Foto Lado B

Ernesto Aroche Aguilar

@earoche

Hay un gato dentro de una caja con un fuente de veneno y la posibilidad de que el contenedor se disuelva en cualquier momento envenenando al animal. Hay un gato vivo y un gato muerto conviviendo en el mismo instante, superpuestos. El gato encarna las dos posibilidades, las posibilidades de Schrödinger. Hay –o habrá— una caja en San Andrés Cholula con varias ilustraciones, al menos 20, que se han publicado semana con semana en Lado B, con muchas realidades paradójicas. Las historias de cada ilustración con capas superpuestas de referencias pop –por aquello de que pertenecen a la cultura popular—que se transforman en nuevo discurso que cuestiona a la cultura dominante: un hombre, Mambrú, que vuelve con la guerra metida en la piel; un niño temeroso tiene en su hombro la mano de un sacerdote que está maquillado como John Wayne Gacy en su faceta de payaso; en el piso yace el cuerpo de Mickey Mouse tras ser arrollado por otro de los íconos emblemáticos de la cultura occidental, el automóvil…

Son, explica Power, ilustrador y académico de la Universidad Iberoamericana nacido en Oaxaca pero avecindado en Cholula desde hace varios años, “distintas realidades que pueden o están ocurriendo simultáneamente dentro de la caja” y la caja es Casa Nueve en donde se expondrán, a partir del próximo 22 de septiembre, esas Grotescas Anormalidades Generalmente Sardónicas –o GAGS— junto con Iktumbe un comic que narra, basado en un cuento de Juan Carlos Reyes, la historia de un elefante que un día decidió hacer millonario apostando en Las Vegas sólo para encontrarse que “todo sueño implica también la posibilidad de una pesadilla”, y el sueño americano esconde también el antisueño americano: la pesadilla.

El cartón que provocó el cierre de La Catarina | Mr Power

Provocador profesional, los cartones que desencadenaron hace algunos años el cierre del diario universitario La Catarina, un impreso que un grupo de estudiantes editaban y distribuía en la Universidad de las Américas, venían firmados por él, Power pone a prueba cada semana a sus lectores con los cartones que lo mismo cuestionan la cultura de masas –incluida ahí la política— que las instituciones que la conforman –incluida ahí la iglesia católica–.

Lado B platicó con él sobre su exposición y en la charla también se coló Pablo Frankel curador del montaje pronto a ser inaugurado con el nombre de “La Caja de Schrödinger”.

Un gato, una caja

¿Qué encontramos si abrimos la caja, en la paradoja de Schrödinger podríamos saber si el gato vive o muere, acá qué es lo que descubriremos?

Power: En la caja pueden estar pueden estar ocurriendo simultáneamente distintas realidades, ese es más o menos el discurso de Schrödinger. Tienes un texto que te puede plantear una ficción o contar una historia, y de alguna manera la imagen lo puede hacer también de manera independiente, pero una vez que se concentran, genera cierta hibridación y produce un resultado completamente distinto. Algo que desde el discurso hemos discutido es que no queremos hacer que la gente piense de determinada manera. Estamos conscientes de que el arte es performativo, funciona como una ideología, apela al ser humano y lo incita a transformar el mundo o su comportamiento a partir de la estética de una obra, de esta purga emocional llamada catarsis. Pero el chiste no es decirle a la gente: ‘ey, esto es lo que tienen que experimentar a partir de esto’, es una visión muy personal de lo que ocurre con el mundo. No tratar de ser agresivos con el espectador y meterle una idea a fuerza.

Pablo: En el arte muchas veces tienes que tener una formación discursiva, esto es lo que sustenta la obra, la justificación intelectual, pero en el trabajo de Power no necesitas eso porque utiliza íconos e imágenes muy reconocibles, eso es lo morboso del asunto, que nuestro entorno y cotidianidad está tan plasmada con estos hechos tan perversos que los reconocemos. Esa perversidad que vivimos todos los días, no necesitamos que nadie nos lo explique, lo reconocemos inmediatamente y ya no necesitamos un discurso para decir, ah! De esto se trata, y tiene estas conexiones. No lo requiere.

¿Cómo se encuentra el universo GAG que has creado con Iktumbe? ¿Cómo se meten los dos en la misma caja?

Ilustración: Mr Power

Power: Quizá el eje central es esta crítica, quizá no una crítica agrestre y desenfadada hacía el imperio sino más bien plantear el antisueño americano que muchas veces tiene más que ver con la realidad de aquellos que van esperanzados y se topan con que las cosas no operan como Hollywood te ha enseñado, no olvidemos que todo sueño implica también la posibilidad de una pesadilla. Y van estas dos realidades manifestándose simultáneamente.

En casi todo los GAGS hay cosas dichas de una manera muy simple, por ejemplo en “el niño al que se lo cargó el payaso”, pero la idea detrás de eso es muy agresiva, es un sacerdote que abusa de un niño, es violentar a la imagen a través del lenguaje y al revés, hacer un vaivén entre ambos. Creo que con el elefante se tiene más clara la crítica hacía el imperio, pero en los GAGS también. Pero ojo, el imperio en el sentido más amplio, no el imperio gringo, sino la ideología hegemónica.

También, de alguna forma, buscar devolverle ese papel fundamental al espectador que a veces el museo o la propia figura endiosada del autor separa, y a veces la obra que podría ser este vinculo queda enmarcado en un espacio muy reducido y la intensión es hacer que el propio espectador llegue y construya su propio discurso aprovechando todas estas fuentes o instituciones que han moldeado nuestro pensamiento, que nos han hecho interpretar el mundo de cierta manera. Algunas fundamentales como la religión, los medios masivos, pero otros que han quedado rezagados como los dibujos animados que veías cuando eras niño.

La caja es un albergue de paradojas, del discurso, de las formas, de las fuentes de pensamiento.

De la microficción al creative commons al GAG al…

Los GAGS, explica Power en medio de la sala vacía de Casa Nueve que pronto será una caja llena de paradojas, nacieron primero como una serie de cerca de 120  microcuentos, casi tuits de 140 caracteres, que más tarde tuvieron su versión ilustrada, pero no se trataba sólo de ilustrar esos títulos y microficciones sino de confrontarlas con el lápiz y después se convirtieron en pixeles.

Pablo, que trabaja en la dirección del Museo Amparo, se encontraría con Power en 2010 y más tarde los dos se involucrarían en las exposiciones de Carlos Amorales y de la francesa Annette Messanger que se montaron en ese año.

Pero aunque La Caja de Schörinder la trabajó Pablo con las ilustraciones de Power en el proceso se han involucrado otras personas: “Algo que si hay que destaca respecto de esta expo es justo la idea de generar comunidad”, puntualiza Pablo, y esa comunidad también involucra a La Cleta Cartonera, un colectivo que hace libros de papel reciclado, papel literalmente recuperado de la basura, a Alfredo Atala y Mariana Peláez de Casa Nueve, a Renata la diseñadora responsable de las invitaciones.

Pablo: Creo que siempre hay que involucrarte, hay que invitar y que colaborar con otros proyectos. Tratar de salirnos lo más posible de lo institucional. Y algo que siempre hemos tenido bien en cuenta es tratar de hacerlo más inclusivo. Por ejemplo, estamos sacando las impresiones con personas que están trabajando en Cholula, y no irnos más fuera de lo que tenemos acá en nuestra comunidad.

Power: La intención es eso. Siempre he creído que Cholula es un pueblo de exiliados, donde muchos de nosotros encontramos nuestro hogar, y esto es una forma, sin querer establecer ningún protagonismo, de devolverle algo a esta comunidad que nos ha ido recibiendo y en último caso es parte de toda esta inspiración para generar todos estos productos.

Y también va obedeciendo a esta idea de despojar de todas estas instituciones al arte, incluso del propio autor. Como decía Borges, la lectura es el placer más grande y en un segundo lugar está la creación como placer, pero en realidad uno no está creando nada, todo ya nos ha sido dado por nuestra interacción con el mundo en realidad solamente es fungir como un filtro, como una especie de traductor.

Pablo: Todos  los textos, el cuento del elefante, los GAGS, están bajo una licencia creative commons, si tú te quieres llevar los textos y reproducirlos o subirlos a tu blog…

Power: Modificarlos, o hacer a partir de eso otro cuento o lo que tú quieras, hay una libertad de derechos. Siempre que digas de dónde proviene la obra, tú puedes hacer lo que quieras.

¿Cuál es el GAG que más los provoca?

Ilustración: Mr Power

Pablo: Creo que la que está atrás, esa fue seleccionada por una razón muy específica. Es “El niño que se cargó el payaso”, creo que tiene más que cualquier otro de los GAGS una aplicación en México muy interesante. A mí se me hace interesante más que extraño que los abusos de la iglesia en EU se ventilan muy claramente, en Irlanda, en Alemania, o en muchos países durante los últimos 15 o 20 años ha habido un proceso en donde hay gente que dice “sabes qué yo sufrí esto a manos del cura”, y en México es un tema del que no se habla ¿y qué a poco vamos a creer que aquí en México los sacerdotes se portan bien, que no pasa nada?

Power:  Cuando tienes fenómenos de Nueva Jerusalén, por ejemplo, donde ya se habla de una presencia de la iglesia muy malsana.

Pablo: Entonces, más que cualquier otro GAG, creo que ese es el que más incomoda. Y creo que esa es la idea detrás de los GAGS, incomodar y decir “a ver no nos hagamos tontos y veamos que estas cosas están existiendo”. Y eso es en todos los GAGS, esa confrontación con el estado de las cosas, la realidad, obviamente con sus propios símbolos y su manera de hacerlo saber, pero yo no creo que podamos concebir este espacio y del proyecto sin este GAG.

Power: Empecé a ilustrar, y todo este tiempo he venido haciéndolo por una necesidad personal, no hay una búsqueda de reconocimiento ni nada, es terapéutico para mi. Y entonces, el de “Y yo que pensaba que no me importaba” pensé que sería el más encriptado, el más personal, por que representaba algo que estaba aconteciendo en mi vida en aquel momento, y de esa nostalgia de producir algo vino el lado positivo cuando obtuve la respuesta del público. Curiosamente es de las ilustraciones que más han sido celebradas y han tenido más retroalimentación. A veces cuando uno realiza algo el afán último es encontrar una alma dispuesta a comprender, y es entonces cuando ocurre el diálogo, surge la comunicación entre el autor y el espectador. Haber desarrollado un cuadro tan personal y que la gente me devolviera comentarios como “eso es lo que a mi me pasó”, “es que yo sentía esto pero no había tenido como enunciarlo, como crear esta imagen mental”.

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