Por debajo de las alas…

Por debajo de las alas…

El pasado domingo no sólo fuimos testigos de algo que tal vez se presupuestaba pero que por alguna razón -llámese cariño, fe, lealtad o hasta milagro- se pensaba no podía suceder. El bien llamado Clásico demostró algunas cosas que me parece interesante o hasta preocupante comentar con todos ustedes amables seguidores de estos comentarios que sólo tienen el fin de poner en su opinión la afición que un servidor tiene por este deporte llamado futbol soccer.

Realmente fue sorprendente darme cuenta que un equipo con tanta tradición como el América, haya destruido en aproximadamente diez años lo que “muchos” a base de esfuerzo, logros, esfuerzo -y también muchos billetes de cualquier color- lograron crear.

Y es que un equipo de los llamados “grandes” comienza a caer en una peligrosa situación que día a día parece crear un ambiente de decepción y alejamiento a todos sus seguidores, quienes cada vez y en un mayor número se alejan de este “gran equipo” venido a menos.

Increíble ver un estadio Azteca pintado de rojo y blanco, increíble escuchar “oles y oles” en contra, increíble ver que la pasión por las Águilas casi se ha olvidado y que ahora el aficionado promedio sólo se aferra a un “favorcito” que nuestro torneo ofrece en  esa gloria llamada Liguilla.

Pues NO señoras y señores, NO es increíble, es una dolorosa y hasta penosa realidad. Fuimos testigos de la apatía, desinterés y hasta aburrimiento por parte de todos los jugadores americanistas de los cuales seguramente vivieron su último clásico, pues queda la incertidumbre si estarán para el próximo torneo. Y es que aunque esa pareciera ser la solución, estoy seguro que el cambio debe venir desde la cabeza hasta los pies, desde el cerebro hasta el corazón de cada integrante que se elija para pertenecer a este equipo; no sólo deben de ser billetes los que muevan a la gente, no sólo los reflectores, no sólo el hecho de vestir por vestir una camiseta manchada de “mediocridad y porquería” por parte de sus integrantes.

Difícil, muy difícil reponerse de este golpe después de tantos años de formar una creencia, una rivalidad, una pasión; tarea nada sencilla para el que decida tomarla pero…y la historia, y los grandes héroes, atrás han quedado los Santos, los Farfán , los Brailovsky,  los Reynoso y vaya usted a saber cuántos y cuántos más que deben ver con tristeza en qué se ha convertido este equipo.

El “partido”, el Clásico, no sólo dejó ver que no existe comunión en cada una de las líneas, que no existe compañerismo, que no existe amor a la camiseta, pero sobre todo que la calidad ha desaparecido así como los títulos y sobre todo la afición. Triste ver como el partido se convirtió en una “cascarita” que seguramente sólo sirvió a las Chivas para trepar al primer sitio y asegurar un lugar en la fase final, pues en lo futbolístico creo que un interescuadras entre ellos les deja más futbol que lo demostrado el día domingo, y es que no sólo se puede buscar uno o más villanos, ya que la culpa la tienen todos, hasta los que ya no están y los que aún miran con cara de i…ncrédulos lo que sus malas decisiones han dejado: TRES, sí, pero pudieron ser cuatro, cinco o hasta más goles para sumar a una derrota dolorosa, a un clásico devaluado y ahora tan malo que ya ni siquiera se puede exigir más, pues de antemano se sabe que no habrá un juego con pasión.

Ojalá mi escrito pudiera servir de algo, pero sé que no será así, pues aún estamos esperando ese renacer que muy a pesar de todos los que decidimos tomar este difícil camino de seguirte –Águilas del América-, me temo que  aún esta por venir lo peor…

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