En la última fila del informe del alcalde de Puebla

En la última fila del informe del alcalde de Puebla

  • Un salón para mil 500 personas ha sido preparado para el mensaje, aunque el municipio tiene un millón y medio de habitantes
Foto: Es Imagen
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Sonia Corona

@sonyacrow

Un par de policías observa el incendio de un terreno cerca del Parque Ecológico. La nube de humo negra en el cielo de la ciudad de Puebla es visible hasta los Fuertes de Loreto y Guadalupe, donde son las 11:20 horas y el alcalde Eduardo Rivera está a unos minutos de dar su segundo informe de Gobierno. En el Centro Expositor un salón para mil 500 personas ha sido preparado para el mensaje, aunque el municipio tiene un millón y medio de habitantes.

En la entrada hay una veintena de policías en uniforme de gala. Hay arcos detectores de metal y una mesa de aclaraciones con al menos 10 personas. Un fotógrafo pide a los que van llegando que posen al lado de una imagen aérea del cerro de La Paz, sonríen y click. No hay demasiada gente, pero poco a poco el salón se llena con varias clases de invitados: políticos, funcionarios públicos, asistentes, prensa y público en general.

El área para público en general es la zona más pequeña. Aunque son los que van en las últimas filas, no son los últimos en llegar pero sí serán los primeros en irse. Ahí está con un casco al lado y una chamarra verde Alejandro Martínez. Pertenece a una asociación de motociclistas y el Ayuntamiento lo invitó al informe del alcalde. Va solo y lleva prisa.

Se escucha una versión con voz femenina de «Hey Jude» -el éxito de los Beatles-  mientras los invitados, como Martínez, esperan a que inicie el informe. Son las 11:45 y el acto debió iniciar hace 15 minutos. Un grupo de trabajadores saca una centena más de sillas que acomodan en el último rincón. Los lugares de todos los regidores están ocupados, también los de los invitados -principalmente panistas- que con corbatas azules y trajes negros acudieron a la cita con Rivera.

El informe empieza con el anuncio de invitados. La excandidata a la presidencia de la República por el PAN, Josefina Vázquez Mota, está vestida toda de blanco, al lado de Martha Erika Alonso, esposa del Gobernador, que viste toda de rosa. El Gobernador Rafael Moreno Valle acompaña al alcalde Rivera en el escenario, al lado del presidente de la junta de Gobierno del Congreso del Estado, Mario Riestra.

Los aplausos son más fuertes para panistas que para priistas. Las palmadas producen un eco que ensordece pero nadie grita porras. Las última sillas ya tienen ocupantes, son jóvenes con letreros de staff que estaban hace unos minutos estaban afuera recibiendo invitados, pero que ahora están ocupando sitios dentro del salón. Un video proyectado en pantallas resume lo que a continuación dirá Rivera ante el público. Muestra a ciudadanos explicando los proyectos del segundo año del alcalde panista, pero ninguno de ellos está presente en la sala. De hecho, pocas son las familias que han asistido, menos los niños.

Al lado del motociclista Martínez, una chica revisa su Facebook en el teléfono mientras Rivera ha comenzado a hablar sobre las obras municipales y la recaudación récord del impuesto predial. Un bebé empieza a llorar pero los aplausos enmudecen su llanto. Una pareja de mediana edad conversa mientras el alcalde anuncia más cámaras de vigilancia para la ciudad. Un funcionario del municipio le insiste a un señor mayor que tome asiento, pero éste se niega pegando un grito. Desde la última fila lo único que se ve bien es una pantalla, muy lejos y hasta adelante está la clase política.

Isabel, una vecina del centro, acompaña a su marido al informe cerca de las últimas filas pero desconoce por qué los invitaron. Ella asiente cuando Rivera anuncia que los policías municipales recibirán créditos Infonavit para comprar una casa, a pesar de que sea una prestación de ley. Pero prefiere no opinar cuando se le pregunta sobre las actividades del Ayuntamiento. A su lado un trabajador del Municipio con un pin del escudo de la dependencia aplaude muy fuerte. El discurso de Eduardo Rivera ha terminado. Su mensaje ha sido directo y fue leído en un teleprompter. El alcalde ha presumido la transparencia de su administración con respecto a otras, sin voltear a ver a nadie.

Le sigue en el micrófono el Gobernador Rafael Moreno Valle, que se olvida de que la fiesta no es para él y habla como si estuviera en su informe. El motociclista Martínez mira el reloj, no puede quedarse más, ha cumplido y se marcha. En la salida una chica le entrega un folleto con un disco compacto que trae los pormenores del informe, además de un tríptico con datos como que Puebla será sede del Tianguis Turístico en 2013, por si no se había enterado.

Finalmente una porra se escucha y es para Rivera, un grupo de hombres en traje y mangas de camisa se ha animado a gritar su nombre. Otros asistentes hacen fila para felicitar al alcalde. Una mujer con vestido negro elogia el evento y lo compara con el del año anterior “que sólo fue en el Palacio Municipal”. Algunos funcionarios conversan con periodistas. La mayoría se va.

Sólo quedan trabajadores municipales y policías con los mismos trajes de gala que portan los que están en todos los cruceros cercanos a la zona del informe. Siguen los abrazos y las vallas para contrarrestar manifestaciones han sido retiradas. Son casi las 14:00 horas, el tráfico es intenso y los niños salen del colegio. La nube de humo cercana al Parque Ecológico ya ha desaparecido. La vida de la ciudad sigue, en realidad nunca se detuvo.

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