Casinos, crimen organizado y poder político, una relación indisoluble
El periodista e historiador Juan Alberto Cedillo la desteje en La Cosa Nostra
Por Lado B @ladobemx
30 de septiembre, 2011
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Ernesto Aroche Aguilar

@earoche

Foto tomada de: tv3puebla.com

En 1928, un grupo de empresarios conocido como los Barones de la Frontera –conformado por el hotelero Wirt G. Bowman, el promotor de boxeo Baron Long y el deportista James Nugent Crofton; teniendo tras bastidores al productor de Hollywood Joseph M Schenck hombre relacionado con la mafia italoestadounidense— crearon la empresa Agua Caliente Amusement Co.

El grupo destinaría 35 mil dólares para comprar un terreno propiedad del entonces gobernador de Baja California Abelardo L Rodríguez, quien más tarde se convertiría en presidente de la República, y pagar los permisos correspondientes para levantar un fastuoso centro de apuestas –casino e hipódromo— que además incluía un hotel de 500 habitaciones y una alberca olímpica, clínicas de salud, un campo de golf, pista de carretas de galgos y hasta un aviario. La obra quedó a cargo de Fernando L. Rodríguez, hermano del político sonorense.

La venta de licor –prohibido en el vecino país— y las apuestas permitieron a los Barones alcanzar un gran poder económico, apoyados por el hombre que habría de ocupar la silla presidencial entre 1932 y 1934.

Unos años después, el grupo comandado por Meyer Lansky, intentó replicar en Acapulco el modelo de Las Vegas, el mismo que habían implantado en la Habana hasta el derrocamiento de Fulgencio Batista en el 59; para ello buscaron el apoyo del presidente Miguel Alemán aunque presiones del gobierno de los Estados Unidos evitaron que el plan prosperara.

Imagen: www.elpaís.com

83 años después del nacimiento del Casino de Agua Caliente, un incendio provocado en el Casino Royale que dejó como saldo la muerte de más de medio centenar de personas hicieron visibles, nuevamente, las relaciones entre las autoridades, la industria de los casinos y el crimen organizado.

El periodista e historiador Juan Alberto Cedillo lo tiene muy claro, porque la historia que aborda en su libro La Cosa Nostra en México así lo señala, la relación entre poder y crimen organizado en torno a los casinos es indisoluble:

“A pesar de que existían leyes que protegían los casinos (la mafia) no se confiaba, y necesitaba tener algún tipo de interacción con hombres de poder, e incluso en cierto momento los convertían en socios o accionistas para tener algún tipo de protección, porque independientemente de que el juego fuera legal en algunas partes, también se prestaba para otro tipo de negocios: el casino como la cobertura para el lavado de dinero o el tráfico de drogas. Entonces como si había un elemento de ilegalidad si necesitaban estar protegidos”.

Juan Alberto, en tu libro señalas claramente la relación que el grupo de Meyer Lansky tejió con el poder político y económico para levantar y operar casinos en Estados Unidos, Cuba y en México. Una relación que también se vio entre otros grupos de la mafia y gobernadores mexicanos para el mismo fin…

Tuve la oportunidad de estar con el alcalde de San Pedro Garza García, Mauricio Fernández Garza, quién se cerró dos casinos que operaban en su municipio, y él mencionaba que se tenían sospecha de lavado de dinero y relación con la delincuencia organizada de estos casinos.

Además, recientemente se publicó en Monterrey uno de los cables del Departamento de Estado que fueron filtrados por Wikileaks, en este cable se mencionaba la relación de un personaje, Juan José Rojas, que acá se le conoce como el zar de los casinos. El cable redactado por el entonces cónsul Williamson menciona que ellos tenían información de nexos entre el zar de los casinos y el cartel de Arturo Beltran Leyva, y que este señor estaba financiando la campaña de dos candidatos a alcaldes panistas: Adalberto Madero y Zeferino Salgado, uno por Monterrey y otro por San Nicolás.

Entonces, la relación de la delincuencia organizada con los casinos en Monterrey ha sido más o menos sostenida, algunos de los supuestos dueños de Casinos, como el caso del Casino Rex que esta en polémica por que filtró algunos videos, el personaje que está como representante es un tipo que es un prestanombres y todos a saben que detrás está un tipo de mafia que estuvo en poder incluso en el PRI acá en Monterrey.

Hay suficientes evidencias, por lo menos en la zona donde estoy trabajando, con una serie de datos duros de esta relación entre la delincuencia organizada y los casinos.

En tu libro señalas la relación cercana del entonces gobernador de Baja California, Abelardo L Rodríguez y su hermano con el grupo que controló el Casino de Agua Caliente en Tijuana, ahora vemos a familiares del presidente municipal de Monterrey, antes fue el PRI ahora es el PAN quien mantiene ese esquema.

Imagen: http://www.milenio.com

De hecho desde que la mafia de los Estados Unidos empieza a entrar al negocio de las apuestas siempre quiso tener una algún tipo de protección legal, a pesar de que existían supuestas leyes que protegían los casinos no se confiaban, y querían tener algún tipo de interacción con hombres de poder, que incluso en cierto momento los convertían en socios o accionistas para tener algún tipo de protección, porque independientemente de que el juego fuera legal en algunas partes, también se prestaba para otro tipo de negocios, el casino como la cobertura para el lavado de dinero o el tráfico de drogas. Entonces, como si había un elemento de ilegalidad si necesitaban estar protegidos.

El caso más ejemplar de está relación casinos-hombre del poder se da en Cuba, cuando la mafia involucra directamente al dictador Fulgencio Batista como su principal protector siendo presidente, a cambio le entregaban el 10 por ciento de las ganancias.

Acá, en Monterrey, ya se ha filtrado datos de cuanto entregan a algunos de los hombres del poder por tener permisos y protecciones, por que además, gran parte de los casinos que operan, no sólo en Monterrey sino en muchas partes de México, no están 100 por ciento con la cobertura legal.

Acá cabe recordar el caso de Hank Ronh, el casino Caliente, que tiene sus orígenes en el hipódromo de Agua Caliente, y como está documentado en el libro, el hipódromo siempre fue una posesión de la mafia, ellos hicieron la inversión, claro apoyados por estos hombres del poder pero siempre estuvo detrás hombres de negocios relacionados con delincuencia organizada.

Cuando Cárdenas ilegaliza el juego, ¿se acaba esa relación? Te lo pregunto pensando en que si ya tuvimos esa experiencia durante el cardenismo, se puede pensar que si se ilegaliza el juego podríamos cerrar estos espacios de lavado de dinero.

Tomada del libro La Cosa Nostra

Sin duda se terminó culturalmente la relación de delincuencia con el casino, desgraciadamente pasaron escasos años y cuando llega a la presidencia Miguel Alemán deja los espacios para que se reabriera. No se abrieron al 100 por ciento los casinos, pero si se permitió que se reabriera el hipódromos de Agua Caliente, también empieza a funcionar el hipódromo de las Américas, precisamente con hombres relacionados de la mafia de los Estados Unidos.

Pero la idea original era levantar un emporio de casinos en México, por suerte no se abrieron por que en EU había una ofensiva contra la mafia desde el Congreso que duró un año y si Alemán hubiera seguido en el poder –y según la investigación, si lo intentó— seguro los hubieran abierto.

Sí, la clausura de los centros es una opción para poder terminar con estas circunstancias. Mauricio Fernández es muy claro cuando dice que la tranquilidad que tenía Monterrey se perdió en cuanto empezaron a llegar los casinos.

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Lado B
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