Una apuesta por la ciencia ficción
Es un filme mexicano independiente que por atrevido se gana sus méritos
Por Lado B @ladobemx
12 de diciembre, 2011
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Paco Coca

@PacoCoca

Es raro encontrar una película de ciencia ficción producida en México, El que habita en las alturas, es una de las excepciones. Codirigida por Fernando C. Fink, J. Xavier Velasco y Enrique Hakim (Alejandro Voorduin), la cinta se terminó en 2009, después de un proceso de realización que se alargó debido al carácter independiente del proyecto. La película fue proyectada en Puebla en el SINEclub, foro dedicado a la difusión del cine independiente, donde dos de los directores platicaron con Lado B.

La película cuenta la historia de Emma, Hernán y Teresa, interpretados por Susana Saldaña, Martín Zapata y Ana Layevska; quienes viven atrapados dentro de un edificio. Una extraña presencia, El que vive en las alturas, los mantiene cautivos sin que ellos estén conscientes de su encierro. Estos tres personajes descubren la verdad e intentan huir, aunque al hacerlo se enfrentan al siniestro ser culpable de su cautiverio.

Los autores conciben la cinta como “una metáfora del poder, de la verticalidad del poder y la dominación. La historia gira alrededor de un grupo de personas que no tienen conciencia del encierro y viven dominadas por un ente poderoso (…). Es un final pesimista porque todos los que irrumpen o tratan de liberarse de ese dominio son castigados”.

Foto tomada de elcafe7.blogspot.com/

“Creo que fue un acierto pensar en una historia claustrofóbica y tener pocos personajes, y que estuvieran en un espacio reducido, también tener este personaje, el hombre extraño que representa ese poder absoluto de arriba”, dicen los autores sobre su trabajo, en el que ven como principal defecto la falta de un estilo consistente a lo largo de toda la película debido a la elección de realizarla en una codirección entre tres.

La génesis del proyecto se dio en 2003 cuando los realizadores se juntaron en un restaurante con la premisa de hacer una cinta de ciencia ficción. Sólo había dos elementos definidos, un edificio, al que tenían acceso como locación principal de la película y un actor-bailarín, que finalmente encarnó al personaje de El que habita en las alturas. “Tenía una presencia imponente y cuando andaba rapado se parecía a Nosferatu”, comentan los autores.

Con la premisa de un grupo de personajes que no saben de su encierro, los tres directores empezaron a escribir una historia por separado. Cada uno contaría la historia de un personaje y luego las integrarían en un solo guión.

Un largo camino

El rodaje inició entre abril de 2004 y terminó en febrero de 2005. Fueron cerca de 60 llamados, aunque pocas las semanas continuas de filmación, debido a que tenían que acomodarse a las agendas de los actores. La cinta se realizó con un presupuesto que no excedió los 400 mil pesos, un monto muy bajo para una producción cinematográfica.

Tras terminar la filmación, los directores se encerraron en casa de un amigo a editar la cinta. “Hicimos una especie de búnker, donde teníamos un monitor grande y una computadora que podía procesar la película completa”, algo fácil de conseguir en estos días pero que requería equipo de alto costo y difícil de conseguir hace cinco años.

“Hicimos un montaje en el que al principio las historias iban intercaladas y luego cada una tomaba su rumbo en distintos bloques y al final se juntaban, pero no funcionaba para nada”, relata Fink. Varios experimentos después, la cinta encontró su versión final, una que dejaba satisfechos a los tres realizadores tras cerca de un año de trabajo.

Otras plataformas

Imagen tomada de cinenredos.com

En 2005, poco después de terminar con la postproducción de la película, el trio de directores empezó la búsqueda de una distribuidora, lo mismo con compañías nacionales que internacionales. No se dio un contrato y a decir de los realizadores, se debió en parte al hecho de ser una cinta de ciencia ficción de bajo presupuesto, algo difícil de colocar en la cartelera comercial, donde no han tenido cabida cintas como Donnie Darko o los Cronocrímenes –también conocida en México como Rewind– que tuvieron que esperar su edición en DVD para volverse cintas de culto con un número aceptable de ventas. “Decidimos buscar canales alternativos como internet o pequeños foros o festivales que se dedicaran a mostrar cine independiente sin compromisos con algún género en específico”.

“Fue un proyecto tan difícil, doloroso y largo que llegó un punto en que nos empezamos a disociar de él, empezamos a emprender caminos distintos, ahora tenemos otros proyectos que ocupan nuestra atención más que este, que empezó a ser relegado”, comenta Velasco.

“No estamos interesados en tirarle al cine porque creemos que ya no es un mercado idóneo para este proyecto (…) en el momento en el que lo hicimos estábamos en la vanguardia de la tecnología, pero te estoy hablando de hace seis años”.

“Al siguiente año se introdujo el HD –High Definition- que al año siguiente se volvió la norma, esto empezó a avanzar con tal velocidad que para el momento en que nosotros logramos terminar –la postproducción- ya era retrasada. Hay un cierto timming para las producciones (…) aunque creo que encontrará su nicho en ciertos foros y en internet, porque no es un género para las grandes audiencias”.

La cinta se puede ver de manera gratuita en la siguiente liga.

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Lado B
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