Ratifica el INAH: el teleférico nunca fue autorizado

Ratifica el INAH: el teleférico nunca fue autorizado

  • El juicio de amparo aún está en proceso por lo que la obra sigue detenida; investigadores temen que el permiso se otorgue de manera extemporánea
Foto: Xavier Rosas
Foto: Xavier Rosas

Xavier Rosas

@wachangel

 

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reconoció en dos ocasiones, en respuesta a dos solicitudes de información que la construcción del Teleférico nunca fue autorizada, pero eso no impidió que el gobierno de Rafael Moreno Valle pusiera en marcha la obra y destruyera una casona histórica del siglo XVII.

“¿Cómo es posible que todos los ciudadanos tengamos que estar sujetos a una normativa y las autoridades no?”, la pregunta sale de los labios de la investigadora Rosalva Loreto, miembro del Comité Defensor del Patrimonio Histórico, Cultural y Ambiental de Puebla AC.

Pero, hasta el momento, no parece que la respuesta pueda estar cerca pues a pesar de que la obra se encuentra detenida gracias a un amparo que promovió la organización de la que forma parte la investigadora, hay la idea de que el instituto encargado de velar el patrimonio histórico pueda otorgar el permiso de manera extemporánea.

“Yo quiero preguntar si cualquiera puede pasarse por alto una licencia de construcción o una licencia de uso de suelo. ¡No!, ¡te clausuran!. Y con el gobierno del estado ni te contestan, y no tienen licencias, y si las tienen son extemporáneas, que es lo que se está preparando; o sea, primero te pego y luego de curo”, comentó.

No hay y no hay

Este miércoles se hizo pública una segunda respuesta a una solicitud de información –folio 1115100041212–, en la que la titular de la Unidad de Enlace del INAH, María del Perpetuo Socorro Villarreal Escárrega ratifica en un documento fechado el 21 de enero de 2012 que en los archivos del INAH no hay traza alguna de algún permiso para las obras del teleférico.

La respuesta declara la “Inexistencia” de los “permisos que expidió la delegación del INAH en Puebla para la construcción de un teleférico teleférico en la zona de los Fuertes de Loreto y Guadalupe y el Centro Histórico, en el Municipio de Puebla”.

El documento se suma al que se dio a conocer a inicios de enero, en ese oficio, firmado por el arquitecto Arturo Balandro Campos, entonces coordinador nacional de Monumentos Históricos del INAH –folio 401.F(6)138.2012/4202—, y fechado el 28 de diciembre de 2012, se informó a los investigadores Rosalva Loreto y Edmundo Antonio Gutiérrez que si bien la delegación del INAH Puebla conoció el proyecto e incluso se emitieron “observaciones técnicas preliminares”, jamás “emitieron autorización alguna que apruebe la realización del proyecto”.

En esa misma semana, el recién nombrado director del INAH, Sergio Raúl Arroyo García, se reunió con los integrantes del Comité para reiterarles que jamás fue otorgado el permiso para las obras del mandatario poblano.

Al respecto, Rosalva Loreto dio a conocer a Lado B que dicha reunión: “fue para decirnos que ellos no venían a clausurar, que venían a dar inicio a un proceso legal para tramitar la suspensión provisional de la obra, y para presentar, ya que fueron llamadas ambas instancias la de nivel Federal y el INAH local, para formar un solo expediente y casualmente también se reunieron con las autoridades. Lo mismo pasó con el Viaducto. Desconocemos al INAH como autoridad, porque ha demostrado su incapacidad y su alto nivel de corrupción. Lo lamento mucho”, aseveró.

Sin permisos y sin cumplir especificaciones del INAH

En la respuesta a la solicitud de información se incluye un oficio signado el 11 de diciembre de 2012 por Arturo Balandrano Campos. El documento enviado al entonces Delegado del Centro INAH Puebla, José Miguel Rivas García, da a conocer que para la realización de las obras del teleférico es necesario que primero el proyecto “se adecue a las observaciones técnicas” del INAH.

Entre ellas destaca que ninguna de las torres (pilonas) del teleférico deberá sobrepasar en altura total la torre del Templo de San Francisco, la cual mide 63 metros; sin embargo, la descripción técnica de la obra señala que tanto la Torre 2, ubicada en la calle 26 Oriente, como la Torre 3, ubicada en la parte posterior del Centro INAH Puebla, tendrán una altura de 70 metros, hecho que contraviene con las observaciones de este instituto.

En el análisis de la propuesta del INAH, se hace hincapié que “todos los componentes del proyecto deberán tener un carácter reversible” y se puntualiza en la necesidad de no utilizar “envolventes innecesarias privilegiando un diseño ligero, contemporáneo. Con esto se lograría que la Estación Valle –la que se alza en la casona del Torno—tenga un menor peso visual en el contexto histórico del barrio del sitio”.

La recomendaciones de poco sirvieron, la obra se comenzó sin permisos y sin permisos también destruirían la casona del Torno.

Al respecto, la investigadora Rosalva Loreto comentó: “¿Qué significa derruir la casona y qué significa impactar justamente en ese espacio?, significa la destrucción del subsuelo, porque no se hizo ninguna cala arqueológica, significa la pérdida de un elemento constituyente de la identidad, significa la pérdida de un indicador de lo que fue la sustentabilidad de una ciudad colonial”.

Los intentos para dar a conocer estos hechos de los investigadores han sido varios, pero ¿cuál ha sido la respuesta de las autoridades a estas observaciones?

–No nos respondieron. No tienes idea de cuántos escritos se dirigieron al señor Gali, a José María y Camp, director del INAH y jamás nos contestó. Entonces qué se creen, tienen la obligación, no es un favor. No son príncipes ni reyes por un momento. Cómo le llamamos: democracia absolutista o cómo quieren llamarle porque esto es inconcebible».

ANEXO by Ernesto Aroche Aguilar

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