De guardianes y emporios
Desde hace algunas semanas, y en gran medida por las demandas planteadas por el movimiento #yosoy132, se debate el tema de la democratización de los medios de comunicación y del manejo cuestionable que hacen de los mismos muchos de sus dueños. El vínculo entre las grandes televisoras y el poder político fue puesto en uno de los primeros lugares en el debate nacional. Y no es para menos, la televisión es capaz de construir, mermar y destruir percepciones e imágenes personales, institucionales y conceptuales.
Por Lado B @ladobemx
11 de junio, 2012
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Hugo León Zenteno*

@hugoleonz

Desde hace algunas semanas, y en gran medida por las demandas planteadas por el movimiento #yosoy132, se debate el tema de la democratización de los medios de comunicación y del manejo cuestionable que hacen de los mismos muchos de sus dueños. El vínculo entre las grandes televisoras y el poder político fue puesto en uno de los primeros lugares en el debate nacional. Y no es para menos, la televisión es capaz de construir, mermar y destruir percepciones e imágenes personales, institucionales y conceptuales. La semana pasada se suscitó una interesante polémica a este respecto, a partir de un reportaje publicado por el periódico inglés The Guardian, en el cual sostiene que Televisa acordó promover a diversos actores políticos, al tiempo que se ocupó de desacreditar e incluso caricaturizar a otros. El emporio televisivo trató de desmentir la existencia de los planes señalados por el rotativo, lo que suscitó la publicación electrónica de los documentos que respaldan la investigación, además de la ratificación de la posición del diario. A fin de que podamos tener más elementos para conformar nuestra opinión sobre el caso, es pertinente puntualizar algunas ideas.

Se ha mencionado The Guardian como uno de los medios informativos más prominentes de la Gran Bretaña e incluso del mundo. Esta afirmación no es un lugar común, en tanto hay algunas cuestiones que corroboran esto. Veamos.

El ICMPA, International Center for Media and the Public Agenda (Centro internacional para los medios y la agenda pública) de la Universidad de Maryland, realizó un estudio acerca de la transparencia con la que se manejan veinticinco medios de alcance global que producen contenidos en inglés. A fin de poder evaluarlos, dicha institución definió cinco categorías, a saber: Correcciones- disposición a corregir públicamente sus imprecisiones o errores. Propiedad- apertura sobre quién es el dueño de la organización noticiosa e información sobre su pertenencia a corporativos o holdings. Políticas sobre los empleados- transparencia respecto a conflictos de intereses; franqueza acerca de si algún tipo de nexo empresarial o comercial incide en los juicios noticiosos. Políticas de reporteo- disposición a explicar las decisiones editoriales, incluyendo los valores y la ética que las sustentan; publicación de los estándares de reporteo y de las reglas éticas que rigen al medio. Interactividad- apertura a los comentarios y la crítica de los lectores; existencia de un ombudsman; publicación de cartas al editor; interacción con miembros de la redacción vía correo electrónico, blogs o chats. El resultado colocó a The Guardian a la cabeza del listado, superando a instancias igualmente prestigiosas como el New York Times, la BBC, el Financial Times, el Washington Post, el Wall Street Journal, The Economist, CNN y la revista Time.

La estructura ética del periódico no sólo es pública (se halla fácilmente en su website) sino que está perfectamente articulada. En primera instancia, manifiesta su código editorial, donde se precisan los límites y normas de sus prácticas periodísticas, del comportamiento personal de su equipo y de los conflictos de intereses que puedan suscitarse. Además, la labor del ombudsman o editor de los lectores está claramente marcada y las correcciones que hace son concretas, explícitas y accesibles. En un segundo nivel, el diario se acoge, en caso de controversias editoriales, a la Press Complaints Commission (Comisión para quejas sobre la prensa), organismo autorregulador de la prensa británica, en cuya base de datos se pueden consultar los resultados de las quejas presentadas por los lectores (registradas desde 1996): de los 103 casos que se involucra al rotativo, 92 se resolvieron satisfactoriamente para los agraviados (por medio de la publicación de alguna aclaración o corrección), 10 se desecharon por improcedentes, y solamente 1 fue fallada en contra de The Guardian.

También cabe recordar que fue la multicitada casa editorial la que jugó un papel preponderante en la profundización y revelación del alcance del escándalo de las escuchas ilegales que hicieron tambalear al imperio editorial de Rupert Murdoch, News Corporation. Y como última consideración: The Guardian innovó en las prácticas del periodismo de investigación al diseñar un mecanismo de crowdsourcing (búsqueda colectiva) con sus lectores, a fin de hurgar en miles de documentos para encontrar evidencias de gastos excesivos realizados por miembros del parlamento británico.

Es así que este periódico inglés se planta ante el emporio televisivo mexicano y saca a la luz una serie de planes conspiratorios que han impactado a la política de nuestro país. Más allá de la comparación entre la autoridad moral que poseen ambas corporaciones, y de que en los hechos se comprueban los proyectos denunciados, las motivaciones detrás de las actuaciones de ambos medios contribuyen a inclinar la balanza: por un lado, la televisora busca obtener más poder y privilegios, y mantener su posición dominante en diversos mercados mediáticos, publicitarios y de telecomunicaciones; mientras que la publicación inglesa únicamente pretende reforzar su prestigio periodístico. Yo creo que lo hizo.

*Académico en las áreas de Periodismo y Comunicación. Actualmente es profesor en la Universidad de las Américas y en la Universidad Iberoamericana Puebla. Analista y consultor en Media literacy, en Infonomía para cibermedios y en Calidad académica. Editor y productor de contenidos en deporte, cultura y viajes. Otras de sus áreas de interés profesional son: hemerografía comparada, ciberperiodismo y arte moderno. Vive en la ciudad de Puebla; gusta del beisbol, el chocolate y la lluvia. Correo Electrónico: hugoleonz@gmail.com

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