«Si no nos van a dar empleo, que no nos lo quiten»

«Si no nos van a dar empleo, que no nos lo quiten»

  • Cuatro afectados por el retiro de mototaxis cuentan su historia a Lado B
  • “Si los retiran qué vamos a hacer, algunos ni los hemos terminado de pagar”, comentó una conductora
  • Se calcula que 3 mil 500 mototaxis operan en la entidad, con su retiro, los empleos perdidos serán de por lo menos el doble si se suman los talleres que arreglan las unidades
  • A finales del año pasado, el gobierno de Mario Marín les “vendió” unos hologramas o “permisos” de 5 mil pesos que hoy no tienen validez
Foto: Mely Arellano.

Joseline Santos Enríquez / Mely Arellano Ayala

Son más de las dos de la tarde e inicia su segunda jornada de trabajo. La primera empieza a las 6:30 de la mañana cuando los trabajadores de proveedoras de la Volkswagen requieren los servicios de su mototaxi.

La conductora de este transporte público es parte del 30 por ciento de mujeres que emplea este pequeño vehículo para obtener ingresos y apoyar a la economía familiar, pues “el sueldo del marido ya no alcanza”. El resto de sus compañeros son hombres de la tercera y mediana edad, incluso menores de 18 años.

De los 19 mil 834 hogares de Cuautlancingo,4 mil 511 son encabezados únicamente por mujeres, algunas de ellas ven en el mototaxi su fuente de empleo. Recorren avenidas deterioradas o aquellas donde las rutas 6 y 28 del transporte convencional no llegan.

Pese a ello, el retiro de las unidades es inminente, según advierten autoridades estatales después del exhorto del Congreso local que justificó el retiro por cuestiones de “seguridad”.

El mensaje preocupa a la joven conductora, 29 años, y madre de tres hijos. “Ojalá que un día vengan (diputados y autoridades) y vean que no es peligroso. Nosotros (conductores) usamos casco y no hemos tenido accidentes como los microbuses donde hay hasta muertos. La moto corre a lo máximo 60 Km./h, pero casi siempre vamos a 20 o 30 (…). Si los retiran qué vamos a hacer, algunos ni los hemos terminado de pagar”.

Y es que ella aún debe 4 de las 8 mensualidades del mototaxi y los gastos son muchos: mil 200 pesos por emplacamiento, 2 mil 500 de tenencia (ahora Control Vehicular), 500 pesos mensuales para mantenimiento de la unidad, gasolina, así como los 5 mil por el holograma que en noviembre de 2010 pagó a la entonces Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) –hoy Secretaría de Transportes– con la esperanza de que sirviera para la regularización.

La joven madre y ama de casa está dispuesta a pagar al gobierno estatal un permiso para circular, a adquirir un seguro de viajero en caso de accidente, a no invadir vialidades estatales –lo cual no sucede, aseguró-; y someterse a un reglamento que exija la visibilidad del interior del mototaxi, el uso de casco y la prohibición de conductores menores de edad, “porque muchos lo toman como relajo y para este trabajo se necesita gente madura y responsable, pero si no hay reglas menos sanciones”.

Mientras espera sensibilidad de las autoridades, la conductora seguirá huyendo de los operativos implementados por la Dirección de Vialidad estatal, como lo hizo hace dos semanas cuando logró escapar mientras dos de sus compañeros eran despojados de su patrimonio.

Foto: Joel Merino.

“¿Los pobres, de qué nos vamos a mantener?”

Escuchar a Don Hipólito es encontrarse de frente con la pobreza. Tiene 63 años y está ciego desde hace más de siete por “un mal golpe”, aunque al conocer la historia se puede concluir que al “mal golpe” se le suma una mala atención médica.

Fue su idea comprar un mototaxi. “Vendí mis vaquitas y me ayudé, pedí prestado, debo dinero”. José Miguel, su nieto, comenzó a trabajarlo aunque no tiene licencia, si la pidiera no se la darían: tiene sólo 16 años. La escuela no es opción para un muchacho que vive solo con su abuelo invidente, su única familia.

Poco les duró el gusto. A los quince días un “operativo” de la Secretaría de Transportes le quitó el mototaxi cuando esperaba pasaje.

“Nada más me dijeron que me bajara. No me dieron ni un papel, nomás su nombre: Jesús Martínez. Y se llevaron la moto. Estábamos dos, pero nomás me quitaron la mía. La otra no, quién sabe por qué. Dijeron: vayan a avisar a sus patrones”, cuenta José Miguel como apenado, apenas levantando la mirada.

“¿Los pobres de qué nos vamos a mantener?, -se le quiebra la voz a Don Hipólito-. Yo soy inválido, ¿a dónde voy a ir? En vez que vaya yo a molestar a la gente, a causar molestia, salgo a provocar problemas, por’ai ya me empujaron, ya me atropellaron y ya embarré a otra persona… Ora, quiero hacer la luchita aquí, pero qué pasó con las autoridades, que se apiaden y piensen en los pobres”.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social (Coneval), entre 2008 y 2010 la pobreza se radicalizó en el estado: hay menos pobres (reflejo del asistencialismo), pero también son más lo que no pueden comprar los alimentos básicos.

Desencanto y enojo

Foto: Joel Merino.

Si bien las autoridades estatales calcularon la operación de 3 mil 500 mototaxis en la entidad, con su retiro, los empleos perdidos serán de por lo menos el doble, calculó uno de los siete mecánicos que dan servicio a las unidades en Cuautlancingo.

“Aunque el gobierno, ni los señores diputados lo quieran ver, estamos generando empleo (…) aquí en el taller somos mi hermano, mi hijo y yo, pero además son el herrero, el soldador, a los que les compramos las refacciones, todos hacemos que el dinero circule”.

A sus 44 años nadie le dará trabajo, estimó. Era obrero, mecánico y soldador de una empresa; hace 3 años lo liquidaron. Desde entonces incursionó en la compostura y mantenimiento de este transporte, además invirtió en tres unidades.

A sus empleados les pide 120 pesos de “cuenta”, pero hay quienes piden hasta 150 o 200 por día. Los conductores deben obtener al menos 300 pesos para saldar la cuota, los 70 u 80 pesos de gasolina y la ganancia, que sería como su sueldo. De eliminar el servicio, todos se quedarán sin fuente de ingresos.

Molesto, el mecánico y propietario de mototaxis lamentó el argumento de diputados, quienes para eliminar el transporte presentaron casos de Sudamérica donde las unidades ocasionaron numerosos accidentes. La realidad del municipio es diferente, asegura.

Para él, la negativa del gobierno estatal y diputados no obedece a cuestiones de seguridad, ni jurídicas, sino de otra especie.

“Dice el gobernador (Rafael Moreno Valle) que no puede modificar la ley pero sí lo hacen en las que les convienen, ¿no modificó la Ley Electoral?, entonces ¿se puede modificar la ley siempre y cuando se trate de intereses personales? (…) No es posible que no se baje a ver a la gente que alguna vez le dio votos, se vino al centro de Cuautlancingo a decir: señores yo los voy a apoyar, yo voy a generar empleos. ¿Cuáles empleos? Si en vez de generar nos los quita. ¿Qué ya se le olvidó?”.

Si no nos dan trabajo, que no nos lo quiten

Para los propietarios de mototaxis la situación es incomprensible. El nacimiento de este tipo de transporte en Cuautlancingo fue hace casi ya ocho años y apenas ahora las autoridades les dicen que es ilegal. “El problema ya existe, qué podemos hacer. ¿La opción es quitarnos el empleo? Si no nos lo dan, que no nos lo quiten”, exige uno de ellos que, por temor a represalias, pide el anonimato.

Desde hace unas semanas ha habido “operativos” de la Secretaría de Transportes para retirarles las unidades. Los funcionarios se suben a un mototaxi, piden que los lleven a la zona estatal –a orillas del municipio que apenas se separa de otros conurbados como San Pedro Cholula y Puebla-, los conductores no siempre se niegan, la competencia es ruda y hay quienes deben entregar “cuenta” de entre 120 y 200 pesos, y ahí los agarran. En cuestión de minutos bajan a los conductores con la amenaza de cárcel y se llevan la unidad a bordo de estaquitas. En ocasiones ni la infracción les dan: no documentan la falta. Eso sí, la multa, sea como sea, es de 2 mil 800 pesos, pero eso no es garantía de que les devuelvan el mototaxi.

“Con los sueldos que hay y la falta de empleo que existe qué se puede hacer, qué podemos hacer, qué quiere el gobierno. Nosotros apoyamos a (Rafael) Moreno Valle, votamos por Moreno Valle. Él se comprometió a apoyar el empleo, no entiendo de qué se trata”, se queja el hombre.

Su argumento es válido: ¿por qué no se los dijeron desde un principio? Ahora que son entre 800 y mil mototaxis la única opción que ha ofrecido el gobierno estatal es desaparecer.

Y, sin embargo, hay disposición para regularse, siempre la habido. A finales del año pasado, todavía en el gobierno de Mario Marín, les “vendieron” unos hologramas o “permisos” de 5 mil pesos que hoy, les dicen, no sirven para nada.

Foto: Mely Arellano.

También reconocen que ya son tantos que la oferta supera la demanda, pero hay que considerar –insisten- que proveen un servicio de beneficio para todos, “a los usuarios y a nosotros, que nos dieron trabajo”.

La última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) revela en el segundo trimestre de este año Puebla tiene una tasa de desempleo del 5.11 por ciento, la más alta en los últimos seis años: aproximadamente 125 mil 948 poblanos están desempleados.

“Que analice el gobernador, yo no lo culpo, y no ha usado a la fuerza pública, pero si lo apoyamos a él dónde está ese apoyo que debe ser recíproco. A él ya lo llevamos a donde quería estar, ahora que ayude a la gente que lo llevó a donde está. No pedimos otra cosa más que nos dejen trabajar”.

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