Impacto económico del aumento en el precio de los combustibles

Impacto económico del aumento en el precio de los combustibles

Dra. María Eugenia Ibarrarán (IBERO Puebla), Alejandra Elizondo (CIDE), Roy Boyd (Ohio University)

Los recientes rumores de probables aumentos en precios de los combustibles, se originan a partir del anuncio de que los precios de las gasolinas y el diésel se liberarán a partir del 30 de noviembre, un mes antes de lo inicialmente pactado.  Si hay o no gasolinazo está por verse, pero los efectos de este pueden ser similares a los que se calcularon a partir de los incrementos de enero de 2017. En este contexto, se presenta un análisis de posibles efectos de un aumento en precios de los combustibles.

A partir del 1 de enero de 2017, el Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, CONASAMI, resolvió incrementar el salario mínimo general de $70.04 a $80.04 pesos diarios (DOF 19/12/2016). Esto ha llevado a un aumento del 3.9% promedio en otros sueldos y salarios. Por otra parte, INEGI informó que en diciembre de 2016 la inflación anual, medida a través el Índice de Precios al Consumidor, fue del 3.36%.

Por otro lado, el 1 de enero de 2017 entró en vigor el aumento en el precio de los combustibles. En concreto la Secretaría de Hacienda y Crédito Público anunció que la gasolina Magna aumentaría 14.2% y la Premium 20.1%; el diésel 16.5, con aumentos a lo largo del año. Dichos aumentos tienen el fin de liberar el precio de las gasolinas dado que la Reforma Energética plantea que, a partir del 2018, el precio de estos combustibles estará fijado por los mercados internacionales. Además de los precios de la gasolina y el diésel, han aumentado varias tarifas eléctricas y el del gas LP.

Investigadores del Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente Xabier Gorostiaga SJ de la Universidad Iberoamericana Puebla, del Centro de Investigación y Docencia Económica y de la Universidad de Ohio, analizaron el efecto de dos de los aumentos más importantes para el imaginario colectivo, a los salarios y a la gasolina y diésel, y determinaron el efecto de estos aumentos, tanto por separado como conjuntamente, en el corto plazo para México. Para ello se usa como herramienta de análisis un modelo de equilibrio general estático.

El análisis muestra que el aumento en el salario real (0.4%), por sí mismo, tendrá un efecto negativo muy limitado sobre el Producto Interno Bruto de corto plazo, del orden de -0.1%, y reducirá el ahorro en aproximadamente 0.25%. La reducción en la producción de los distintos sectores y en el consumo de bienes y servicios es menor al 0.5%. Por su parte, al sumarse la política de aumento al precio de los combustibles (gasolina, diésel y gas LP en concreto) al aumento en salarios, la caída en el PIB es del orden del 0.6% y la del ahorro (y es probable que eventualmente en la inversión), es de casi el 1%.

Efectos en Bienestar

Para analizar el impacto en bienestar, los consumidores se dividen en cuatro grupos de ingreso. El agente 1 corresponde al 20% de menores ingresos; el agente 2 corresponde al 30% siguiente; el agente 3 al siguiente 30%; y el agente 4 al 20% de mayores ingresos. También se reporta el bienestar del gobierno, que está en función de los recursos que capta, y el bienestar total que agrega el efecto del bienestar del gobierno y de los cuatro agentes económicos.

Los resultados se observan en la Figura 1. El primer bloque de resultados muestra el cambio porcentual del aumento en los sueldos y salarios únicamente con respecto a un escenario tendencial (sin políticas adicionales). En este caso, el aumento en los ingresos laborales apenas mejora el bienestar del agente 1 y 2, pero perjudican, también de manera marginal, el de los agentes 3 y 4. Esto se debe a que los agentes de mayores recursos ven mermados sus ingresos al ser los que pagan los sueldos de los agentes 1 y 2.

El segundo bloque explica aumentos en los precios de los combustibles. El efecto para el gobierno es claramente positivo porque recibe más recursos. Sin embargo, afecta a los distintos grupos de ingreso de manera progresiva, afecta más a los que tienen mayor ingreso debido a que los de mayores recursos gastan más en gasolina en términos relativos que los pobres. El efecto sobre el bienestar total es negativo, aunque pequeño.  

Fuente: Elaboración propia

Cuando se combinan ambas políticas, como se muestra en el tercer bloque, el gobierno aumenta aún más su bienestar, principalmente porque tiene mayor recaudación. Las caídas en bienestar de los agentes son mayores ahora que se incluyen los aumentos al salario y a los combustibles porque también ocurre que los precios de otros bienes y servicios se incrementan al aumentar el precio del trabajo. Sin embargo, se mantiene la progresividad y siguen perdiendo menos los hogares de menores recursos.

Efecto en producción y ahorro

Por su parte, en el escenario de aumento en el salario mínimo, la reducción en la producción (PIB) es de 0.1% y del ahorro se reduce en más de 0.2%. Esto se debe a que los costos de producción suben y al reducirse las ganancias de los inversionistas, se reduce también su ahorro. Analizando el escenario de aumento en el precio de los combustibles, estos cambios son más pronunciados. El PIB disminuye 0.45%, y el ahorro 0.69%. Finalmente, simulando los aumentos en el salario real y los precios de combustibles, el PIB cae en 0.56% y el ahorro en 1%. Estos efectos son de corto plazo, y reflejan la baja capacidad de los individuos para modificar sus patrones de consumo.

Fuente: Elaboración propia
Conclusión

Este análisis muestra que el efecto de aumento en los precios de los combustibles sobrepasa sustancialmente los efectos de un aumento en el salario mínimo, dado que fue básicamente imperceptible dada la inflación. Aumentos en los precios de los combustibles pueden tener efectos negativos sobre la producción y el ahorro en el corto plazo, sobre todo si el gasto público no se canaliza al crecimiento económico.

La liberalización del precio de los combustibles debe darse con mayor información, como una campaña de comunicación, para que la gente sepa qué esperar y pueda incorporar esta nueva realidad de precios en sus decisiones de consumo.

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