierran esas palabras. Al final del día, se les da la importancia de cuerpos inertes. Así es como se enseña a quitarle valor a la vida, entre más insensible ante un cuerpo destrozado se sea, más “aguantador” se es. Cuánto hemos aprendido a desdeñar, cuánto hemos aprendido a ignorar, es para horrorizarse.

Se puede hacer mucho, desde nuestra posición, como Agnes nos mostró. Hagamos que la vida de todos sea valiosa, exijamos a los legisladores que hagan leyes a favor de todos sus ciudadanos, que acepten la diferencia, que acepten la Ley Agnes Torres. Que no se olvide que un asesino está libre. Que se juzgue al resto de los asesinos y sobre todo que no se le otorgue libertad a un homicida.

Nos corresponde a nosotros decidir si queremos vivir en un estado que funja como un escaparate, un paraíso para los asesinos, o vivir en un lugar en el que todos tengamos derechos, en el que todas las vidas sean valiosas.

Benicia Hernández

Simon Cholewa

Gisela Torres

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