Benedicto XVI: oportunidad perdida
¿De qué tamaño seguirá siendo el poder fáctico que representa la congregación -que no orden- religiosa de los Legionarios de Cristo al interior del Vaticano, que Benedicto XVI guardó silencio sobre los graves casos de pederastia que llevó a cabo su fundador y evitó tener un acercamiento con las víctimas de Marcial Maciel que así lo querían?
Por Lado B @ladobemx
27 de marzo, 2012
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Roberto Alonso*

¿De qué tamaño seguirá siendo el poder fáctico que representa la congregación -que no orden- religiosa de los Legionarios de Cristo al interior del Vaticano, que Benedicto XVI guardó silencio sobre los graves casos de pederastia que llevó a cabo su fundador y evitó tener un acercamiento con las víctimas de Marcial Maciel que así lo querían? ¿Dicha influencia permanecerá en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) luego de que el propio Vaticano ordenara en 2010 la refundación de esta potente congregación?

Para cubrirse tras la presión generada en la opinión pública alrededor de esta ausencia en el itinerario papal, el presidente de la CEM, Carlos Aguiar Retes, declaró el sábado pasado que el pontífice tiene en su corazón, mente y alma a las víctimas de la pederastia, y que no descartaba una reunión privada -fuera de la agenda oficial- siempre y cuando su ritmo y fortaleza lo permitiera. Lo cierto es que tal y como lo reveló el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, el que esta cita no formara parte de la visita de Benedicto XVI a México obedeció a que los obispos mexicanos no la solicitaron.

Así, para el organismo que agrupa a los obispos mexicanos este crimen, que también ha ocurrido dentro del clero secular e incluso ha sido protegido por actores de la jerarquía eclesiástica mexicana como el cardenal Norberto Rivera, no está entre las grandes preocupaciones de la Iglesia católica en el país.

Para muestra otra declaración. En la víspera de la llegada del Papa y en dirección contraria a su posición posterior, el presidente del CEM justificó no haber incluido un encuentro con las víctimas  de abusos sexuales de Maciel y de otros sacerdotes porque éstas no lo gestionaron y el Episcopado Mexicano las desconoce. “Nosotros no podemos asumir el liderazgo de algo que no conocemos, mientras las víctimas no aparecen, no se conocen sus rostros, no sabemos quiénes son, cómo lo podríamos hacer”, explicó. Y con total descaro agregó: “Son visibles para los medios. Una cosa es lo que puede parecer en una circunstancia, pero no son visibles en el sentido de una relación que se haya establecido”.

La postura de Aguiar Retes se deshace como espuma. Si bien algunas víctimas del fundador de los Legionarios de Cristo como José Barba rechazó tener interés de reunirse con Benedicto XVI en el marco de su viaje a México, el también ex legionario y quien sufrió de los abusos de Maciel a mediados del siglo pasado, Juan José Vaca, envío una carta al nuncio apostólico en el país, Christophe Pierre, solicitando un espacio con quien presidiera la Congregación para la Doctrina de la Fe y tuviera conocimiento de los excesos del originario de Cotija, Michoacán, durante el pontificado de Juan Pablo II.

Por otra parte, la filtración de documentos oficiales de la Santa Sede, que provienen de los archivos de la Congregación para Institutos y Sociedades de la Vida Consagrada y abarcan el período 1944-2002, demuestran que la Iglesia católica supo de los abusos sexuales cometidos a menores por Maciel desde 1944. Éste, sin embargo, no fue el único aviso. De acuerdo con el investigador Fernando González, las autoridades eclesiásticas pudieron haber intervenido frente a las conductas inapropiadas del sacerdote mexicano en nueve ocasiones y, por el contrario, el fundador de los Legionarios de Cristo recibió protección papal.

Apiñados en 212 legajos, estos documentos fotocopiados por funcionarios del Vaticano ante la constatación de la pérdida de expedientes registrada tras la consulta que realizaban miembros de los Legionarios de Cristo, constituyen el hilo conductor del libro La voluntad de no saber. Lo que sí se conocía sobre Maciel en los archivos secretos del Vaticano desde 1944, escrito por el propio González, el ex legionario José Barba y el ex sacerdote Alberto Athié, y presentado de manera paralela a la presencia del Papa en León, Guanajuato.

A lo largo de su estancia en México, Benedicto XVI tuvo al menos cinco oportunidades públicas para ofrecer disculpas no sólo considerando su investidura como representante de la Iglesia católica en el mundo, sino tomando en cuenta la defensa brindada por su antecesor a Maciel, quien soñaba con ser proclamado santo universal y llegó a ser nombrado, por Juan Pablo II, como “guía eficaz de la juventud”. El mismo Papa en su libro Luz del mundo, define al fundador de los Legionarios de Cristo en su conversación con el periodista alemán Peter Seewald como “un falso profeta” y reconoció que el Vaticano enfrentó el caso “con mucha lentitud y retraso (…) porque (Maciel) estaba muy encubierto”. La petición de perdón, por tanto, era de esperarse.

En sus viajes a Alemania, Australia, Estados Unidos, Irlanda, Malta y Portugal, el actual pontífice ha sostenido acercamientos con víctimas de pederastia e incluso se ha pronunciado con los medios de comunicación condenando estos casos. México, por desgracia, fue la excepción e historias similares fueron desestimadas penosamente.

En su mensaje de despedida, previo a su viaje a Cuba, Benedicto XVI hizo, acaso, una alusión al tema al leer lo siguiente: “También he sido testigo de gestos de preocupación por diversos aspectos de la vida en este amado país, unos de más reciente relieve y otros que provienen de más atrás, y que tantos desgarros siguen causando. Los llevo igualmente conmigo, compartiendo tanto las alegrías como el dolor de mis hermanos mexicanos, para ponerlos en oración al pie de la cruz, en el corazón de Cristo, del que mana el agua y la sangre redentora.” Dice el refrán que “el que busca encuentra”, no obstante, es lamentable que haya sido entrelíneas si así fue. ¿Qué perdía Benedicto XVI y cuánto hubiera ganado? U otra vez: ¿De qué tamaño seguirá siendo…?

*@rialonso es secretario del Capítulo Puebla de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI). Comunicólogo de formación, maestrante en Políticas Públicas y apasionado del derecho de la información y del periodismo. Participa en el Nodo de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Rendición de Cuentas de Actívate por Puebla.

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