El rating, las impresiones y los ganadores
Primero el rating. A diferencia de lo que pronosticaba con altanería y desprecio Ricardo Salinas Pliego, el primer debate entre la candidata y los candidatos a la Presidencia de la República tuvo más televidentes que el partido entre Morelia y Tigres. De acuerdo con datos del IBOPE, empresa líder en medición de audiencias, el debate alcanzó un rating de 10.4 puntos, frente a los 9 puntos que obtuvo el partido de vuelta de los cuartos de final.
Por Lado B @ladobemx
08 de mayo, 2012
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Roberto Alonso*

Primero el rating. A diferencia de lo que pronosticaba con altanería y desprecio Ricardo Salinas Pliego, el primer debate entre la candidata y los candidatos a la Presidencia de la República tuvo más televidentes que el partido entre Morelia y Tigres. De acuerdo con datos del IBOPE, empresa líder en medición de audiencias, el debate alcanzó un rating de 10.4 puntos, frente a los 9 puntos que obtuvo el partido de vuelta de los cuartos de final.

En efecto, el programa más visto el domingo por la noche no fue el organizado por el Instituto Federal Electoral (IFE) sino “Pequeños Gigantes”, producción de entretenimiento que registró 17 puntos de rating. Sin embargo, el encuentro político resultó ser más atractivo que el juego de futbol con el que el dueño de TV Azteca pretendía demostrar que el interés en el debate iba a ser menor al generado por el partido.

Para más detalle, estos datos revelan que 3.9 millones de personas vieron el debate, casi 3.6 millones optaron por el juego de la liguilla y 6.4 millones prefirieron observar el programa de talentos infantiles. Es posible que, adicionalmente, un número considerable de personas haya seguido el primer debate presidencial en otras plataformas como la radio o la Internet, aunque sigue siendo baja la cifra quienes decidieron prestarle atención. Más aún, según recuentos periodísticos con base en la misma fuente, el primer debate entre los aspirantes presidenciales en el 2000 alcanzó un rating de 14.8 puntos, mientras que el segundo debate entre los candidatos de 2006, registró un rating de 18.3 puntos.

Segundo las impresiones. En contraste con lo que muestra la mayoría de los spots, e incluso algunas participaciones públicas de la candidata y los candidatos en el primer mes de las campañas, el primer ejercicio de confrontación de ideas entre Josefina Vázquez Mota, Andres Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto y Gabriel Quadri de la Torre permitió observar aspectos de estos personajes que 30 segundos de producción elaborada no reflejan.

De izquierda a derecha, tal y como aparecieron, la pantalla exhibió a un Peña Nieto nervioso y titubeante, que trastabilló en más de una ocasión y patinó a lo largo de su exposición ante los embates dirigidos; a una Josefina desgastada y plana, que si bien supo aprovechar su tiempo para proponer y atacar se volvió aburrida; a un Quadri avispado y arrogante, que se limitó a marcar una distancia entre él y el resto con respuestas puntuales a las preguntas formuladas; y a un López Obrador confiado y deslucido, que dejó del lado su discurso renovado para regresar a la posición que lo caracterizó luego de la elección de 2006.

El formato, como lo han reconocido los representantes de los partidos en el IFE que lo diseñaron, fue notoriamente limitado, impidiendo al televidente apreciar los gestos y movimientos de quienes no hacían uso de la palabra y eran aludidos con alguna ofensiva. Por otra parte, la rigidez del plano elegido obstaculizó la posibilidad de generar un impacto mayor en el público con los recursos materiales empleados. Respecto al tiempo del que disponían la candidata y los candidatos, llamó la atención que la insuficiencia de éste fuera reclamada por el aspirante que se ha negado  de manera reiterada a participar en encuentros y debates públicos. “Sin duda faltará tiempo para responder”, “insuficiente el tiempo para realmente responder”, “parece insuficiente el tiempo del que dispongo”, “sobre el tema que nos ocupa y ante la falta de tiempo”, “creo que por el tiempo que me queda”, “se me va a acabar el tiempo Andrés Manuel”, “no obstante la limitación de tiempo”, fueron las ocho expresiones a las que recurrió Peña Nieto en sus intervenciones.

Tercero los ganadores. A la pregunta sobre el ganador del debate toca una respuesta clara si se toma en cuenta el número de propuestas planteadas. Quien no tenía qué perder y fijó una postura concreta frente a cada uno de los temas presentados por la moderadora fue el triunfador. Quadri, el candidato de Nueva Alianza, destacó por permanecer al margen de los ataques que se lanzaron López Obrador, Peña Nieto y Josefina, y lo hizo particularmente en un sector cansado de las descalificaciones entre los políticos e indeciso con su voto: los jóvenes. Falta todavía constatar esto con evidencia empírica, pero la reacción pudo verificarse con prontitud en las redes sociales, donde pareció seductor el discurso de quien, además, quedó descubierto como el aspirante que representa el proyecto neoliberal en toda su amplitud.

Por desgracia, Quadri no fue el único vencedor del encuentro. Junto a él, salió bien librado un personaje con una gran responsabilidad sobre la dramática situación que vive el país en materia de educación: Elba Esther Gordillo. La maestra salió intacta, incólume de las críticas e ilesa de las embestidas. Ningún rasguño recibió y, con ello, la candidata y los otros dos candidatos perdieron una gran oportunidad para llamarla a cuentas.

Lo que le ocurrió a Quadri no obstante, no es un fenómeno nuevo, tuvo lugar también con el candidato Gilberto Rincón Gallardo en el 2000 y con Patricia Mercado en 2006, quienes en una circunstancia similar lograron que los reflectores voltearan a ellos. En este sentido, no será extraño que el aspirante del partido político impulsado por Elba Esther Gordillo crezca en las encuestas. Lo cierto es que como se ha popularizado, “aunque Gordillo se vista de Quadri, Gordillo se queda”.

Ojalá Ponchito se equivoque y los resultados del 1 de julio no se correspondan con el orden en el que participaron la candidata y los candidatos a partir de los papelitos que llevaba en la urna la edecán del IFE.

*@rialonso es secretario del Capítulo Puebla de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI). Comunicólogo de formación, maestrante en Políticas Públicas y apasionado del derecho de la información y del periodismo. Participa en el Nodo de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Rendición de Cuentas de Actívate por Puebla.

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