Ni siquiera pudimos sacar todas las cosas; realidad de miles de familias...

Ni siquiera pudimos sacar todas las cosas; realidad de miles de familias en España

Imagen: http://osborneblog.com

Lado B

@ladobemx

Amaya Egaña, mujer de 53 años, esposa del ex edil socialista de la localidad de Barakaldo, España, José Manuel Asensio, y quien trabajó como jefa del departamento de Recursos Humanos en la empresa Transportes Colectivos, se suicidó el pasado viernes cuando iba a ser desalojada de su vivienda.

“La víctima vivía con su marido y su hijo, de 21 años, y había pedido ayuda ayer a la plataforma Stop Desahucios, pero sin avisar de que hoy iba a recibir la notificación formal del desalojo”, dio a conocer ABC.

Con este  caso suman ya dos los suicidios por las mismas razones este mes en España, ya que desde el inició de la crisis económica en 2008, se han hecho 350 mil desahucios y otros 250 mil están en proceso. La muerte de Amaya Egaña ha generado un protesta social, y este fin de semana miles de españoles salieron a las calles para exigirle al gobierno que frene los desalojos.

Las ejecuciones hipotecarias y los desalojos han afectado desde el inicio de la crisis económica a unas 400 mil familias españolas y de migrantes legales, quienes han tenido que entregar sus viviendas a los bancos al no poder hacer frente al pago de sus créditos, en la mayoría de los casos por haber perdido sus trabajos.

«Los ladrillos no son lo importante, el problema es que psicológicamente te han matado, sientes que estás derrotado», recuerda Galo Jaramillo, ecuatoriano que desde 1996 llegó a España y trabajaba como albañil hasta el 2009, año en que empezó la crisis y perdió su trabajo, dio a conocer MCarmenBarreraTV.

Fue en mayo de este año cuando, al igual que muchos compañeros de él, fue desalojado de su vivienda por parte de Kutxa, la Caja de Ahorros vasca: “Ni siquiera pudimos sacar todas las cosas. No nos dieron ninguna prórroga, cuando íbamos a pedir un aplazamiento nos enteramos que el caso ya estaba en los tribunales», sostiene.

Como tantos otros en su situación, Galo y su mujer sobreviven gracias a la ayuda de un familiar, y a la habitación que le dejan unos amigos: «Si no fuera por las amistades estaríamos durmiendo debajo de un puente».

Asimismo, reconoce no haber asumido todavía la pérdida de su casa y sentirse muchos días sin rumbo: «hay veces que vas por la calle y crees que puedes volver a tu casa, entonces lo recuerdas y es un dolor muy fuerte».

Miles de españoles esperan que se ejecuten las órdenes de desahucio por la falta de pago de sus viviendas, hecho que ha generado una inestabilidad social, ya que el contexto que vive actualmente España, hace imposible que logren solventar las rentas de sus hogares y, primordialmente, consigan trabajo.

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