Dos cero doce
Por Lado B @ladobemx
09 de enero, 2012
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Hugo León Zenteno*

Este periplo terráqueo, cabalístico para algunos, revulsivo para otros o simplemente continuativo para algunos otros, será, sin duda, clave para nosotros. Como país, en primera instancia, dado que se definirá el rumbo para los próximos doce equinoccios; como individuos, en un segundo momento, en tanto puede ser el año en que finalmente nos percatemos del poder social que tenemos al constituirnos colectivamente (con las redes sociales, desde luego, como mecanismo de estructuración y organización); y en una tercera vertiente, también personal, al avanzar en el desarrollo de una conciencia crítica, como ciudadanos, como electores, como lectores, como audiencia, como consumidores.

Es así, que con este espíritu de inminencia, de previsión y de afán, comparto contigo, querido lector, algunos de mis deseos, en materia de la escena pública y mediática, para 2012. Hallarás, por supuesto, algunas quimeras pero quizá también algunas cuestiones que podrán ser posibles en la medida que hagamos de la sensatez una constante y no una excepción.

Aquí van: una contienda equitativa, en términos políticos, mediáticos y éticos; una campaña inteligente y argumentativa (que no fundada en el descrédito); una renovada e inamovible conciencia de lo que nos jugamos como país; ciudadanos más políticos, políticos más ciudadanos; públicos más electivos y, por ende, más exigentes; periódicos con menos noticias y más análisis (los titulares, las primicias y las exclusivas son ya patrimonio de los medios digitales); tres libros en nuestra cabecera, no como recuento sino como propósito mensual; pantallas, de cualquier tamaño, con más cine lúcido y menos cine efectista; más alternativas mediales, noticiosas e hipermediales; tweets que evoquen más de 140 caracteres; una cotidianidad cercana a la fluidez y el gozo que produce el arte y alejada de la tosquedad; internet como derecho y no como privilegio; una sociedad más sabedora del valor de la transparencia en las cuentas públicas; más diálogo, más opinión, menos pendones, más debates, menos promesas, más acciones. Finalmente, una visión clara sobre lo que necesitamos para el devenir nacional: el mismo tono (con nuestras calles manchadas de escarlata), el antiguo (caracterizado por un cinismo permanente) o uno completamente nuevo (solidario en su esencia y pragmático en su consecución).

Mi compromiso será, en este mismo espacio, señalar los cumplimientos, aproximaciones, insuficiencias, desvíos y matices inherentes al listado previo y al acontecer vinculado al mismo durante los próximos doce meses. Semana a semana, palabra a palabra, seguiremos acometiendo el reto de la lectura inteligente, de la intelectura.

*Académico en las áreas de Periodismo y Comunicación. Actualmente es profesor en la Escuela de Periodismo de la UPAEP y en la Universidad de las Américas Puebla. Sus áreas de interés profesional son: recepción crítica de medios, hipermedios y noticias; análisis del mensaje periodístico en diarios nacionales e internacionales; ciberperiodismo; análisis y consultoría sobre arquitectura de información, usabilidad y calidad semántica en websites. Vive en la ciudad de Puebla; gusta del arte, el beisbol, el chocolate y la lluvia.

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