Marín y sus huestes acompañan a Peña Nieto en Puebla

Marín y sus huestes acompañan a Peña Nieto en Puebla

  • Durante el evento, el precandidato del tricolor tuvo un trato muy cercano con el rector de la BUAP, Enrique Agüera
  • Señoras y niños llenaron vitorearon al ex gobernador del Edomex, “ni se despeina” comentó una de las asistentes

 

Foto. Joel Merino

Joseline Santos Enríquez

@joss_santos

Enrique Peña Nieto estuvo en Puebla, aunque por unos instantes, el ex gobernador Mario Marín Torres le hizo sombra.

Y es que el ex mandatario ha mantenido un bajo perfil desde que dejó la administración pública, hace casi un año. De manera efímera, su nombre ocupó los titulares en medios de comunicación cuando renunció a su aspiración de obtener un escaño en el Senado de la República. La visita del presidenciable terminó con su aislamiento.

El primer acercamiento entre ambos personajes se dio durante un encuentro con más de 500 “destacados priístas”. Desde su llegada, Marín Torres mantuvo la costumbre de negarse a otorgar entrevistas a reporteros, quienes sorprendidos por su reaparición, intentaron obtener unas palabras de quien ha sido uno de los gobernadores más polémicos de la entidad.

Sin embargo, Peña Nieto no otorgó atención especial al mandatario, su acercamiento fue similar al que ofreció al también al ex gobernador, Melquiades Morales Flores, Blanca Alcalá Ruiz, Javier López Zavala, o al resto de los asistentes.

La excepción fue hacia el rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla,  Enrique Agüera Ibáñez, con quien mantuvo un diálogo más personal, según trascendió.

Al igual que Marín, todos los personajes del priísmo poblano le dieron la bienvenida, todos. Peña Nieto logró reunir a los grupos poblanos, por unas horas las desavenencias entre militantes pasaron a segundo término.

Con pleno conocimiento de las fracturas internas, destacó la importancia de la militancia en el estado y convocó a la unidad: “Estoy contento y motivado con este encuentro con los actores protagónicos y de dirigencia que el PRI tiene en Puebla, porque es una muestra de unidad, de fortaleza del priísta en esta entidad”.

Un mensaje similar emitió durante el acercamiento que sostuvo con la base partidista.

Foto: Joel Merino

El acarreo

Como parte de sus actividades en Puebla, el todavía precandidato a la Presidencia de la República, también tenía contemplado reunirse con la militancia.

Desde temprana hora, más de cuatro mil simpatizantes de todo el estado arribaron al Centro de Convenciones “para ver al candidato, aunque sea de lejos”, añoraba Rosario.

Chayito, como le dicen todos, salió de Tepeaca a las ocho de la mañana. Una caravana de tres autobuses la llevó a conocer a Peña Nieto. El presidente de la colonia le dijo que había que ir para hacer bulla, “para que cuando gane la elección y sea presidente, se acuerde de Puebla”.

Al igual que Chayito, cientos de personas llegaron a la capital poblana a bordo de autobuses. Al parecer el PRI dejó “Los Pinos” hace casi 12 años, pero no la recurrente práctica del acarreo.

Las banderas con la leyenda “EPN presidente”, estaban en manos de la mayoría de los asistentes. Los más organizados portaban playeras rojas con la misma frase. Hasta una banda de guerra amenizaba el acto.

La aglomeración de personas en un espacio que resultó reducido elevó la temperatura en pleno invierno. Los vendedores de nieves “hicieron su agosto”.

-¡Mira como va de sudado!- dijo sorprendida una mujer que observaba la pantalla ubicada en la explanada del recinto donde quienes no ingresaron al salón principal, tuvieron la oportunidad de observar y escuchar al presidenciable.

– Oye, pero ni se despeina- ríe su interlocutora.

Una hora después de lo planeado Peña Nieto se abrió paso entre la multitud hasta llegar al estrado, donde nuevamente destacó la presencia de Mario Marín en primera fila.

Foto: Joel Merino

El retraso y el calor motivaron la llegada de Morfeo entre la concurrencia que desde temprano estaba en el lugar; no obstante la mayoría de los presentes lanzaban porras al candidato, las más entusiasmadas eran las mujeres.

-¡No a la Reforma!, ¡No a la Reforma!- exclamaba un numeroso grupo que se encontraba en el centro del salón.

– ¿Cuál Reforma?- preguntó esta reportera.

– No sé señorita- respondió apenada una de las porristas, su desconocimiento no mermó su algarabía.

El diálogo fue interrumpido por el dirigente estatal del PRI, Juan Carlos Lastiri Quirós. Peña Nieto lo secundó en el micrófono.

“Le quiero decir a Puebla, háganme un poblano más, piénsenme suyo, siéntanme poblano porque no le voy a fallar a Puebla, que se oiga el grito de lucha a favor de esta causa, claro que sí, desde Puebla hoy le decimos a México: vamos a ganar la Presidencia de la República, juntos vamos por la victoria del PRI, por la victoria de México”, el regocijo llegó a su punto álgido.

El priísta aprovechó para enviar un mensaje de concordia, de unidad, y de lucha, pues dijo “no hay que confiarnos de que la contienda ya está ganada”.

Así, pidió hacer caso omiso de las descalificaciones de sus adversarios, que cabe señalar, las generadas en ultimas fechas han sido motivadas por él mismo, desde que no pudo mencionar el titulo de tres libros que han marcado su vida, por desconocer el costo de productos de la canasta básica, por su deficiente pronunciación del idioma inglés, y por la polémica desatada por su hija Paulina al llamar “prole” a quienes han criticado a su padre en redes sociales.

 

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