Sin palabras: Teatro Negro de Praga y Antagon TheaterAKTion

Sin palabras: Teatro Negro de Praga y Antagon TheaterAKTion

Foto: Joel Merino

Paco Coca

Dos compañías internacionales se presentaron como parte del Festival Internacional de Teatro Héctor Azar (@FITPuebla). En primer turno, el Teatro Negro de Praga estuvo en el Teatro Principal; más tarde, los alemanes del grupo Antagon TheaterAKTion.

Los checos del Teatro Negro trajeron dos espectáculos que presentaron en una sola sesión, aunque fue en el primero en el que más oportunidad les dio de explotar su estilo teatral, donde frente a un fondo negro, un grupo de actores y marionetas interpreta una historia fantástica, donde los objetos vuelan y desaparecen frente a los ojos de los asistentes como en un espectáculo de magia.

En esa primera historia, un hombre sale de su granja para irse de pesca, a medida que camina, la escenografía sale del escenario movida por manos invisibles que pertenecen al resto de los actores, que totalmente vestidos de negro manipulan los objetos y los cubren para ocultarlos de los ojos de los espectadores. En un punto de la obra, el pescador flota sobre una tela que representa el lago mientras debajo de su lancha, un mundo completo lleno de peces y sirenas se mueve sin que él se percate.

La segunda historia tiene un tono macabro, donde un doctor y su enfermera roban huesos y órganos a los cadáveres del cementerio. Se mantiene el tono cómico y mágico de la primera aunque en este caso, más que una historia se trata de viñetas sueltas.

Ginko

Foto: Joel Merino

En el zócalo de la ciudad se montó un espectacular escenario sobre el que se representó Ginkgo-Teatro de la esperanza, dirigida Bernhard Bub, que en el sitio web de Conaculta describe su obra de la siguiente manera: “Vivimos en tiempos complicados, de mucha guerra y horror, en donde el hombre más que tener esperanza y pensamientos de vida tiene sentimientos de destrucción”.

Se trata de un espectáculo sin diálogos –algo que tiene en común con la obra reseñada en primer lugar- que cuenta con 22 actores que se mueven no sólo alrededor del escenario sino por encima de él, ya sea colgados en cuerdas o sobre los andamios que se ubicaban a los lados del escenario.

La Catedral de Puebla sirvió de contraste para el tema de la obra, la destrucción posterior a la caída de la bomba atómica en Hiroshima. Seres con apariencia de zombis, bebés deformes y hasta un demonio se presentaron al compás de la música en vivo que acompaña los distintos actos.

Las dos obras, lo mejor del Teatro Negro de Praga y Ginkgo, de Antagon TheaterAKTion, no sólo le dieron al público poblano una probada de montajes internacionales, también sirvieron para demostrar una vez que no es necesario tener diálogos para hacer reír y transmitir emociones intensas.

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