De qué sirve la evaluación universal si no hay condiciones para la...

De qué sirve la evaluación universal si no hay condiciones para la mejora educativa

Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos*

La semana pasada la Ibero Puebla estuvo en el ojo del huracán en los medios locales, cuando el Secretario de Educación Pública del Estado dijo al señor rector que nuestra institución educativa había decaído en su calidad académica por un comentario que el Mtro. David Fernández Dávalos S.J. hizo sobre los directivos que se negaron a la evaluación universal y que fueron cesados de sus funciones.

Las reacciones de muchos poblanos no se hicieron esperar y de varias formas enviaron mensajes de apoyo al señor rector y de repudio al funcionario público y me uno a esto pues a través de varios escritos he tratado de comunicar a los estimados lectores acerca de esta evaluación que se está realizando a los docentes y la forma en que es desacreditada su labor a partir de ésta.

Scriven, académico estadounidense, ha hecho importantes contribuciones al mundo de la educación sobre todo en el tema de la evaluación y habla de los tipos de evaluación y los divide en dos: la evaluación sumativa y la evaluación formativa. Éstas tienen diferentes funciones y responden a diferentes intereses.

La primera tiene como principal función el reconocimiento social a través de la meritocracia, ésta está basada en obtener jerarquías en base a los méritos individuales y al espíritu competitivo, se centra en el prestigio o el desprestigio que se otorga a partir de imprimir un puntaje al desempeño, su interés es controlar.

Mientras que la evaluación formativa busca ofrecer medios de mejora de las personas, basándose en la retroalimentación y sobre todo en el reconocimiento de quiénes son evaluados de qué se ha avanzado o logrado en su proceso de formación y qué le queda por mejorar, puede haber una calificación numérica o alfanumérica asignada, pero lo más importante es que el evaluador retroalimente al evaluado sobre su proceso. Su interés es formar.

Desde mi punto de vista, esta última es la función más importante de la evaluación, ésta debe dar elementos a quién está en un proceso formativo para mejorar, sino la evaluación no tiene sentido. De ninguna manera la evaluación debe servir para señalar, clasificar, criticar y muchos menos para cesar a quién está desempeñando una función; a no ser que a pesar de la evaluación formativa y procesos de formación serios la persona no mejore.

Así que me pregunto cuál es la función de la evaluación universal, sobre qué van a evaluar a los profesores, quién los va a retroalimentar, qué medios les van a ofrecer para la mejora de su práctica docente y otros cuestionamientos que no me han quedado claros y me imagino que a los profesores tampoco.

Ya he mencionado en otros escritos, que los medios de comunicación han jugado en la evaluación que se ha venido realizando un papel importante, pues han señalado a los profesores como los principales responsables de los bajos resultados que hasta ahora se han obtenido en la aplicación de las pruebas estandarizadas que se han realizado para evaluar el desempeño de los alumnos, sin considerar que el sistema educativo en nuestro país, en términos generales, ha dado de sí y es necesario reestructurarlo y renovarlo.

Los profesores y directivos saben que si los resultados de la evaluación universal van a ser tratados tal como se ha hecho con la prueba ENLACE y PISA, saben que serán desacreditados y señalados como los culpables de todos los problemas de la educación en México y no puedo generalizar, pero muchos profesores en México trabajan en condiciones increíbles porque el sistema educativo no les establece los medios mínimos para desarrollar su labor.

He escuchado relatos increíbles entre los profesores de educación básica y media superior que conozco, sólo pongo algunos ejemplos para ilustrar a nuestros lectores: en una escuela multigrado de nivel primaria, en una zona rural, hay dos profesores, uno de ellos hace las funciones de director y cuando hay reuniones de zona escolar éste debe abandonar a sus alumnos para ir a la reunión, no recibe ninguna compensación económica por desempeñar ambos cargos. ¿Cómo se espera que este profesor obtenga buenos resultados en una de estas pruebas?, ¿es profesor o es directivo?

Un profesor que su lengua materna es el náhuatl, es enviado a trabajar a una región indígena en donde se habla el totonaco… ¿cómo puede este profesor comunicarse con sus alumnos?, ¿usted imagina cómo saldrán evaluados estos niños? Una profesora de bachillerato que es ingeniera química, le otorgan una plaza para dar clases de literatura, ¿no le parece a usted esto inconcebible? Se instalan computadoras en una escuela en la que no hay electricidad… ¿cómo espera la SEP que éstas sean utilizadas?

Y así le podría contar muchas historias, pero creo que esto  le da a usted una claridad de cómo está funcionando el sistema educativo. La SEP y el SNTE no cuentan con el mínimo sentido común para dar condiciones a los profesores comprometidos para desempeñar su labor y ellos que están metidos hasta el cuello en esto, lo saben. No me opongo a la evaluación de la docencia, pero primero y por puro sentido común, las condiciones para ejercer la docencia deben cambiar, sino nuestros profesores siempre serán mal evaluados.

Entonces me pregunto con toda seriedad, ¿cuál es la verdadera intención de este tipo de evaluación: la mejora o el control?

*El artículo expresa la opinión personal de la autora, que es académica de la Universidad Iberoamericana Puebla

**Este texto se encuentra en Círculo de Escritores.  Sus comentarios son bienvenidos.

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