Un ejercicio necesario
 
Por Lado B @ladobemx
05 de septiembre, 2011
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*Hugo León Zenteno

Sólo bastan algunas sencillas operaciones aritméticas. Únicamente se requiere, por un momento, reparar en el cúmulo de mensajes que nos rodean cotidianamente. Percatarse del tamaño de la oferta mediática implica realizar el sencillo ejercicio de sumar, multiplicar y acaso hacer alguna que otra estimación.

Toma, estimado lector, el caso específico de la ciudad donde vives. Cuenta los canales de televisión abierta disponibles en esa zona y súmale la oferta de canales disponibles en el sistema de televisión restringida de tu preferencia; ahora, multiplica ese total por 36, que sería una estimación del número de programas que genera cada canal diariamente (pensando en 12 emisiones de una hora y en 24 de media hora). Repite este procedimiento con las estaciones del dial radiofónico local y obtendrás también una cifra.

Si te gusta el cine, adiciona a la oferta de la cartelera semanal (el total de películas que se ofrecen) un cálculo del catálogo del videoclub al que acudes usualmente. Ahora, puedes detenerte por unos minutos en un quiosco o puesto de periódicos, de esta forma serás capaz de precisar la cantidad de diarios que se editan en tu localidad; claro, deberás agregar un estimado de los títulos de revistas que se despliegan allí mismo o en el anaquel del Sanborns más cercano. De regreso a casa, puedes ir contando los anuncios espectaculares con los que tu atención se tope, y también el total de mensajes publicitarios que están insertos en la revista que adquiriste.

En tu próxima sesión de internet, multiplica por 5 tu total de amigos en Facebook y/o de cuentas que sigues en Twitter; o bien por el promedio de posts que creas que cada uno de ellos emite cotidianamente. Anexa a este recuento, la media de correos electrónicos que recibes al día y el número de elementos presentes en la portada de tu diario digital favorito. Una nota al respecto: la primera página del New York Times incluye un promedio de 200 componentes (noticias, fotos, links, sondeos, etc.) en cada una de sus ediciones digitales. A fin de robustecer este balance, puedes considerar que en YouTube existen al menos 13 mil millones de videos a los cuales se agregan cada minuto 24 horas de más material. Y como colofón, si utilizas algún sistema de chat o un mensajero, enumera las conversaciones que sostienes en una jornada común y añádele los SMS que intercambias en ese mismo lapso.

Al final del día, el resultado que obtengas será, seguramente, mucho mayor a lo que anticipaste. Pero haber realizado este experimento cuantitativo funciona como una sencilla herramienta argumentativa en favor de la recepción crítica. La era de la información ha conllevado un incremento exponencial de los mensajes mediáticos e hipermediáticos a nuestro alcance y sólo por esta mera cuestión numérica se justifica la obligación de ser selectivos. Es un asunto, de entrada, de supervivencia perceptual, pero también de congruencia con nuestro entorno: no podemos permitir que la densidad de la ecología comunicacional se imponga a nuestra sensatez individual. La coexistencia armónica, como en toda biosfera, es necesaria.

*Académico en las áreas de Periodismo y Comunicación. Actualmente es profesor en la Escuela de Periodismo de la UPAEP y en la Universidad de las Américas Puebla. Sus áreas de interés profesional son: recepción crítica de medios, hipermedios y noticias; análisis del mensaje periodístico en diarios nacionales e internacionales; ciberperiodismo; análisis y consultoría sobre arquitectura de información, usabilidad y calidad semántica en websites. Vive en la ciudad de Puebla; gusta del arte, el beisbol, el chocolate y la lluvia.

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