Los cuervos enamorados

Los cuervos enamorados

Ilustración: Ed M. En: www.edisdemode.blogspot.com

Isaac Gruthier

Pese a la sutileza de un sueño, el enamoramiento tiene una desventaja con la realidad. Ésta le atenúa su independencia, pero la realidad sufre más cuando se va de ella misma… es por ello y sin esto, que el enamoramiento existe como un sueño de cuervos.

I

Hace menos de una semana que caí en cuenta de la pérdida de un ser cercano, un hombre allegado a mi mundo: Yo. Hace ya más de una semana que en mí mente pasan algunas de sus imágenes estando vivo, y es entonces que pienso que las letras son un gran sembradío de maíz puestas a disposición de cualquier ave. Dirán: ¡que no cualquiera lo sabe, que hay aves de rapiña! Para esas ingeniosas oportunistas, dejoles un gran espantapájaros. Así es, un abecedario de enamorados sin tantas letras.

El texto sagrado. El desvarío de unos cuantos, no es el desvarío de todos; así que cada quién toma su sagrado texto y lo vive al pie de la letra. Algunos optan por lo más cercano, algo más real: un periódico, una revista, un anuncio, un libro. Otros se toman a sí mismos y dejan inscribirse profundas palabras en el cuerpo, palabras de muchos, palabras ca-da-bras. En fin, algo nos une a otros y algunos –y claro a nosotros, otros y algunos. Es la cercanía de lo inedesible. Comencemos pues y sirva de tentempié que no me interesa hablar del amor, sino de los cuervos enamorados.

II

Un enamorado es capaz de todo. Leí en cierto periódico que un hombre mató a su amante por los poderosos celos que de ella tenía. Líneas más abajo, el agente encargado de la investigación, desmintió que fuese un “crimen pasional”, diciendo que fue más bien un “enamoramiento a prueba” ¿Qué lo hace crimen? –Le preguntaron – ¡NADA!, respondió el agente. A lo que pensé: no habrá sido este su mayor enamoramiento. Quitarle la vida a esa mujer que cuando a bien le tenía, siempre le dijo a él: ¡eres el amor de mi vida! Tomar su vida fue un gesto del deseo, no de un deseo egoísta, sino de los dos. Lo que es un hecho es que mujer de ojos cerrados es mujer muerta. Pero enamoramiento de ojos cerrados es amor: enamoramiento a prueba, no crimen pasional, dar la vida en otro es dar NADA, al menos hasta que se comprueben los contrarios.

Cría cuervos y los ojos te van a sacar por necio. En otros contextos, esto podría ser la sentencia de una madre a su hijo. Pero en este vaivén del enamoramiento, criar cuervos es lo más maravilloso habido y por haber. Y es que se crían en todos lados; en el cuerpo, en las manos, en lo que se piensa, en lo que no se ha pensado; pero sobretodo se anidan miles de estas bellas aves en el nido del corazón. Los cuervos son aves asociadas a lo oscuro, a la maldad, a la muerte. Pero sólo asociadas, realmente nunca se les ha comprobado crimen alguno ¿Por qué sacan los ojos? –¡Ay! Esta maldita vocecita que todo lo pregunta, –los sacan porque no es de sabios mirar y menos de enamorados. Lo que es un hecho que ni los cuervos están asociados con el mal y ni los ojos sirven para el enamoramiento. Aquí, tómese en cuenta que el amor a primera vista siempre es ciego.

El acto amoroso: sobre éste se hacen ideas, se crean bellos papalotes de celos, y lo más importante: se deja uno mismo al son de la sombra. Lo curioso es que el acto amoroso, y demos ahora nuestro pésame y minuto de silencio al muerto Roland Barthes y al vivo Zygmunt Bauman, es cardiaco. Y realmente lo es. Nada tiene que ver con las mariposas en el estómago o con el rápido latir del corazón; más bien con el instante en que el latido se va a otra dimensión. Ahora no puedo precisar los estudios científicos que se han hecho sobre esta situación, pero el lector tendrá el tiempo para hacerlo. Lo que sí puedo hacer, es decirles, que cuando una dimensión se conecta con otra, se inventan sinfín de probabilidades. Una de ellas, la minimalista forma de vivir el acto: el presente. La otra, el querer hacer estrellas cuando se llora o cuando se piensa. Lo que es un hecho, es que no es real nada de esto, porque un enamorado es un cuervo, un enamorado siente la necesidad de estrujar sus alas y dejarlas llevarse recuerdos. Un enamorado muere del infarto de infartarse… porque pese a todo lo que se diga de él, no es nada de ello y muere a cada tiempo.

III

Algo que me preocupa a mi edad, no es el tiempo, ni lo que me quede de vida. Algo que realmente me preocupa, es el llamado síntoma Borges ¿cómo es ese síntoma?, ¿es quedarse ciego? Sí, es quedarse ciego, pero del corazón… es sentir que lo único que no se hizo en la vida es enamorarse como un cuervo y estar ahora mismo sobre la tumba de Allan Poe, dándole besitos a una cruz de yeso, sin otro rezo mayor que el eco, ni un llanto más que el enamorado pálido de la cera, señor lector ámeme antes de salga el sol-edad.

R.I.P.

Comentarios a:  isaac_gruthier@yahoo.fr

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