Led Zeppelin, una bomba que estallaba frente al público

Led Zeppelin, una bomba que estallaba frente al público

Josué Mota

@motajosue

Led Zeppelin seguramente inventó la forma en que debe tocar un grupo de rock, al menos la forma intensa. Muchos conocedores dicen que es la mejor conjunción de músicos de rock, y ahí están los 300 millones de copias que han vendido desde 1969.

Muchos jóvenes que desean aprender a tocar batería quieren hacerlo porque han escuchado Moby Dick, y quieren ser como Bonham, los que quieren ser guitarristas han quedado hipnotizados por el solo de Heartbreaker; muchos cantantes de bares quisieran tener la desenvoltura de Plant; en tanto, aún ahora, muchos bajistas desean conseguir el sonido y la potencia John Paul Jones.

La gente no había conocido hasta 1969 un grupo en el que el baterista ocupara un lugar estelar, no había conocido a un bataquero tan libre, que a pesar de tocar el mismo ritmo nunca lo hacía de la misma forma, hasta que vieron a John Bonham y nunca lo ha podido olvidar el mundo del rock.

El cuarteto británico fue conformado por Jimmy Page, que a finales de la década de los 60 era ya muy famoso en su tierra y bebía cerveza con los más talentosos de su generación, y ahora sabemos que no pudo hacer mejor elección.

La historia más conocida sobre el origen del nombre de la banda indica que alguien le dijo a Page, cuando anunció que conformaría un nuevo grupo, que su alineación caería como un zeppelin de plomo, pero Jimmy no lo tomó tan mal y escogió la idea para nombrar a la alineación que ya se conformaba: Lead Zeppelin (el Zeppelin de Plomo) pero para generar confusión comercialmente fue cambiado a simplemente Led Zeppelin. Luego las coincidencias hicieron su trabajo y el grupo fue uno de los más pesados, como lo es el plomo, entre los elementos químicos.

La música de Zeppelin, no permite, salvo contadas excepciones, reflexionar. Quien lo escucha no tiene tiempo para detenerse, ya sólo queda entregarse a los riffs de Page, o al ritmo explosivo de Bonham; sus baquetas marcan el ritmo al que debe latir el corazón.

Todo eso facilitó la entrada de la banda en el público gringo, y pronto, con apenas su primer disco, ya realizaban giras por Estados Unidos y ya eran llamados a tocar por muchos países de Europa. De prisa y sobre la marcha tuvieron que sacar su segundo disco.

Para el tercer disco hicieron piezas un poco más introspectivas, pero igualmente explosivas. Cuando la banda ya era muy muy famosa, se divulgaron algunos rumores y mitos en el sentido de que practicaban ritos satánicos, y que se inspiraban en la magia negra, pero en realidad desde años antes el rock, era considerado por el sector conservador como música del diablo.

Musicalmente, lo que sí mostró Zeppelin fue tener contacto con armonías hindús e incluso grabaron algunas rolas con este corte. Es la fase del grupo más calmada, por llamarle de alguna forma.

Pero Zeppelin era siempre un bomba que estallaba frente al público; casi nunca tocaban los mismo solos, e incluso cambiaban parcialmente las letras de sus canciones durante los conciertos, pero eso atraía más al público, siempre había algo nuevo que esperar.

Sus baladas son consideradas como algunas de las mejores en la historia del rock, como Since I´Ve Lovin´You, pero la que es considerada como un himno del rock es definitivamente Stairway To Heaven, cuyo solo es considerado por revistas especializadas como el mejor del rock.

Definitivamente es una obra magistral, pero es apenas una probada del gran talento del cuarteto. Esta es una de las pocas donde parece que ninguno de los integrantes era sustituible, incluso el más retraído de los cuatro, John Paul Jones, quien muchas veces durante los conciertos literalmente quedaba fuera de los reflectores, era la pieza que mantenía la cordura necesaria sobre el escenario para que aquello no se convirtiera en un manicomio sin sentido.

La crisis fue llegando al grupo en la forma en la que suele acercarse a la música: la droga y en septiembre del 80 la muerte le llegó a Bonham. Murió como Jimmy Hendrix, por broncoaspiración. Y fue el fin de la banda.

Ya nunca se quisieron volver a reunir. La ausencia de Bonham provocó el mismo efecto que la muerte de Jim Morrison, o la Fredy Mercury. Ya no había forma de seguir con la bomba si falta el elemento que la hacía estallar. Pero fueron tan importantes que si los discos que han vendido hasta ahora fueran distribuidos casi le tocaría uno a cada habitante de Estados Unidos.

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