#ANÁLISIS La migración en el ‘mundo trumpiano’

#ANÁLISIS La migración en el ‘mundo trumpiano’

Ibero Prensa
Escrito por: Dr. Javier Urbano Reyes, académico de la Maestría en Estudios sobre Migración, y profesor-investigador del Departamento de Estudios Internacionales, de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Más allá de las ilimitadas mentiras, propias y normales en este presidente; por encima de lo tediosa que resultó la repetición de los testimoniales aspiracionales, el discurso sobre el estado de la nación del primer año de Donald Trump demuestra la enorme flexibilidad, la capacidad de adaptación del ‘mundo trumpiano’ a las necesidades y coyunturas del momento. Si alguien vence a Trump en las siguientes elecciones, deberá acometer el esfuerzo de convocar a la batalla en el mundo de la realidad y evitar entrar al mundo paralelo de Trump, en el cual éste es invencible.

Muchos temas mencionados son de la mayor preocupación para el mundo, en lo general, y para México, en lo particular. Sin embargo, una buena parte de tales asuntos, invocados hasta la saciedad en sus 12 meses de gestión, sólo ratifican las obsesiones de este singular mandatario y en sentido proporcional, su limitada capacidad para mirar al mundo y su dinámica.

Sobre el tema de la migración, el inquilino de la Casa Blanca plantea cuatro supuestos pilares: la regularización de más de un millón de personas para acceder a la ciudadanía en un lapso de 12 años; la suspensión de la lotería de las visas; la construcción de un muro de contención en la frontera con México y la reducción de los derechos de reunificación, limitados a esposas e hijos.

Si se revisa con simple curiosidad, resulta de lo más sencilla la propuesta: las cuatro ideas ya están en proceso, algunas tienen vínculo con iniciativas de sus predecesores, aunque Trump no lo quiera reconocer, y alguna ya está totalmente legitimada en la opinión pública y no requiere más que algún esfuerzo menor.

Sobre la regularización de más de un millón de inmigrados, la iniciativa sin duda apunta, entre otros, a los grupos de jóvenes denominados dreamers, quienes han sido apoyados en su esfuerzo incluso por prominentes republicanos y grupos sociales en teoría reacios a la regularización de ‘ilegales’.

Trump, en este sentido, sólo reorienta una iniciativa que ya está en proceso pues los dreamers, más allá de lo que se ha dicho, ya están enganchados a procesos legales, sociales y culturales, se han integrado a la sociedad estadounidense y están legitimados en la agenda pública, por lo que esta iniciativa no sugiere un desgaste mayúsculo de ninguno de los dos partidos.

Sobre la suspensión de la denominada lotería de visas, y a la cual Trump atribuye el origen de actos terroristas, el hecho es que los mayores hechos de violencia con este perfil tienen dos orígenes claros: o los terroristas entran por el norte de su frontera o su terrorismo es en gran medida ‘hecho en casa’, sea formado por la radicalización de sus ciudadanos o por el fracaso de sus políticas de integración de inmigrados o de los hijos de éstos. Es una falla de su política pública interna y no está afuera de sus fronteras.

Sobre la construcción del muro, parece que los hechos terminan por contradecir al presidente, que durante buena parte de su gestión ha prometido que México pagará el muro, pero en su discurso pide al Congreso recursos para su construcción. Por supuesto, este mensaje se hace (como casi todos sus mensajes, por cierto) ‘con la vista puesta en los espectadores’, especialmente, los conservadores, quienes han legitimado esa narrativa y mantienen el apoyo a Trump.

Por supuesto, ya está por demás repetir que el muro en su mayor parte y en las zonas estratégicas ya está construido y que esta construcción es herencia de anteriores mandatarios. Posiblemente, lo novedoso y más lamentable sea su peligrosa retórica de asociación entre el tráfico de drogas y la migración.

Por cierto, su constante mención a la migración centroamericana, únicamente asociada a la Mara Salvatrucha y otras organizaciones transnacionales, resulta no solamente torpe sino de la mayor ignorancia, pues Estados Unidos ha tenido un papel histórico en los movimientos migratorios de esta región desde las guerras de liberación nacional. Evidentemente, es mucho pedir a un presidente que tenga nociones de historia, pues seguramente tendrá dificultades para repetir los nombres de sus propios estados.

Finalmente, el cuarto pilar se refiere a la limitación a los miembros elegibles para la reunificación familiar, la cual estará acotada a esposas e hijos. Por supuesto, es de la mayor alarma esta propuesta, pues una iniciativa de este perfil ignora las razones de la movilidad familiar, los problemas sociales, la violencia de los países de origen y equivale al desmembramiento familiar. Infelizmente esto que parece novedoso, ya se ha venido practicando en los procesos de deportación desde la gestión Obama, de ahí que esto no tiene ninguna novedad, aunque el peligro mayor es que se legalice tal práctica.

Contra todo pronóstico, Donald Trump llega sólido a su primer año. La economía lo respalda (legado de Obama), la opinión pública lo sigue reprobando claramente, el mundo mueve sus opiniones entre la hilaridad y el temor, pero el hecho es que sigue ahí, firme, a la espera de que este año podamos ver el inicio del retorno a la realidad y la cordura, y que el ‘mundo trumpiano’ gradualmente deje de ser el origen de las preocupaciones para la tranquilidad del planeta.

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