La energía de las bicis llena de música el zócalo poblano

La energía de las bicis llena de música el zócalo poblano

Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Cada año durante un fin de semana de noviembre el espacio público se llena con música que sale de un ejército de bicicletas, gracias al Festival Rodante, un encuentro de cultura, comunidad y música que apuesta por la energía limpia generada con el pedaleo.

El pasado fin de semana los ritmos que inundaron el zócalo de Puebla fueron, como siempre, variados: hubo desde reggae y folk hasta lo más sabroso de la cumbia tropical  con el Dj Mil Amores y la presentación estelar de Los de Akino: un ícono de la cumbia poblana con fama y trayectoria nacional.

Foto: Marlene Martínez

La presentación de Los de Akino fue un parteaguas en el ya tradicional Festival Rodante. Esta fue la primera vez que el grupo de cumbia se presenta en un escenario enfocado a grupos alternativos y fusiones de géneros. Y causó furor.

Apenas se apareció César de Akino en el escenario junto con los demás De Akino, todos uniformados con trajes color negro con destellos naranja fosforescente, la gente empezó a aglutinarse cerca del escenario. No sólo los fans de antaño del conjunto cholulteca, que coreaban todas las canciones, sino gente que los veía por primera vez en vivo.

Foto: Marlene Martínez

Al principio el ambiente era raro porque era un baile sin baile, pero eso no duró mucho: a la tercera canción dos parejas perdieron el miedo y tomaron una parte de la explanada del zócalo para dar vueltas y marcar el paso con los pies al ritmo del güiro. Rápidamente hicieron mitosis y dos canciones después ya eran quince o veinte parejas dando de vueltas; había que caminar con cuidado para no chocar con los bailarines.

Los de Akino saben ganarse al público. Al hacer una pausa entre una canción y la siguiente, hacían bromas sobre futbol o preguntas sobre el tema del que iban a cantar. Pedían que levantaran la mano los solteros, los que odiaban al América, los que sufrían por amor, los que estaban enamorados, y también finalmente los que estaban ahí pasándosela bien.

Foto: Marlene Martínez

Casi a mitad de su presentación cantaron “La guaracha del Trenecito” y algunos se bajaron para hacer una fila con el público, serpenteando entre los asistentes y las parejas que bailaban. Uno de los vocalistas cargó a un niño que iba moviendo el brazo derecho de arriba a abajo, siguiendo el ritmo de la cumbia.

Al final del concierto otro niño se subió con Los de Akino, tratando de imitar la coreografía de los integrantes que dan pasos de un lado a otro, con movimientos de hombros y de piernas, siguiendo el compás de la canción. Y cuando el público pidió más, hubo más.

Foto: Marlene Martínez

Aparte de sus éxitos como “No lo haré” y “La Huerfanita”, tocaron versiones propias de clásicos de la cumbia latinoamericana como “El baile de San Juan” y “Son Borrachón”. Los fanáticos disfrutaron tanto como los que recién conocieron al grupo y terminaron aprendiendo la muletilla distintiva de Los de Akino que, como cada conjunto de cumbia, tiene una frase que se repite constantemente en sus canciones: “los de Aki…..¡No!”.

De Cholula a Puebla

Para la edición de este 2017 el festival se movió de Cholula al zócalo de Puebla, el pasado fin de semana, y siguió con su idea central de comunidad y sustentabilidad, logrando atraer este año a más familias.

Foto: Marlene Martínez

En el marco del Rodante también se organizaron rodadas de colectivos ciclistas para ir desde varios puntos de Puebla hacia el zócalo y “rodadas musicales”, que se hicieron específicamente para impulsar la generación de energía.

Las bicicletas para generar energía estaban en las partes laterales del escenario, casi hasta adelante, entre el público y a los lados de la cabina de audio. La gente colocaba sus bicis en las estructuras de metal para que se quedaran estáticas y así pudieran pedalear por lo menos media hora, para que la música no dejara de sonar.

Ahora, a pedalear hasta el próximo año.

Foto: Marlene Martínez

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