Las consecuencias de la violación y las alternativas

Las consecuencias de la violación y las alternativas

Eva Wilkes

No siempre todo es bonito, romántico, sensual. Hay muchos problemas en la vida de pareja que impiden vivir una relación feliz. Un ejemplo:

Andrés y Virginia acudieron al psicólogo porque Andrés ya no aguanta la mala calidad de su vida sexual. Está desesperado. Él, según las novias que tuvo antes de casarse, ha sido un buen amante, había logrado varios niveles de orgasmos en ellas y se habían mostrado más que satisfechas.

Con Virginia no tuvo relaciones sexuales hasta el día de la boda. Y lo que él pensaba primero que era pasajero -parecía que le asustaba la sexualidad: se quedaba rígida y quieta- resultaba ser el modo de «hacer el amor» durante todo el tiempo. Él trataba de animarla susurrándole palabras «sexy» a su oído, diciendo cuanto le encantaba, qué hermosos eran sus senos, etcétera, pero no dio resultado. Ella nunca se relajó. Luego le empezó a comprar ropa seductora, la cual ella se ponía, pero no logró que ella se relajara ni tener otro acercamiento a su sexualidad. Ella rechazaba también hablar del tema.

Nacieron 2 hijos y en lo demás tienen una relación envidiable que pocas parejas logran. Una comunicación estrecha (en todo menos lo sexual), los dos eran detallistas, se hicieron sorpresitas, jamás se faltaron el respeto, sabían educar en acuerdo mutuo los hijos siendo padres excelentes y cariñosos.

Pero Andrés sufría mucho por la cuestión sexual y le dijo a Virginia que iba a pedir el divorcio si ella no estaba de acuerdo en acudir a un psicólogo. Con ello logró su cooperación.

El psicólogo habló a solas con Virginia y por primera vez en su vida ella contó su historia: cuando tenía entre 12 y 16 años vivía un primo de 18 años con su familia, el cual la violaba regularmente. Le dijo que iba a matar a su mamá si decía a alguien lo que pasaba. El primo la obligaba a ponerse ropa sexy y durante la violación le hablaba tanto de que ella le gustaba, qué tan puta era, qué bonita etcétera, por ello y el sentimiento de culpa que tenía jamás se permitía disfrutar su cuerpo.

Al enterarse Andrés, estalló en llanto dándose cuenta de que justo las 2 técnicas que él había usado para alentarla le habían recordado a su primo durante todos estos años.

La historia tiene un buen fin, se le dieron unos ejercicios de sensualización a la pareja con las cuales Virginia aprendió a perdonarse y a empezar a gozar a su cuerpo y a vivir plenamente el amor que desde siempre sentía hacia su esposo. Además empezó un proceso terapéutico para trabajar los traumas de su juventud.

 ¿Cuál es la conclusión?

Casi todas las mujeres han tenido de menor o mayor grado un acoso sexual, que ha sido una violación de su intimidad. La diferencia está en cómo se han enfrentado al mismo: si permiten al violador echarlas a perder por el resto de su vida o si deciden tomar otra vez las riendas de su vida en sus manos.

Por siglos nos han enseñado a las mujeres a ser buenas víctimas y dar a los hombres el poder sobre nuestras vidas. Pero ya no. Hoy ya no se vale. Y no se vale echar a perder la vida también a quien ama a una mujer abusada en su juventud. Una vez que acuden por ayuda psicológica las tasas de éxito están arriba del 90%. Yo quiero animar a todas las víctimas de un acoso sexual del cual están sufriendo: vayan a pedir ayuda, aunque hayan pasado 5, 10, 20, 30, 40 años. Si les sigue afectando en sus sueños, en su vida con su amado, busquen ayuda y la van a encontrar. Ya no hay excusa.

 En Puebla pueden hablar al CEFAP, Tel. 01 222 232 66 34 / 296 68 96  y recibir orientación y ayuda. Ellos también saben recomendar otras instituciones en otras ciudades de México.

También pueden venir al Secreto del Amor en Calzada Zavaleta 4106 en donde orientamos con gusto a los que lleguen con dudas.

 NO SE RINDAN, NO LE DEN AL VIOLADOR ESTE PODER SOBRE SU VIDA, RETOMEN LAS RIENDAS DE SU VIDA

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