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Feminismo y periodismo se unen en la historia que retrata a las reporteras que demandaron a la revista Newsweek en los años sesenta

"Quisiera personalmente disculparme por el clima político actual, creo que Veep ha derribado la barrera entre comedia y política, nuestro programa empezó como una sátira política pero ahora se siente como un documental..."

Mientras me dispongo a escribir estas líneas escucho de fondo la selección musical de una barra de programación de un canal de vídeos que, curiosamente, va acorde al tema de esta entrega: “Old is Cool”.

"Dios trabaja de manera misteriosa”. Esa es una frase recurrente que se usa para intentar justificar los desaciertos que nos pueden llegar a pasar en la vida para ajustarlos, de alguna manera, al plan divino. Todo pasa por algo, bueno o malo.

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Ya lo había dicho anteriormente, los últimos años han sido el mejor momento para ser nerd, geek, freaky y demás calificativos que en su momento fueron usados para denostar.

Cuando hablamos del género de terror paranormal, pareciera que lo más común y sobreexplotado son las historias de personas poseídas o perseguidas por demonios que tienen alguna extraña conexión con nuestro personaje principal. Ahí tenemos el clásico del Exorcista o en tiempos más modernos las muchas secuelas de Actividad Paranormal.

Es rock n' roll, como la primera vez que lo escuchaste, es rápido, es sucio y te golpea en la cabeza!”. Esta frase es la definición perfecta de lo que es Vinyl, la nueva producción de HBO que es simplemente un viaje de adrenalina musical pura.

Una de las características que, en ocasiones, atrae sobre las series de televisión es cuando éstas se centran a alguna profesión en particular. Por la pantalla chica han desfilado doctores, abogados, detectives, reporteros, modelos, productores de televisión, actores, psicólogos, gangsters, presidentes, espías, cocineros, y un larguísimo etcétera.

Oficialmente creo que he perdido la cuenta de cuántas columnas sobre series basadas en cómics he escrito en el último año, porque cuando digo “¡al fin ya acabé con las que me gustan!” salen más, al grado que de verdad ya me es prácticamente imposible escribir de otro tópico, pero prometo que próximamente lo haré. Pero hoy no será ese día.

Jugar con la nostalgia de la gente puede ser un arma de doble filo, hacerlo mal puede acarrear que hordas de fans exploten en contra de quien haya agredido el objeto de sus afectos. Sí, la cosa puede terminar mal.