El feminismo si muerde

El feminismo si muerde

Todas deberíamos de celebrar la vida de las mujeres que han hecho camino, que nos acompañan y que nos transforman

Convoca a mujeres de todos los rincones y teje un nuevo internacionalismo que pone como discusión central apropiarse del tiempo, el cuerpo y del mundo

El 14 de febrero también tendríamos que hablar de la soledad que te libera y te permite renunciar al amor que no te mereces, de la que te lleva a recuperar tu dignidad y a continuar un camino contigo misma

Queridas mujeres, hoy decido escribirles desde un corazón feminista que se agita ante tantas vejaciones, hoy que nos golpea otro feminicidio y que nos acusan de ser las culpables de nuestros propios asesinatos.

Hace un año me sentí lista para incursionar en el trabajo en la atención psicoterapéutica de mujeres. Hace un año que por ese espacio psicoterapéutico no han dejado de pasar mujeres sobrevivientes de violencia en sus diversas expresiones.

Cuando dicen que las cosas han cambiado, que es una necedad continuar exigiendo un Día Internacional de las Mujeres para reivindicar nuestros derechos, porque bien que hay igualdad entre hombres y mujeres, “Si ya hasta hay mujeres que trabajan” o peor aún “mujeres que violentan a los hombres”.

Hace apenas unos días en el municipio de Puebla se presentaba el programa de ciudades seguras y libres de violencia contra las mujeres y las niñas, informando la inclusión del municipio a este modelo y teniendo como testigo a ONU Mujeres.

“El amor romántico mata”, dice una consigna feminista que por fuerte que suene, nos ayuda a explicar con mayor claridad cómo el machismo se sostiene y perpetúa en relaciones reales a partir de la concepción romántica del amor.

Hace un tiempo me encontré con el texto “Feminismo y Revolución” de Martha Eva Rocha Islas, investigadora de la Dirección de Estudios históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

¿Cómo se sostiene la violencia feminicida en la opinión pública?