Ser gay… ¿se nace o se hace?

Ser gay… ¿se nace o se hace?

Mely Arellano

@melyarel

Fernanda siempre se relacionó más con los niños que con las niñas. Con ellas le aburría jugar a las Barbies. Lo que le gustaban eran los deportes y “andar de aquí para allá”.

–En esa época no me daba cuenta, pero creo que desde un principio ya me definía.

A los 12 años le confesó a su mamá que era lesbiana.

La sexóloga infantil, Bethsua Bautista, egresada del Instituto Mexicano de Sexualidad, dice que una persona se conceptualiza a sí misma como niño o niña a los 12 meses de edad, cuando reconoce su identidad de género porque desde su nacimiento fue tratada como niño o niña y la nombraron como niño o niña; es decir que durante un año la sociedad ya le transmitió toda “esa” información. Pero se reconoce sexualmente a los 3 años de edad, cuando se da cuenta de que físicamente tiene características distintas: “yo tengo pene, tú no tienes” o “yo tengo vulva, tú no tienes”. Comúnmente, explica, las niñas piensan que les cortaron el pene, o se les cayó.

–En el Instituto nos enseñan una cosa: “géneros vemos, sexos no sabemos” –explica-, y es que el sexo se determina por elementos genéticos, cromosomáticos, gonadales, genitales y cerebrales; mientras que el género es una construcción social.

Según la sexóloga, probablemente es en la segunda infancia, de los 6 a los 9 años más o menos, cuando una persona se da cuenta de que le gusta el niño o la niña: esto le generará o no un conflicto dependiendo del entorno. Así, a los 11 o 12 años ya reconoce “soy hombre y me gusta mi amigo o soy mujer y me gusta mi amiga”.

Fernanda tuvo su primera relación homosexual a los 12 años. El noviazgo con quien fuera su mejor amiga duró poco. La madre de la chica, enterada de la situación, la mandó a estudiar a Canadá. El rompimiento fue tan difícil para Fernanda que la llevó a pensar que “lo que hacíamos estaba mal”, se reprimió y se cuestionó si realmente era lesbiana.

El periodo de confusión la agarró saliendo de la primaria y entrando a la secundaria y le causó además una neurodermatitis, que en otras palabras quiere decir “me llené de ronchitas”.

Su mamá supo –porque también lo había padecido- que se debía al estrés y entonces llegó el interrogatorio. Entre las opciones que le planteó a Fernanda sobre la posible razón de fondo estaban: “¿te molestan en la escuela?, ¿te gusta un chavo?, ¿algún maestro te molesta?”. Casi al final le preguntó: “¿te gusta una chava”? Fernanda, que ya estaba llorando, lloró más. Entonces su mamá confirmó lo que sospechaba.

Pero contrario a lo que piensa Fernanda, las actividades y juegos recurrentes en la infancia no determinan su orientación sexual.

Según la doctora Bethsua Bautista, que juegue con muñecas no significa necesariamente que el niño será homosexual.

–Si lo dejamos fluir libremente no tendrá conflictos porque el género lo creamos nosotros. Si una persona es genética, cromosomática, cerebral y gonadalmente femenina, así tenga pene, juegue con carritos y a las luchitas, la vistan de azul, esté en un equipo de futbol y sea tratada como varón, eventualmente tendrá una tendencia homosexual. Los últimos estudios para explicar el origen del homosexualismo –continúa la sexóloga- sustentan científicamente que las personas nacen homosexuales cuando hay alguna alteración en los factores cerebrales, genéticos, gonadales, hormonales o cromosomáticos durante el desarrollo embrionario. Tampoco se niega que hay personas “que se hacen”, pero son casos específicos de abuso sexual, de abandono de los padres, porque recibió violencia de la figura paterna o mucha protección de la figura materna.

Al contrario, el psicólogo James Herrerías, maestro en Teoría Psicoanalítica por el Centro de Investigación y Estudios Psicoanalíticos y catedrático de la Maestría en Psicoanálisis y Cultura de la Escuela Libre de Psicología, opina que “la orientación sexual se construye en la infancia y se termina de definir en la adolescencia, pero nadie nace homosexual”.

–El sexo –sostiene la doctora Bautista- se define a los 28 días de gestación, cuando el cerebro se feminiza o se masculiniza; es decir, desde el nacimiento la información sexual ya está definida genéticamente, hormonalmente, cromosomáticamente y cerebralmente.

Para James Herrerías “incluso la cuestión de ser hombre y ser mujer no es algo dado naturalmente, lo que hay en todo caso es macho y hembra, ser hombre y ser mujer es una construcción social”.

No soy la única

Cuando Fernanda “salió del clóset” se enfrentó al rechazo de sus padres. El proceso de aceptación fue largo y complicado, pero es una chica lista.

Cuando sus papás supieron que era gay se estaban iniciando en la doctrina cristiana. Su papá le dejó de hablar tres meses. Y su mamá, que al principio fue más comprensiva, después comenzó a negarse a la idea y a creer que “se podía remediar”.

–Nunca pensé que fuera mi culpa, sabía que era algo que yo no había decidido. Y sabía que para defenderme tenía que hablar su propio lenguaje, entonces estudié la Biblia, ellos se basaban mucho en lo que Jesús decía y le dije a mi mamá “en la Biblia sí dice que está mal que una mujer y una mujer estén en la misma cama, igual que un hombre y un hombre, pero no lo dijo Jesús, son 17 pasajes los que dicen que está mal, pero ninguno lo dijo Jesús, lo dijeron los discípulos. Jesús siempre dijo: tienes que amar a tu prójimo”.

Unos cinco años después su hermana Dani, hoy de 17 años, también se declaró lesbiana. Cuando Fernanda lo supo se enojó con ella, pues creyó que sus padres la harían responsable, que eso “le había enseñado”.

–La homosexualidad o la heterosexualidad no es algo que se orienta –señala James Herrerías-. No es producto de una “educación”. No es algo “pedagógico”. Con mucha frecuencia se suele pensar que la información sirve para prevenir algo y me parece que es una trampa muy frecuente del pensamiento. Al niño hay que orientarle: en cuanto tenga preguntas explicárselas de la manera más simple y más corta posible. El adulto puede ayudar al niño a mitigar sus angustias, pero no hay que caer en esta especie de “activismo” de la sexualidad.

Finalmente, la revelación de Dani fue bien aceptada en la familia e incluso mejoró la relación entre las hermanas. Ahora Fernanda sabe que puede hablar abiertamente de su sexualidad e incluso sus parejas son bienvenidas en casa.

–En ningún caso tendría que haber conflicto por la orientación sexual. Ni siquiera en casos menos comunes, como cuando la persona no se siente de acuerdo con su sexo, es decir que haya transexualismo y transgenerismo, tendría que haber conflictos sexuales y homofobia interna en tanto haya un entorno de comprensión, información y apoyo –dice la doctora Bethsua Bautista.

–Es importante considerar –recomienda James Herrerías- que cualquiera que quiera explicar la homosexualidad tendría primero, o al mismo tiempo, que explicar la heterosexualidad, porque es tan complejo lo uno como lo otro. Hay algo que Freud llamó la perversión polimorfa, otra manera de decirlo es que muchos niños que en su adultez son heterosexuales, en un principio, en su infancia, tuvieron prácticas de todo tipo, incluidas las homosexuales. Para los que nos consideramos heterosexuales no es fácil recuperar esos recuerdos, no es cómodo y hay algo que trata de apartarlos, pero puedo asegurar que muchos de los que se consideran heterosexuales tuvieron experiencias que se acercan a la homosexualidad.

Contactos

James Herrerías: 22 21 34 35 72

Bethsua Bautista: 55 28 13 98 03

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