Grandes obras, fuera del alcance de constructores poblanos

Grandes obras, fuera del alcance de constructores poblanos

  • Hay capacidad, pero no capital ni apoyo del gobierno del estado
  • “No hemos sabido organizarnos”, reconocen
  • Cualquier protección o apoyo a las constructoras locales alteraría el mercado: Rodríguez Regordosa
  • “Las industrias poblanas no se han ocupado de modernizarse, de crecer, de reinvertir y tener el tamaño para poder enfrentar las licitaciones”
Foto: Joel Merino.

Ernesto Aroche Aguilar

La llegada de un nuevo gobierno estatal puso a las constructoras poblanas a competir con el mundo. Y los corporativos, lo mismo españoles que mexicanos, les están ganando el terreno.

En los primeros seis meses del morenovallismo son tres las empresas de capital foráneo que han obtenido cuatro de los cinco contratos más importantes que se han firmado hasta el momento, y que involucran las obras emblemáticas del primer año de gobierno: ICA, Codesa y Acciona.

Así, una empresa española y una mexicana, una con sede el DF y otra en Querétaro, son las responsables de edificar la primera parte del Centro Integral de Servicios (CIS) y dos de los tres puentes elevados.

Sólo un constructor poblano ha logrado, hasta el momento, jugarle al tú por tú a los foráneos: Julián Abed a través de su empresa Alfa Proveedores y Contratistas SA de CV, al obtener el contrato para la construcción del “distribuidor vial autopista México-Puebla con calzada Zaragoza” –el puente que estará en la zona del “monumento al taco”–; el resto, apenas un 11 por ciento de los 2 mil 312 millones, se lo distribuyen 14 empresas.

Foto: Joel Merino.

Y se espera que la tendencia se mantenga, pues en las licitaciones que aún no se definen y que involucran contratos superiores a los mil millones de pesos: Metrobus, segunda parte del CIS y la autopista Cuapiaxtla-Cuacnopalan, los empresarios locales ni siquiera intentaron concursar.

Cuestión de óptica, en días pasados el titular de la Secretaría de Infraestructura (SI), Antonio Gali Fayad, sostuvo en una reunión con los integrantes de la Agrupación de Constructores Empresarios (Acoem) Siglo XXI, que el 88 por ciento de los proyectos estatales de obra pública se han quedado en manos de empresarios locales.

No se modernizan: Secotrade

La situación está obligando a los constructores locales a reducir su plantilla laboral ya que hay casos, los más extremos, que están al borde de la quiebra. Martha Moysen, presidenta de la Asociación de Empresarios de la Construcción (Aeco) –organización que nació al escindirse un grupo de empresarios del Consejo Coordinador Empresarial al principio del sexenio pasado— asegura que entre el 20 y el 30 por ciento de sus 189 agremiados está en “problemas graves. Otras empresas grandes están recortando al 50 por ciento su personal”.

Y sugiere: “Me parece que sería muy interesante para las empresas locales que dentro del contrato marco nos abrieran la puerta. Que (nos) colocaran cerca de las empresas que vienen, que traen otra tecnología y otros sistemas, haciendo que participen dentro de sus grupos de trabajo, para fortalecer a ellas y aprender del más fuerte”.

Una opción que la administración estatal no ha considerado, pues no existe política de protección alguna o cláusula que obligue a las empresas ganadoras a proveerse de material, equipo o subcontratar obra con las compañías locales que se beneficiarían de transmisión de conocimiento y/o experiencia.

“No, no hay ninguna restricción, las licitaciones son abiertas y transparentes, gana el que oferta al estado las mejores condiciones en precio, calidad y servicio”, sostiene Pablo Rodríguez Regordosa, titular de la Secretaría de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico (Secotrade).

Y apunta: “Hay un problema de las industrias poblanas que no se han ocupado de modernizarse, de crecer, de reinvertir y tener el tamaño para poder enfrentar las licitaciones, pero este es un problema más de orden local, de los empresarios que no se han puesto las pilas. La discusión de que las empresas poblanas no tengan el tamaño para competir es una discusión que viene desde el sexenio de Manuel Bartlett, cuando tuvieron que asociarse varios para hacer el Periférico. Ahí falta que los propios empresarios se pongan las pilas”.

Sostiene además que cualquier protección o apoyo a las constructoras locales lo que provocaría sería alterar el mercado y generar inequidades. “Es como cerrar las fronteras, entonces lo que generas es la ineficiencia de los jugadores locales, ¿qué incentivo tendrían, entonces, los constructores para perfeccionarse, profesionalizarse, modernizarse y reinvertir si aunque hagan porquerías los van a contratar? El asunto hoy está abierto, quieren los poblanos más obra que hagan los mejores”.

Fotos: Joel Merino.

Unir capitales

Una de las primeras limitantes que han encontrado los empresarios locales en las licitaciones del gobierno del estado son los requerimientos de capital contable, lo que ha obligado a la unión de empresas para poder ofrecer frente común.

Estrategia que no necesariamente significa que se logren los contratos, reconocen por separado el dirigente en Puebla de la Cámara de la Industria de la Construcción (CMIC), Ricardo Pérez Güemez, y la presidenta de Aeco, Martha Moysen.

Pues aunque CMIC Puebla ha logrado obtener 12 de las licitaciones que se han lanzado hasta el momento, ninguna de estas forma parte del paquete de obras emblemáticas del estado.

El problema, explica Pérez Güemez, es que el universo de empresas poblanas el 96.6 por ciento son micro y pequeñas empresas, 3.3 son medianas y sólo el 0.3 son empresas grandes –y para confirmar el dato basta con asomarse al listado de las 100 grandes constructoras del México que año con año publica Grupo Expansión, sólo cuatro poblanas aparecen ahí, la mejor posicionada apenas alcanza la posición 64: Empresarios Unidos de la Construcción SA de CV.

“Para poder acceder a este tipo de obra necesitamos unir esfuerzos, capitales y talentos. No digo que no se pueda, lo que digo es que necesitamos contar con el capital contable requerido”.

“En la cámara hemos estado promoviendo hacer grupos, asociarnos para multiplicar capitales, el talento y la capacidad la hay, lo que nos falta es el financiamiento, pero con la suma de capitales y la búsqueda de un agente financiero que nos ayude a complementar los requerimientos y que entre todos pudiéramos realizar ese tipo de obras”, puntualiza.

“Capacidad sí hay”, concuerda Martha Moysen, y recuerda: “Todo el periférico se hizo con empresas poblanas. Sí hay capacidad. Todas las obras que tenemos se han hecho con poblanos, poca gente de fuera venía a construir a Puebla, hoy se les está dando apertura, no sabemos cuál es el motivo”. Y reconoce: “En capitales contables sí nos ganan”.

Por lo pronto, en Aeco están a la espera de que salgan las licitaciones para obras de menor envergadura, “hemos ya tenido reuniones con ellos (la Secretaría de Infraestructura), nos han dicho que si bien ya se lanzaron las obras grandes van a venir otras con montos más pequeños en los que sí podremos participar, hasta ahorita, hace más de un mes –mes y medio aproximadamente desde que se realizó la entrevista— todavía no se dan, nos dijeron que ya estaban por salir esas obras”.

Para José Alfredo Vega, dirigente de Acoem 21 –que integra hasta el momento a 91 socios— los únicos responsables de que los constructores poblanos no hayan podido obtener hasta el momento las grandes obras son exclusivamente los propios constructores.

“No hemos tenido la capacidad, por egoísmo o intereses, de aglutinarnos para ser cada vez más, empresarios competitivos y fuertes. Y en Puebla hay talento, las universidades poblanas están certificadas y cada vez más metidas en el tema de la globalización”.

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