Del “cállate chachalaca” a la república del amor

Del “cállate chachalaca” a la república del amor

Foto Joel Merino

Joseline Santos Enríquez

@joss_santos

El hombre cano, de camisa blanca, mediano de estatura parecía otro. No hubo convocatoria para defender el voto. No proliferaron las descalificaciones contra las autoridades federales encabezadas por “El Espurio” -como llama a Felipe Calderón desde julio de 2006-, sino un mensaje de amor. Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no es el mismo que lanzó a las huestes perredistas a tomar la tribuna de San Lázaro.

Desde que el PRD lo ungió -por segunda ocasión- como candidato a la Presidencia de la República, cambió la arenga.

La casa ubicada en la 6 Oriente 206 del Centro Histórico en Puebla, dónde los hermanos Serdán gestaron el movimiento revolucionario de 1910, fue el marco para el presidenciable difundiera un mensaje de concordia.

Foto: Joel Merino

Tras entregar un reconocimiento a María Isabel Serdán Álvarez, nieta del liberal y revolucionario Aquiles Serdán, Andrés Manuel sostuvo que su proyecto político se fundamentará en instituir una “República amorosa” que no es más que promover el amor al prójimo, a la nación, a la Patria.

“Es la idea de que la felicidad no se consigue solo acumulando bienes materiales, riquezas o fama, porque la felicidad es estar bien con nosotros mismos, con nuestras conciencias y con el prójimo (…) otra definición es aquella de que no necesariamente se debe combatir el mal con el mal, ni la violencia con la violencia, sino atender las causas de la violencia e inseguridad, para serenar al país”.

Han transcurrido 5 años desde que millones de personas apoyaron la causa de aquel candidato arrebatado y denunciaron un fraude electoral y exigieron un nuevo conteo de votos durante el plantón de Avenida Reforma, en la Ciudad de México.

Ahora el candidato es diferente, al igual que el evento que protagonizó.

Una multitud considerablemente menor a la que asistía a sus mítines, pero con el mismo ímpetu, esperaba fuera del inmueble el paso del “Presidente Legítimo” como lo reconocen sus seguidores.

Y es que al parecer no era un evento multitudinario, sino un acto cívico, dónde recordó a los héroes de la Revolución Mexicana y sus ideales. “A nosotros nos corresponde hacer realidad ambos ideales (democracia y justicia). Tenemos que hacer valer la democracia en nuestro país”.

Más que prometer cambios radicales en la política mexicana o en la situación económica que impera en el México, el tabasqueño siguió la estrategia que inició desde que Marcelo Ebrard desistió de buscar la candidatura: promover la “República amorosa”. Pidió recordar el pasado para no caer en los mismos errores, destacó la importancia de conocer la historia y los ideales de aquellos que dieron su vida por forjar un país democrático.

La centena de simpatizantes que pudo ingresar al patio de la casona aplaudió el discurso, las porras secundaban al candidato de las izquierdas en México. La algarabía cruzó el portón y llegó a la calle, dónde decenas de personas observaban la bocina colocada fuera del inmueble como si la imagen del orador estuviera presente.

Y es que algunos de ellos comulgan con Andrés Manuel desde 2004, cuando su aspiración para llegar a Los Pinos aún era un rumor que se convertiría en realidad un año después.

Hace 7 años empezó un proyecto que no ha abandonado sólo que en esta ocasión la ruta parece ser otra, ya no la confrontación ni el “cállate chachalaca” sino el discurso del amor y la reconciliación, como ya lo hizo con televisa, su sendero rumbo a Los Pinos

Y, a diferencia de julio de 2006, el contrincante a vencer no es azul sino tricolor, según diversas encuestas. En esta ocasión tendrá que contender con el partido que permaneció en el poder durante 70 años, es decir, antes que el albiazul tomara las riendas del país por otros 12.

Al parecer la columna vertebral de su discurso, además de la República amorosa, es recordarle a los ciudadanos los estragos de los monopolios del poder, como en su momento fue el PRI.

Foto: Joel Merino

“Hacer valer la democracia para que no haya monopolios, sobre todo que no haya monopolio del poder, sino que haya libre competencia y que en todo momento sean los ciudadanos los que decidan sobre el destino de nuestra nación”.

Concluye su intervención, entrega el micrófono a su personal, acepta ser fotografiado, pero no otorga entrevistas a los medios de comunicación, pues “todo está dicho”.

Lo que sí acepta es el acercamiento con la gente que lo espera en la calle, se toma fotos, visiblemente emocionado saluda a sus simpatizantes, se despide de los diputados poblanos que lo acompañaron al evento, José Juan Espinosa (Movimiento Ciudadano) y Zeferino Martínez (Partido del Trabajo), porque los perredistas, vaya usted a saber por que, nomás no aparecieron.

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