Con Moreno Valle más delitos y más violentos

Con Moreno Valle más delitos y más violentos

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Ernesto Aroche Aguilar

@earoche

En el folleto que se reparte en las calles, donde el gobierno del estado presume las acciones realizadas en el segundo año de trabajo se enumeran los créditos a la palabra, las computadoras, los mototractores y despensas entregados, la inversión en aulas digitales y las campañas de alfabetización, así como la inversión educativa y en salud, de lo que no se habla en las 32 páginas a todo color es del trabajo realizado en seguridad pública, y no se hace mención alguna porque a dos años de iniciada la administración morenovallista las cifras de incidencia delictiva muestran un saldo negativo.

Los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) revelan que el delito en general se ha incrementado en un 37 por ciento al comparar los primeros dos años de gobierno de Rafael Moreno Valle con los dos últimos años del sexenio de Mario Marín. Aunque es específicamente en los delitos de robo y robo con violencia en donde los índices se duplicaron y casi triplicaron en dos años, pues de acuerdo con los datos en el primer delito se reporta un incremento del 166 por ciento y en el segundo de 114 por ciento.

Los funcionarios estatales han justificado el incremento al afirmar que durante el sexenio marinista las estadísticas delictivas se maquillaban para ofrecer un panorama distinto, pero los números ofrecen otra imagen, en el comparativo entre el primero y el segundo año de gobierno es, también, el robo con violencia en donde se tiene el repunte más importante, 56.5 por ciento, mientras que el robo común se incrementó en 13 por ciento.

El repunte en la violencia con que se cometen los delitos en Puebla también se muestra en los análisis comparativos del SNSP. El organismo federal mide la incidencia delictiva en tasa por cien mil habitantes, una indicador que contrasta el número de delitos con el tamaño de la población partiendo de la idea de que a mayor población generalmente son más los delitos que se cometen.

En su informe, que considera datos a octubre de este año, el SNSP coloca a Puebla como la séptima entidad con la mayor cantidad de robos con violencia, sólo superado por Morelos, Tabasco, Distrito Federal, Estado de México, Baja California y Nuevo León.

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Al respecto, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Franco Rodríguez, señaló que el incremento en la violencia con que se cometen los delitos ha prendido las alertas en el organismo ciudadano que encabeza: “no sólo el repunte en los hechos sino el incremento en la violencia en la comisión de los delitos, eso es lo que más nos preocupa”.

Los mismos delitos, más violentos

En septiembre del año pasado, Eduardo Vázquez Rossainz, director del Centro de Emergencia y Respuesta Inmediata (CERI) aseguraba a este portal que en términos per cápita, es decir el número de delitos por habitante, la incidencia delictiva que se registró en 2011 era prácticamente la misma que se registraba hace 50 años, lo que había cambiado era la violencia con que se cometían los ilícitos.

Y aunque el crecimiento poblacional no tiene parangón con el incremento en el número de delitos denunciados, al menos no entre 2011 y 2012 como para mantener la tesis de Vázquez Rossainz lo que sí se observa es una mayor violencia en su comisión.

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Al respecto, el presidente de la comisión de Seguridad Pública en el Congreso del estado, Héctor Alonso Granados, justificó el repunte en los índices asegurando que se trata de un “efecto cucaracha”, pues son bandas y delincuentes que se vienen desde otros estados a cometer los delitos.

Entrevistado al respecto, Alonso Granados afirmó que durante este segundo año de gobierno se ha incrementado la inversión en equipo y capacitación y entró en funcionamiento la academia Ignacio Zaragoza, “hay que ver no sólo lo malo sino también que hemos hecho ese esfuerzo en atender la problemática”.

El único delito que ha disminuido respecto del 2011 es en el número de secuestros reportados, las agencias del ministerio público registraron durante todo el año pasado 63 casos, mientras que entre enero y noviembre de este año –el reporte de diciembre se dará a conocer en los próximos días— se contabilizaron 25 casos, una cifra muy similar a los 27 con los que cerró 2010.

Homicidios cada vez más violentos

El pasado  31 de diciembre El Sol de Puebla reportaba el hallazgo de un cuerpo “parcialmente decapitado” en un paraje de la autopista Puebla-Atlixco. No era la primera vez que eso sucedía, según se explicaba en la nota en cuestión, pues un mes antes se encontró otro cuerpo “encobijado y también sin cabeza” en las inmediaciones de Santa Ana Acozautla.

Los decapitados son apenas un par de los 1 mil 182 homicidios dolosos –es decir asesinatos planeados y no cometidos por accidente– reportados en el primer tercio del sexenio morenovallista, una cifra 58.9 por ciento superior a los 744 casos registrados en los últimos dos años del sexenio marinista.

Cifras que difícilmente podrían avalar que hasta el momento se esté ofreciendo “la protección de la sociedad con una visión de gobierno integral, orientada al mantenimiento de la paz, donde la sociedad se sienta segura y protegida, y en consecuencia, se desarrolle plenamente construyendo los cimientos sociales y económicos para una vida digna”, como se establece dentro de los objetivos del Plan Estatal de Desarrollo en su eje 4, que corresponde a Seguridad Pública.

Tampoco se ha cumplido el objetivo 7 del PED: “Brindar seguridad bajo una perspectiva integral orientada a la salvaguarda de los poblanos y sus bienes”.

Un estudio de la organización México Evalúa, dado a conocer en noviembre pasado también muestra el crecimiento en ese delito:

“Las cifras (de homicidios) para Puebla en el SNSP muestran una tendencia a la baja desde Bartlett (58.0) hasta Marín (33.4). Posteriormente, a partir de 2011 se observa un aumento marcado en el promedio mensual de homicidios, lo cual ubica al periodo de Moreno Valle con un promedio de 54.2”.

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A esto hay que agregarle la impunidad que priva especialmente en el delito de homicidio.

El estudio revela que durante el 2010 sólo el 7 por ciento de los responsables en casos de homicidios dolosos recibió una sentencia. Hace unos meses el portal Poblanerías revelaba que entre 2008 y noviembre de 2011 se había dictado sentencia sólo en el 7.5 por ciento de los homicidios registrados por la Procuraduría General de Justicia del Estado.

El reporte de México Evalúa muestra que en ese indicador Puebla se ubica en la posición número 13, lejos de lo que sucede en estados como Durango y Chihuahua en donde llega ante el juez sólo el 1 por ciento de los casos, pero también muy lejos de lo que registra Yucatán en donde logran sentencia el 41 por ciento de los responsables de los homicidios.

En términos generales, señala el documento, “la impunidad en este delito se ha incrementado durante los últimos seis años. Lo anterior en virtud de que la capacidad de resolución de homicidios se ha mantenido relativamente constante y su incidencia se ha incrementado marcadamente”.

A pesar de ello la percepción de inseguridad lejos de aumentar ha disminuido, de acuerdo con la Encuesta de Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) hubo una reducción entre 2011 y 2012 –en los dos casos la encuesta fue levantada por el INEGI entre los meses de abril y mayo— del porcentaje de personas que se sienten inseguras en Puebla al pasar del 64.5 al 57.8 por ciento.

En el top del chantaje

“Lo que no queremos -sostiene en entrevista con Lado B el dirigente de la cúpula empresarial en estado, es esperar a que la delincuencia tenga de rodillas a sociedad y autoridades para hacer algo. Se cree que el crimen organizado sólo tiene que ver con el comercio de drogas o el secuestro, y no es así, ellos tienen las manos metidas en todo lo que es rentable, por eso nuestra insistencia en que se atiendan de manera coordinada y con inteligencia policial los delitos del fuero común que también forman parte del crimen organizado, por eso nuestra insistencia con el robo de autopartes, el robo a comercio a transeúnte, pero también con la extorsión telefónica que se sigue viviendo, aunque tal vez sólo queda en amenazas por esa vía, pero te quitan la tranquilidad”.

Las palabras del empresario no son gratuitas, de acuerdo con el SNSP Puebla se ubica entre las 10 entidades con el mayor número de reportes, superando con 5.85 la media nacional estimada en 4.53 casos por cada 100 mil habitantes.

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Pero eso apenas es la punta del iceberg, de acuerdo con cifras de la ENVIPE-INEGI en Puebla el porcentaje de delitos que no se denunciaron en 2012 fue del 92.2 por ciento, cifra superior a la media nacional que fue del 91.6 por ciento.

Y es justamente en el delito de extorsión en donde se registras las tasas más altas de cifra negra, alcanzando el 96.6 por ciento, es decir que sólo se llega a denunciar el 3.4 por ciento de los casos, los otros dos delitos que menos se denuncian son el robo a transeúnte y el robo a autopartes.

El INEGI también revela que casi el 50 por ciento de la gente que no denuncia lo hace porque o lo considera una “pérdida de tiempo” o porque desconfía de las autoridades responsables de la persecución de los delitos.

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