Morrison, el poeta del Club

Morrison, el poeta del Club

El Espacio del Mono.

Josué Mota

Fue un poeta que se metió a trabajar de músico profesional. Le gustaban las drogas, las mujeres, el blues, pero sobre todo le gustaba la literatura. Era un tímido que, contradictoriamente, impuso pautas de comportamiento de los cantantes, se convirtió en un ícono del rock; la imagen de su cara remite irremediablemente a pensar en el rock como una forma de ser.

Existen dudas respecto a si efectivamente pertenece al club de los 27, ya que algunas de sus biografías señalan que murió a los 28 años. Sin embargo, las fechas indican los siguiente: nació el 8 de diciembre del 43 y murió el 3 de julio del 71, de forma que no llegó a su cumpleaños número 28.

Él mismo era un mito, una leyenda y su muerte debía tener en consecuencia muchas versiones, estas son algunas. La oficial: murió de un paro cardiaco por razones que no se conocieron, porque al igual que en el caso de Robert Johnson no hubo autopsia, lo que dio paso a otras versiones. La no oficial: el paro cardiaco le sobrevino por una sobredosis de droga, lo cual, conociendo la historia del vocalista de The Doors, no sería sorpresa.

La versión de complot: debido a que sólo dos personas vieron el cadáver del poeta, se dijo que se trató de un homicidio, ya que una de las puertas de su departamento en París estaba forzada y se encontró un cuchillo y una camisa ensangrentados debajo de una cama; se dice que había recibido amenazas en meses previos y que las autoridades estadounidenses buscaban asesinarlo porque lideraba, junto a otras personalidades, movimientos subversivos.

La versión leyenda: Jim fingió su muerte para alejarse del acoso de la fama y se fue a Brasil o a África, por ello su pasaporte sigue vigente y ha sido utilizado. Eso explica, según esta versión, porque no hubo autopsia.

De acuerdo con algunos de sus biógrafos, James Douglas Morrison Clarke tuvo una infancia complicada marcada por una mala relación con su padre, y eso lo llevó a encontrar refugió en la literatura, principalmente en la poesía. Ésto  también forjó su personalidad tímida, empero resultado entonces curioso que años después fuera conocido en el mundo por su actitud retadora y estrafalaria sobre el escenario. De hecho Jim es la personificación de la actitud de un vocalista: era el que atría todas las miradas y comentarios, era al que todos querían entrevistar, era el guapo, el atractivo, el enamorador de mujeres; pero sobre, todo era el poeta.

Antes que él nadie se daba la libertad de improvisar una letra, de recitar poesía acompañada por un blues lento, da salirse de libreto y arrojarse sobre las tarimas, de ganarse el mote de El Rey Lagarto. Para los ingleses John Lenon o Mick Jagger, con todo lo rebelde que eran, les resultaba impensable mostrar su pene al público en medio de un concierto. Aún ahora, las letras de Morrison son las más deliberadamente eróticas, pero también a veces enfocaba sus baterías contra la autoridad en cualquiera de sus representaciones y no fueron pocas las veces que fue detenido en pleno concierto por la policía.

Pero tampoco antes se había dado un fusión tan bien lograda entre rock y poesía, por eso The Doors sigue siendo admirado por los muchachos, por eso su música es tan poderosa y atractiva ya que dos artes se juntaron.

Muchos fans de Jim consideran que el peor retrato que se le pudo hacer estuvo a cargo Oliver Stone en The Doors, y es que el afamado cineasta pinta sólo un hombre interesado por las mujeres y las drogas y nada dice de la esencia del greñudo de pantalones de cuero. Se cuenta en algunas biografías que Morrison podía identificar un libro y el autor tan sólo con que se le leyera un párrafo al azar. Es posible que esa sea una exageración, pero Jim, coinciden biógrafos, leía todo el tiempo y su principal interés eran los libros y seguía con especial fervor a los llamados poetas malditos.

Jim era también rebelde y contestatario, y en ese sentido estaba acorde con el movimiento contracultural que se daba en algunos hippies estadounidenses y en algunos círculos de París, donde Jim cantaba su poesía:

The old get old

And the young get stronger

May take a week

And it may take longer

They got the guns

But we got the numbers

Gonna win, yeah

We’re takin’ over

Come on!

A diferencia de los otros integrantes del club de los 27, Morrison tuvo mayor producción artística: hizo seis discos con The Doors, un par de libros de poesía, se hicieron grabaciones de muchos conciertos, dejó material grabado para hacer un par de discos y siguen saliendo discos recopilatorios con versiones inéditas de canciones y videos.

Cuando se lee sobre Jim, cuando se escuchan sus letras, da la impresión de estar frente a un artista que alcanzó la madurez, que tenía claridad en sus planteamientos artísticos, pero también se está frente a un artista que vivió de una forma intensa, que vivió plenamente sin límites. Él mismo escribió: “digamos que estaba poniendo a prueba los límites de la realidad. Tenía curiosidad por ver qué sucedería. Sólo era eso: simple curiosidad”.

El Club 27

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