La despedida de Buffon

La despedida de Buffon

Tomada de elcomercio.pe/
Emilio Coca

@cocabron

“La pelota ríe, radiante en el aire. Él la baja, la duerme, la piropea, la baila, y viendo esas cosas jamás vistas sus adoradores sienten piedad por sus nietos aún no nacidos, que no las verán.”

Eduardo Galeano

Veinte años pasaron desde la primer convocatoria para la Azzurri, la selección italiana con la que el legendario portero Gianluigi Buffon llegó a tres finales de Eurocopas y ganó una final del torneo más importante del futbol internacional, la Copa del Mundo.

Ahora, 175 partidos después Gianluigi Buffon se despide con la descalificación de su equipo hacia el mundial de Rusia 2018.

Escribo esto desde el corazón, desde el sueño que despierta en un niño cuando ve su primer partido, cuando sostiene el balón en sus manos, cuando por ser el gordo del salón le toca quedarse parado bajo tres postes, viendo cómo los demás corren y gritan. Porque el portero, como dice Eduardo Galeano, está condenado a mirar el partido de lejos.

“Lo que sensibiliza al hombre no es el esfuerzo, es el talento”, dijo César Luis Menotti, el entrenador que hizo campeón a Argentina en 1978. Y es que Buffon nació futbolista, traía unos guantes y un balón entre las manos. Enamoró a propios y extraños, a compañeros y rivales que ese fatídico trece de noviembre lo observaron llorar en la cancha, en el templo, en el estadio, en su hábitat.

Jugó noventa y tantos minutos, como cada semana desde hace veintidós años. El último partido fue en San Siro, también conocido como el Giusseppe Meazza, la casa de los equipos de Milán (Inter y AC Milán) los rivales más odiados. Pero no importa dónde se pare Buffon, ningún tifosi (aficionado) se atreve a ofender a un estandarte de su selección.

Fue contra Suecia, el país que fue testigo del último mundial sin Italia, un equipo que le dio una cucharada de su propia medicina, que metió once jugadores contra su portería, un super catenaccio, sí, ese que el argentino Helenio Herrera hizo famoso con la selección.

El futbol, y quizá nosotros, podamos soportar el dolor de que Italia se quede fuera de Rusia, aun cuando eso signifique dejar de ver a la selección tetracampeona, que ha participado en 17 de los 19 mundiales, pero es insoportable saber que no volveremos a ver a Buffon en una Copa del Mundo, formando parte de la historia, compitiendo con Dino Zoff, otra leyenda italiana, el título del jugador más veterano en ganar un mundial.

Se va con la voz quebrada, pidiendo disculpas, con los ojos rojos y el semblante destrozado. Siento un golpe. Prefiero cambiar el canal.

Lo cuento con el dolor de alguien que se despide de su ídolo, ese que vio ponerse los guantes, portar el número “1”, ser el pilar del equipo de sus amores, a quien no le gusta ver cómo seca sus lágrimas tras una derrota, el que quiere verlo como desde pequeño lo ha hecho.

Hace dos años perdió una Champions pero tuvo una revancha, otra oportunidad, esas que siempre da el futbol, pero el final fue el mismo, darle la espalda a una copa, a LA COPA. Esta vez dice “adiós” a su selección, a un pueblo, a un país que se quedó fuera del mundial, su último mundial.

Tomada de mundodeportivo.com/

En la orilla de la ilusión de todo niño, joven, adulto que practica este deporte, ahí quedó, a nada de ser el jugador con más Copas del Mundo, único sobreviviente de una generación de artistas: pintores, poetas y locos, de los Del Piero, Totti, Gatuso, Pirlo, Cannavaro. Esos que en 2006 levantaron la Copa Mundial, la cual consiguieron gracias a sus atajadas, porque yo no voy a olvidar ese cabezazo de Zidane que sacó de su marco con un vuelo espectacular.

Siento un hueco en el corazón al verlo por última vez con esa playera, con ese escudo que llevas en el corazón, que has defendido hasta el cansancio. Porque la Azzurri se despide de una era, de un porterazo, un histórico, un ejemplo, una LEYENDA.

El futbol esta vez es injusto y nos toca despedirlo sin el honor de verlo en otro mundial, ante la mirada de todo el planeta, en la competencia más importante, cargando a su selección, aplaudiendo cada una de sus atajadas, enamorando e inspirándonos.

En México 1970, Edson Arantes Do Nascimiento, “Pelé” para el mundo, dijo adiós a la canarinha con la Copa Jules Rimet entre sus manos; Maradona se despidió de Argentina acusado por dopaje, en Estados Unidos 94; Zidane se quedó en nuestra mente en 2006 con ese cabezazo al defensa italiano Materazzi; Buffon se va sin una última escena en el gran escenario, Gigi se va sin poder darnos una última atajada.

Hoy prefiero apagar la tele y pensar en cada partido, cada lance, cada suspiro, cada historia que grabó en mi mente. De recordar a un ídolo… mi ídolo.

“Pero el ídolo, es ídolo por un rato nomás, humana eternidad, cosa de nada (…)”

Eduardo Galeano

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