El segundo informe a botepronto
Por Lado B @ladobemx
15 de enero, 2013
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Roberto Alonso*

El segundo informe de Rafael Moreno Valle fue un ensalzamiento de su figura, antes, durante y lo será en los días que siguen. En un escenario distinto al de 2012 y con Enrique Peña Nieto en Los Pinos, el gobernador estaba obligado a mostrar fuerza y resultados. Y lo hizo. Al mensaje que dio con motivo de su segundo año de gestión asistieron más de 20 gobernadores y el jefe de gobierno del Distrito Federal. Lo acompañó Elba Esther Gordillo, quien declaró que el mandatario era “la estrella del día”, junto con la cúpula del SNTE, el rector de la UNAM, José Narro, y el presidente de la CIRT, Tristán Canales.

En pleno proceso de aprobación en los estados de la reforma educativa, al que Puebla no se ha sumado, un hecho no es menor: al saludar a la lideresa del sindicato magisterial no hubo chiflidos ni abucheos de parte del público y sí se escucharon, en cambio, gritos de apoyo al SNTE.

La convocatoria, no obstante, estuvo opacada por la ausencia de un actor que todavía parece lejano para el gobierno de Puebla: Enrique Peña Nieto. Tan alejado se aprecia que antes de saludar a los presentes, las palabras pronunciadas por Moreno Valle no fueron suyas. Para comenzar su segundo informe, el gobernador recurrió al discurso que Peña Nieto leyó en la firma del Pacto por México. Citando sus líneas, evidenció la distancia que los separa.

No fue el único gesto. A lo largo de su mensaje señaló y reiteró la disposición que tiene el gobierno poblano de trabajar coordinadamente con la administración federal, representada en esta ocasión por el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan José Guerra Abud. Una, dos, tres, quizás cuatro caricias fueron las que Moreno Valle le extendió a Peña Nieto. Su discurso lo concluyó subrayando que el gobierno que encabeza se suma plenamente al proyecto del priista.

Así inicia el tercer ciclo morenovallista -año de elecciones que renovarán los 217 municipios y el Congreso local con cargos de representación popular que durarán 56 meses, a diferencia de los 36 acostumbrados-, con reverencias al PRI y un llamado a la unidad en medio de la pluralidad. Si a alguien le quedó duda, su apología a la pluralidad pretende como desenlace una nueva coalición entre partidos, la más amplia posible.

En esta ruta el gobernador ha avanzado. Precisamente con esta bandera juega sus fichas en todos los partidos políticos y lo ha hecho con efectividad, sin embargo, los consensos y las unanimidades han traído como consecuencia la imagen de un Congreso domesticado a sus intereses. Es sintomático que hace unos días, al asumir la presidencia de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, el diputado Mario Riestra haya destacado que con su llegada buscará “redignificar” la labor legislativa.

Al margen de lo anterior e incluso de las cifras presentadas tanto en el documento como en el mensaje del segundo informe, es importante poner en relieve tres aspectos relacionados con este momento político. El primero tiene que ver con el eje del informe: “y todo sin pedir un solo peso prestado”. Desde un punto de vista formalista algo de realidad podrá haber en el eslogan, aunque lo cierto es que algunos especialistas afirman que el gobierno está gastando más de lo planeado. Un ejemplo es el Centro Integral de Servicios, obra donde se llevó a cabo el acto informativo y que se construyó comprometiéndose recursos públicos por los próximos 24 años.

Un segundo elemento a considerar es el comienzo de las operaciones de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA) mejor conocida como el metrobús poblano. Esta obra, que requirió una inversión compartida entre gobierno estatal, federal y concesionarios de mil 327 millones de pesos y que en su primera fase recorre un trayecto de 18.5 kilómetros, es sin duda alguna un proyecto que apunta en la dirección correcta: fomentar el uso del transporte público a partir de una perspectiva sustentable. Por desgracia, sin una planeación eficiente, con costos elevados y escasas unidades articuladas, la buena noticia puede dejar de serlo pronto.

En tercer término, difícil soslayar lo que Moreno Valle no nombró ni refirió, entre esto el teleférico. Seguramente que si con algo quiso coronar su discurso era con el anuncio de la reactivación de su construcción, a pesar de las voces críticas y de ‘quienes se oponen al desarrollo y a la modernización de Puebla’. ¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué guardó silencio frente a una de sus obras más cuestionadas y polémicas pero que tanto ha defendido? Está claro que hasta la mañana del 15 de enero de 2013, el futuro del teleférico estaba en vilo.

Con el segundo informe empieza el tercer año de gobierno, uno que será determinante a la luz de una frase repetida en varias ocasiones en 2010: “Si en los primeros tres años de mi gobierno no cumplo con los compromisos que he firmado ante notario, por respeto a ti, me voy”.

@rialonso es secretario del Capítulo Puebla de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI). Tiene estudios en Comunicación, Derecho de la Información y Políticas Públicas.

 

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