Soy mujer y no por eso te voy a dar mi voto

Soy mujer y no por eso te voy a dar mi voto

Ale del Castillo*

@baronesarampant

Una postal para que sepan que el “Nuevo PRI” huele a viejo.

Sucedió un 17 de octubre de 1953, el Diario Oficial contenía un decreto en el que se anunciaba el derecho de las mujeres a votar y ser votadas para los puestos de elección popular.

Parece que hace mucho, pero la realidad es que no han pasado tantos años, para ese entonces, el Partido Revolucionario Institucional ya gorbernaba. O sea, el PRI tenía más derecho y acceso al poder, que cualquier mujer en toda la República Mexicana.

¿Qué significaba en ese entonces una mujer votando? Probablemente no mucho, porque el PRI ya había decidido.

¿Les sorprendió el año de 1953? Aquí un dato extra que espanta todavía más. Fue hasta el 1º de enero de 1975 cuando entró en vigor el artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos:

“El varón y la mujer son iguales ante la ley. Esta protegerá la organización y el desarrollo de la familia. Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y el espaciamiento de sus hijos”.

Para cuando yo nací, como mujer ya tenía derecho a votar y ser votada; también tenía derecho a ser igual a un varón ante la ley. ¿¡Y antes!?

De finales de la década de los 70, la evolución del papel de la mujer en la sociedad ha sido evidente, pero no por eso ha dejado de ser multifacética. Es mujer, profesionista y madre también. A veces pienso que un hombre, sólo es un hombre.

Pero ese no es el tema a discusión el día de hoy.

Una mujer el día de hoy representa un voto. Y entonces hay que capturar todo ese mercado lleno de votos para llevárselos a las urnas. Lo que significa: Las mujeres no importamos, pero contabilizar nuestro voto sí.

¿Y cómo es que consiguen esos votos?

El primer caso es el de Enrique Peña Nieto, la imagen del príncipe de Telenovela del 2, evidentemente Región 4. Pero la Región 4 del Canal de las Estrellas es todavía de peor calidad. No hay consistencia, no hay mensaje, no hay propuesta. Sólo una cara “linda” por la cuál votar. Pero hay que verlo bien… ninguna hermosura es tanta si tu cerebro está hueco.

A él le dirían “calladito te ves más bonito” y si para lo único que sirve es para estar bien calladito, ¿entonces quién nos va a gobernar en caso de que Peña Nieto fuera nuestro presidente?

Pero la estrategia va hacia las mujeres, se ve abrazando a una señora con una gran sonrisa, se le ve bailando en Veracruz como si fuera el príncipe de la Cenicienta. ¿Te gusta? ¿Te enamora? ¿Te late? Si ese pensamiento te cruza por la cabeza… piensa en todos los feminicidios del Estado de México, si entonces te sigue gustando como para dirigir el país, yo te diría: No nos pongas en riesgo.

Luego está esa imagen espantosa donde hay una chica que tiene una pancarta: “Enrique, Bombón, te quiero en mi colchón”. Si alguien conoce a la susodicha, pregunte de mi parte si no le da penita, por favor. Por ahí había un chiste muy bueno que decía, “¡Te va a gobernar, no te va a coger!”. Y pues sí.

Si te consideras una mujer a la que prudentemente le sube el agua al tinaco, no votes por nadie que te parezca guapo, no es concurso de belleza. Su propaganda va dirigida a ti, para seducirte, pero una mujer que usa sus atributos mentales, no se dejaría engatuzar por la belleza física sin antes corroborar que la belleza interior es congruente y en su caso, mucho mayor.

El siguiente ejemplo, me da todavía más pena (nieto) y eso se debe a que viene de una mujer. Cada vez que escucho el spot de Josefina Vázquez Mota, me dan ataques. No puedo creer que una mujer en su sano juicio haga eso.

Para empezar, el Partido Acción Nacional ha pasado a la historia como el que nos dio el cambio y por ello se recordarán. Igual con el tiempo nadie se acordará de las metidas de pata de Fox, pero sí de aquel momento glorioso en que el PRI dejó el poder.

El PAN nos recordará como el sexenio del cambio, se convirtió en el sexenio de la muerte con todas las almas que se ha llevado una guerra que no nos pertenece a la mayoría de los mexicanos.

Ya perdiendo toda su dignidad, la única escapatoria del PAN por mantenerse con esa bandera de cambio, era echar al ruedo a una mujer, sí… como única alternativa.

¿Y qué buscan con eso? Los aplausos por darle espacio a una mujer y luego tu voto. Aquí la tendencia es: “Voy a votar por Josefina porque es mujer”. ¿De cuándo acá en la política se vota así? Tenemos que votar por propuestas, por hechos, por actitud, por representación, por seguridad. Pero votar por alguien por ser mujer, es lo mismo que votar por Peña por estar guapo. ¡Vaya las razones de voto de nuestra política de pacotilla! Y luego se quejan de sus representantes.

Pero la cosa se pone peor mientras escucho su spot, dice: “Yo voy a ser una presidenta con falda, pero con muchos pantalones”. Ese es el típico ejemplo de una mujercita reproduciendo los esquemas de los que tanto nos quejamos de los machos pantalonudos. Además ¿Qué tiene de malo ser una mujercita de mucha falda?

Usar pantalones no te hace hombre, tampoco mujer. Amar a México te hace mexicano y por lo tanto querer luchar por un país mejor. Ojalá nuestros candidatos pudieran no aprovecharse de las condiciones genéricas para obtener votos. Su campañas me parecen muy sucias y lo que México necesita, es transparencia.

Y quisiera hablar de Andrés Manuel, de verdad que sí. Pero creo que todavía no me topo con que lo llamen guapo y tampoco con que diga que gobernará con falda por todas las mujeres. Tal vez la razón está en que su lenguaje, las palabras que utiliza, las dirige a los mexicanos. O bueno, eso creo.

Reto No.9

Yo te reto candidato a que no utilices artificios sucios para conseguir el voto femenino. Si no puedes hacerlo, no me representas.

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