Jaraneros, cantores del corazón

Jaraneros, cantores del corazón


Xavier Rosas

@wachangel

Sonará un requinto jarocho convocando a los oyentes a aproximarse al origen del sonido; luego una jarana rasgueará dando pauta a la fiesta. La quijada, el pandero, la leona, el mosquito y el marimbol esperarán el momento exacto para sumarse al coqueteo, cuando el arpa llene la plaza de emociones, invitando a los que se han acercado a entrar a la tarima y que el fandango comience.

Foto: Quetzal.

“Y visten, pero especialmente cantan con el corazón, con la voz al viento, lanzando los versos sobre la tarima que consideran un altar. Lanzan el ritmo bravo, duro, fuerte del zapateado, siguiendo el tiempo de la música negra, el rasgueo venido de la España y el canto seguramente de la raza mora y del indígena, que tiene su danza en el pie, sobre la tierra, pisando fuerte, a tiempo y a ritmo, metiendo como una semilla al son, al canto y al verso”, evoca Elías Guerra Castillo, director del Ballet Folklórico de Puebla.

La siguiente semana dará inicio –del 31 de enero al 2 de febrero- el Encuentro Nacional de Jaraneros y Decimistas de Tlacotalpan, Veracruz, considerado por los músicos del son jarocho el más importante del año.

Jaraneros, versadotes, decimistas, bailadores y repentistas de todo México asistirán a reencontrarse con amigos y compartir con “los más viejos de la región”, la experiencia de una música que hace retumbar el corazón.

Tlacotalpan, localidad pesquera del sureste del estado de Veracruz, ubicada en los límites de la Cuenca del Papaloapan y considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, es el escenario de dicho festival que desde hace 33 años ha adquirido gran importancia. Sólo entre 1940 y 1960 este género musical decayó “debido a la invasión de música comercial”, recuerda el profesor Elías Guerra, pero “gracias al apoyo del gobierno estatal, municipal, federal, Conaculta, INAH y medios de comunicación, fue posible llevar a cabo el Primer Festival del Fandango en 1979”.

Foto: Quetzal.

Para Natse Rojas, jaranera poblana que desde 2008 incursiona en el género con agrupaciones como “Las Montoneras” y “Son Amigos”, el encuentro de Tlacotalpan representa “la fiesta más conocida que hay en el son jarocho, en el que se reúne un gran número de grupos; bajan de varias comunidades y puedes encontrar a los grupos de señores, a los viejos”, comenta.

Para la jaranera poblana la esencia del encuentro no ha cambiado a pesar de los años, ya que aún representa “un punto de reunión donde hoy en día los soneros, los jaraneros, van a saludar a los amigos; donde van a juntarse, a tocar, a bailar. Realmente la base sustancial del son es la vida cotidiana, y es por eso que es tan bonito”, señala.

En su experiencia personal, Tlacotalpan “se ha diversificado y extendido tanto, que ya ves grupos de Cuernavaca, de Oaxaca, de Chiapas; incluso vienen grupos de Estados Unidos a tocar al encuentro”.

Para Elías Guerra Castillo más que un encuentro es un “fandango, una fiesta total donde hay de todo: tarima, licor, comida, bailadores,  cantadores, decimistas de todas partes de la región, del país y hasta del mundo”.

Foto: Reyes Son.

El son y el fandango

“El son veracruzano aparece en la época colonial con la influencia de la música negra, la música indígena y naturalmente la música hispana; se hace una fusión y nace el fandango, la trova, la décima, los repentistas y los instrumentos”, relata Guerra.

Con más de 45 años de trayectoria como director del Ballet Folklórico de Puebla, recuerda cómo se dio el primer encuentro de jaraneros, debido a que a finales de los 80´s  el “son jarocho sólo se conservaba en los pequeños ranchos con los músicos veteranos, con los conocedores de la tradición, los hacedores de los instrumentos, los de la décima, los bailadores y las mujeres, especialmente de Veracruz de la región cuenqueña o llanera, de sotavento, la región de los ríos, de los Tuxtlas y Tlacotalpan; el rescate que se hizo fue a través de algunos ingeniosos, creativos y enamorados del son y de la cultura del pueblo”.

Y agrega: “vinieron los viejitos tocadores de cada rancho, vinieron los versadores, los zapateadores, bailadores y bailadoras, y en la tarima, con el apoyo de la radio y la televisión, -el primer encuentro-tuvo éxito. Pero este éxito fue apenas la primera muestra, porque a partir de ese momento los siguientes festivales fueron nutriéndose de mayor número de asistentes, de artistas del pueblo”.

Puebla: espacio donde el son jarocho ha crecido

“Mi esposa, Rosita Dummit, comentaba que Puebla parece otro pequeño Tlacotalpan, porque aquí hay varios grupos como Son Amigos, Cayuco, Los Jaraneros de la Tierra, Barro Negro; pero ciertamente en Puebla hay grupos, cantadores, tocadores y compositores importantes del son”, señala el director del Ballet Folklórico de Puebla.

Foto: El Cayuco.

Con menos de 30 años de edad, Natse Rojas forma parte de este grupo de jóvenes poblanos que desde hace unos años ha logrado que el son jarocho llegue a espacios de la capital del estado en los que no era común escucharlo: “siempre he dicho que el fandango lo haces tú, por eso siempre procuramos al término de cada presentación hacer un fandango, tener esa convivencia”, recuerda.

Y es que desde hace unos años, espacios como el Centro Cultural Creciente, El Breve Espacio o el desaparecido Centro Cultural José Martí, abrieron sus puertas al son jarocho, logrando que este movimiento creciera. Asimismo, agrupaciones de Tlacotalpan como Estanzuela: “han hecho una labor muy grande junto con nosotros –Son Amigos-; porque antes era muy difícil traer un grupo, sin embargo ellos siempre han estado en la disposición de venir a Puebla y presentarse en escenarios nuevos”.

Con este impulso que tuvo el son jarocho en Puebla comenzaron a crearse agrupaciones como El Cayuco, que desde hace dos años inició su recorrido por este género musical: “son una familia: el papá Abraham, su hija Mariel, su hijo Abraham, su sobrino Miguel y el novio de Mari, Miguel, y Juan Carlos, que es un alumno del papá; ellos han ido creciendo velozmente”, cuenta la jaranera poblana.

Foto: Luis Búrgula.

Asimismo, La Búrgula es otro de los grupos poblanos que interpretan el son. Esta agrupación desde hace cuatro años “empezó a sonar. Son Luis, Denisse, su esposo René y otro chavo que toca con ellos; ellos  han incursionado con el son jarocho en Puebla”, recuerda Natse Rojas.

Dante, integrante de Son Amigos, también ha participado en otras agrupaciones como Jarocho Routes y Venado Lunar, agrupaciones que han interpretado el son jarocho como canto de protesta. Y finalmente Reyes Son, agrupación familiar que interpreta este género, así como son huasteco y música latinoamericana.

“Ahora hay jaranistas en el Distrito Federal, en Tijuana, en Puebla, en cualquier región de México y hasta en el extranjero. Hay gente enamorada del son cuenqueño, del son llanero”, relata Elías Guerra Castillo.

“Ay muñeco, pobrecito, la mujer lo consolaba,

y a pararse lo ayudaba con cariños y besitos;

se fueron los dos solitos, ya ninguno los siguió,

el pleito se terminó, se acabaron las trompadas

ahora van las enchufadas mucha gente imaginó”

Fragmento de la décima jarocha “Pleito de Casados”.

Consulta el Programa del XXXIII Encuentro de Jaraneros y Decimistas

 

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