Ojo en Movimiento

Ojo en Movimiento

Me parece justo decir que durante las tres horas que he estado sentado viendo esta pretenciosa película, no tuve ningún instinto de fuga o algún ataque de claustrofobia o suicidio, como me ha sucedido con algunas películas coreanas o con alguna de esas películas de Europa del este que pretenden mostrarnos el sentido de la humanidad a través de incansables sentimentalismos y tragedias mundanas

Wong Kar-Wai es de esos directores que generan seguidores y multitudes que alaban su obra como algo poético, magnífico, glorificante; la expresión del amor, del romance, de lo humano y sobre humano etc.

Es un sentido homenaje a la escultura, a la creación, al cine francés de Truffaut, una película que le sale del corazón a este director, con una fuerza capaz de conmover y remover en el espectador la nostalgia de los años y esa búsqueda incansable de un instante más para continuar sobre este mundo.

Pensé que tenía que esperar mucho más tiempo para que ese ser fantasmal y sorprendente llamado Terrence Malick, volviera a aparecer con algunas de sus singulares maneras de ver el mundo.

Cuando hay suerte los festivales de cine seleccionan aquello que es lo mejor o lo más prolijo del séptimo arte, una mentira que se hace cada vez más evidente con la ausencia de premios a películas que normalmente suelen tener buenos presupuestos o tienen estelares protagonistas.

Camilo Useche* Es verdad que la infancia o por lo menos mis recuerdos de ella, remite a un mundo fantástico en donde salir de la...

Camilo Useche* Tengo que reconocer que no vería dos veces esta película; lo que vi fue demasiado atosigante, crudo, perturbador para mi mente algo conservadora...

Camilo Useche* Al terminar de ver Carnage, lo último del octogenario director Roman Polanski, es inevitable traer como referencia esa obra maestra construida por Luis...

Al igual que con los libros de Stephen King, la visión que tengo de los de Stieg Larson, es de total desinterés y pereza. No me gusta ese tipo de literatura que busca captar público sin ningún transfondo narrativo que realmente merezca hacerlo.

Camilo Useche* Al llegar al teatro en el que se estrenaba la última película del director bilbaíno Alex de la Iglesia, me sorprendió ver el...