¿Por qué consumimos noticias?

¿Por qué consumimos noticias?

Susana Sánchez Sánchez

@multiplesvoces

Actualmente los medios informativos tradicionales se han trasladado a internet y otros han nacido ahí. Las redes sociales como facebook, twitter e instagram han resultado una forma menos costosa para la distribución de contenidos periodísticos, pero no por estar ahí el público los sigue o cree en ellos. Ante la inundación de medios digitales, algunos dicen que la calidad de los contenidos es lo único que puede salvar a los medios y me parece que no es así, por lo menos en cuanto a consumo de noticias se refiere. Estar en redes sociales no es una fórmula mágica para consumir calidad o para hallar públicos exigentes. Me he permitido hacer una lista mínima de los factores que podrían guiar la práctica de los consumidores de noticias.

Antigüedad: Los años que un medio lleva dando noticias, le da ventaja, pues la gente lo consume por costumbre o bien porque conoce la historia de sus inicios, así que se siente más seguro con “la experiencia” (que no precisamente con la calidad o el rigor de la información).

Credibilidad: La gente confía en los medios, porque éstos a lo largo de los años tienen oportunidad de demostrar que sus investigaciones periodísticas son confiables o que la información que publican ha sido verificada. Si los medios logran ganarse la confianza de gente con prestigio en diversos sectores sociales (escritores, investigadores, académicos, luchadores sociales, etc.), puede ser más “sencillo” que su trabajo sea etiquetado como bueno o tachado de baja calidad. Pienso, por ejemplo, en el rechazo que particularmente los jóvenes tienen hacia las televisoras en México, quizás en gran parte eso lo supieron en el ámbito escolar y académico, donde también se moldean hábitos de consumo.

Trayectoria: Hay gente que es fan o confía en un periodista en particular, ya sea por su trabajo o porque le cae bien. En el caso de Puebla, pienso en Javier López Díaz, quien si bien puede ser cuestionado sobre su trabajo periodístico y su ética profesional, no se puede negar que se ha ganado el afecto de la gente, pese a que sus comentarios son tendenciosos o poco razonados.

Espectacularización: Hay medios que a pesar de llevar menos de dos años, han logrado enganchar a diversos públicos, a través de la exageración de los datos al momento de narrar una noticia, apelando muchas veces al morbo, a través de imágenes o frases impactantes y escandalosas, que desvían el objetivo de informar para el bien común y alimentan el morbo, se vuelven tendenciosos y ganan seguidores.

Tendencias: Hay públicos que ven vídeos o memes en un medio de comunicación informativo y creen que en verdad es algo serio, no por el contenido sino porque lo respalda un medio informativo. Por supuesto, hay medios que se aprovechan de esa creencia y convierten cualquier estupidez que circula en las redes sociales en una nota periodística, con el fin de ser vistos,  leídos o escuchados, a veces si siquiera hacen notas sino que recopilan vídeos o tuits o copian y pegan información de otros medios.

Jueces: Hay medios que desde sus espacios dicen qué es lo bueno y lo malo de un acontecimiento, hay otros que incluso se burlan de la gente, escudándose es su papel de periodistas o comunicadores. Los medios suelen ser jueces porque pueden, en tanto no hay nadie que los sancione por tendenciosos.

En un México que carece de regulaciones a los medios de comunicación masivos, con empresas periodísticas que no tienen códigos de ética y que los derechos de las audiencias les hacen los mandados, seguiremos teniendo esa fauna informativa tan diversa.

Ante la falta de regulaciones en relación a los derechos de las audiencias o a los pocos canales de comunicación efectiva que podamos tener con un medio informativo, por ahora en nuestras manos está consumir y compartir noticias con o sin filtros de duda o reflexión, también de nosotros depende que se haga viral la información o la desinformación.

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