Una charla con Chimal en 140 caracteres… o menos

Una charla con Chimal en 140 caracteres… o menos

Ernesto Aroche Aguilar

@earoche

¿Qué cabe en 140 caracteres? Para el escritor Alberto Chimal, un nuevo territorio que la literatura está explorando #140cc.

La frase anterior tiene 124 caracteres y sintetiza en una sola oración varios minutos de charla, un puñado de dudas que sólo el tiempo resolverá y la certeza de que Internet y las redes sociales están cambiando la manera en que nos interrelacionamos, la forma en que escribimos, leemos y hasta mentalizamos al mundo; bueno, ¿no hace tan sólo unos días 140 caracteres o menos sirvieron para llevar a la cárcel a dos personas en Veracruz acusadas de #twitterroristas?

Y sobre ese territorio –el de los 140, no el veracruzano— un puñado de escritores, entre ellos Chimal, están experimentando no sólo con trabajos colectivos, o lo que ahora llaman Twitteratura, sino incluso entendiendo las posibilidades narrativas y de comunicación que abren las redes sociales.

Uno de los primeros productos acabados, por llamarlo de alguna manera pues parte de una suerte de curaduría personal de textos que fueron escritos y publicadas inicialmente en Twitter –“Los mundos narrados son pequeñísimos en la página pero se amplifican en la imaginación”— y que a decir de su autor se transformaron en 83 novelas de unas cuantas líneas, está a disposición de cualquier interesado para ser descargado de manera gratuita desde la web de Chimal, y ya lleva más de 12 mil descargas.

 Alberto platicó con Lado B sobre ese nuevo territorio, el de la Twitteratura, de los nuevos modelos de negocio para las editoriales y hasta de la violencia que permea al país, esto luego de la conferencia que ofreció en la inauguración del XI Encuentro Nacional de Escritores Tierra Adentro, y esta es la charla:

¿Qué pasa con el relato actual, con lo que estamos viviendo? Está la literatura del narco, es lo que se está publicando, ¿pero es lo que tenemos que estar leyendo, tenemos que vernos a través de esa narrativa?

La respuesta más correcta que podría darte es sí y no. No, porque la mayor parte de lo que se publica del narco es puro sensacionalismo, es la pura transcripción de la nota roja y aunque se le quiere vender con un esfuerzo incluso loable de análisis político y demás, no lo es, es puro mercantilismo. Ahora, por otro lado, que esos hechos están pasando es imposible negarlo, y tiene que haber algunos autores que los fijen, que los pongan en perspectiva, y los hay, gente como Yuri Herrera o Elmer Mendoza que están haciendo bien ese trabajo de documentar o transfigurar la realidad y actualidad de la violencia, sí está ocurriendo, y está bien que ocurra, lo que no está bien es que a la par de estos ejemplos estimables hay muchos que no lo son.

¿Existe una Twitteratura? ¿Es un divertimento, un nuevo territorio o qué es?

Es un nuevo territorio, todavía no sabemos hasta dónde va a llegar o qué alcances puede tener, todavía no sabemos hasta dónde va a implicar, tanto twitter como cualquier otra publicación en red, qué tanto puede transformar la forma de escribir y de leer, yo creo que eso es parte importante de lo que estamos viviendo ahora. La cultura más tradicional la rechaza como rechaza cualquier modificación de los modos de actuar o ser, eso no es nuevo, pero lo cierto es que aunque ahora se le está marginalizando eso es el futuro, eso es lo que está pasando ahora. Insisto, no nada más Twitter o Facebook, esos servicios desaparecerán un día como han desaparecido otros, eso pasa inevitablemente, pero la publicación en línea o en red eso está aquí para quedarse.

¿Qué tanto control tiene el autor de su obra o de lo que produce si estamos en un momento en el que vivimos con el bombardeo de información y esto permite crear un discurso narrativo personal?

El control es mucho menor, pero además cambia la relación del autor con el lector, se vuelve mucho más cercana, mucho más horizontal mucho más interactiva.

¿Los narradores están dialogando con sus lectores?

En algunos casos sí, y en otros casos están dialogando entre ellos, creando obras colectivas o están embarcados en proyectos creativos colectivos que sólo se pueden entender así.

¿Qué autores hay que revisar, y dónde los revisamos?

A mí me ha tocado asomarme a Twitter, es un sitio virtual en el que estoy muy activo. Te podría decir que hay escritores establecidos del mundo del papel que se han pasado a Twitter y que hacen cosas ahí, por ejemplo un poeta del grupo de Vuelta de Octavio Paz, Aurelio Asiain (@aasiain) que se dedica a publicar poemas, palíndromos y demás.

También los árboles envejecen. Cuando usted crezca lo verá.
Sep 21 via Twitter for iPhoneFavoriteRetweetReply

Un escritor de Puebla que se llama José Luis Zarate (@joseluiszarate) que es el maestro de la minificción en México y la publica en Twitter, su cuenta es un modelo en ese mundo porque la dedica a escribir minificción y es una cuenta muy activa y muy interesante y nada de eso aparece en papel, al menos no todavía.

La leyenda del Laberinto nació con el palacio de Cnosos,en sus 1,500 habitaciones,en los 8,700 trámites burocráticos que ahí se realizaban.
Sep 18 via TweetDeckFavoriteRetweetReply

¿Es necesario que la veamos en papel?

 No, para la gente que está ahí, no.

Sí, pero finalmente es efímero, dura lo que dura un tuit, si no estamos en el momento nos lo perdimos, cómo lo recuperamos.

Se puede recuperar a veces, acopiándolo en libros, se puede recuperar a veces haciendo transcripciones… hay gente que lo hace, de hecho hace estas compilaciones y las publica, este medio se vuelve una fuente para el libro impreso. Yo tengo un libro, una antología con minificciones producidas inicialmente en Twitter, hice un tiraje pequeño pero también hay una versión para descargar. Fueron tuits y ahora están convertidos en minificciones, lo puedes bajar de mi sitio, y de hecho, a estas alturas del partido se ha convertido en mi betseller, tengo registradas 12 mil descargas.

Esto también plantea un problema, el modelo de negocios.

Este, en mi caso, fue un experimento, un experimento exitoso, quiza haya otros después. Yo me inclinaría, si fuera posible, por un modelo semejante al que se han utilizando especialmente en algunas distribuidoras independientes sobre todo de libros de arte y comics. El material se ofrece gratis en línea, para que la gente lo conozca, y luego se vende la copia impreso, porque hay gente interesada en el libro y si hay un buen trabajo artístico a la gente le va a interesar tenerlo, todavía hay muchas personas que tienen gusto por el objeto físico. El modelo de Radiohead o el modelo de Warren Ellis, un historietista británico que hizo un historia llamado Freak Angels, que esta ahí en Internet, la puedes consultar y también puedes mandar a pedir los tomos y esos ya te cuestan, pero es un modelo que funciona, no sólo recupera costos sino además ha conseguido ganarle.

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