Esto es lo que hablaron dos periodistas Pullitzer

Esto es lo que hablaron dos periodistas Pullitzer

Tomada de twitter.com/utvmx
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

La historia de la terrible masacre de cientos de personas en Allende, Coahuila, en marzo de 2011, había sido contada varias veces. Sin embargo, ninguna había revelado el verdadero origen de la violencia: la responsabilidad de la agencia estadounidense Drug Enforcement Administration, DEA, cuando decidió compartir con México información sensible de líderes de los Zetas.

La DEA no tomó las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los involucrados, y una serie de filtraciones y errores desataron la furia del cártel, culminando en la desaparición y asesinato de buena parte de los habitantes de Allende

Esta historia fue investigada y contada por Ginger Thompson, periodista estadounidense de ProPublica, y Alejandra Xanic, periodista mexicana, ambas ganadoras del Premio Pulitzer, en el reportaje “Anatomía de una Masacre”

Durante el diálogo “Más allá de los muros”, una actividad que formó parte de las actividades por los XV años de Under the Volcano, en el centro cultural Pedro López Elías en Tepoztlán, Morelos, Thompson dijo que para ella lo más difícil es saber cuándo vale la pena una historia; particularmente trabajando para un medio en Estados Unidos pero cubriendo temas de México, pues debe existir interés de la audiencia a ambos lados de la frontera.

Y la investigación hecha por ambas periodistas para revelar cómo ocurrió la tragedia en Allende atrajo la atención de los lectores en los dos países.

El trabajo para ganar la confianza de las personas que vivieron la masacre –muchas de las cuales accedieron a poner sus nombres completos e incluso a que se difundieran audios de sus entrevistas– fue largo. Todo empezó siendo off the record y con el paso del tiempo, a lo largo de poco más de un año de visitar Allende constantemente, las fuentes accedieron a ser grabadas. Ginger dijo que con el trabajo se construyó una relación gracias a la cual ellas pudieron entender las vidas de las personas en la comunidad de Coahuila y el porqué mantuvieron el secreto durante tanto tiempo.

El alcance del periodismo

Durante la charla, Alejandra Xanic habló del impacto que tienen los reportajes de investigación y de la dificultad de que haya consecuencias en México. Dijo que al estudiar periodismo siempre “te meten la idea de que tus historias tendrán impacto, pero los reporteros en México sabemos que eso no pasa”. Eso, opinó, tiene que ver también con los sectores que leen la prensa, escrita o digital.

“Tengo la impresión que los medios mexicanos han estado hablando a un pequeño grupo, políticos, la audiencia es muy pequeña. Y uno de los retos de los periodistas mexicanos es ampliar la audiencia”.

En esta búsqueda de hacer mejor periodismo y realizar investigaciones, Xanic contó cómo junto a un equipo de periodistas mexicanos crearon Quinto Elemento Lab, una organización que apuesta por las investigaciones de largo aliento y profundidad.

Desde su visión trabajando en Estados Unidos, Thompson considera difícil pensar en el impacto concreto en México de los reportajes. Sin embargo, existen casos de éxito donde hay consecuencias. Por ejemplo, después la la publicación de “Anatomía de una masacre”, hubo una modificación en las medidas de la unidad especial de la DEA que estuvo relacionada con las desapariciones y asesinatos del pueblo de Coahuila. “Eso ha forzado a la DEA a mirar más de cerca y a supervisar cómo se manejan las oficinas de la agencia estadounidense en México y otros 13 países”, dijo la periodista estadounidense.

La fuente de las ideas

Para llegar a una historia no siempre se necesita empezar con algo grande. “Las ideas también suelen surgir de dudas, de preguntas que no han sido respondidas –dijo Xanic-, a veces se empieza cubriendo una pequeña historia y a través de esa experiencia empiezas a entender a las instituciones y sus procesos, encontrando ahí un asunto mucho mayor y aprendiendo también cómo investigarlo.

A Ginger le surgen ideas hablando con sus fuentes, preguntándoles qué hay de nuevo, qué ha pasado con cierto tema, y siempre buscando qué es lo nuevo que puede decir de algo que ya se haya difundido.

Ambas periodistas hablaron también de la responsabilidad de hacer piezas de investigación y de la necesidad de ser honestas con las fuentes, decirles siempre hasta dónde será el alcance y principalmente no poner a nadie en riesgo.

Tanto Xanic como Thompson dijeron que su principal miedo al escribir es afectar a alguien, a personas y también al medio donde publican. Y es que una buena parte de la carrera de un periodista, dijo Ginger, depende de su reputación, por eso es necesario verificar todo lo escrito dos o hasta tres veces.

La periodista estadounidense concluyó que lo más importante es la seguridad: “si creo que una historia mía pondrá alguien que no sea yo en riesgo, no la hago”.

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